Cuando Rafaela dispuso dos aparatos para tratar cáncer

VARIOS 31 de diciembre de 2017 Por
A finales de los años '60 nuestra ciudad tuvo la posibilidad de contar con dos aparatos para el tratamiento contra el cáncer. Uno funcionó en una clínica privada y el otro en el Hospital público Dr. Jaime Ferré.
En Rafaela se llegó a disponer de dos aparatos de radioterapia. Sin entrar en precisiones técnicas, ya que corresponde a especialistas en la materia, hubo en los años '60 gestiones para conseguir aparatos de radioterapia. Por un lado, y en esto fue el primero, el Dr. Luis (Pachún) Barreiro trajo una bomba de cobalto Siemens desde Holanda. Pero también LALCEC filial Rafaela gestionó por su cuenta la compra de un aparato de radioterapia profunda, Muller RT 250, en Alemania. Es decir, a finales de los años '60 nuestra ciudad tuvo la posibilidad de contar con dos aparatos para el tratamiento contra el cáncer. Uno funcionó en una clínica privada y el otro en el Hospital público Dr. Jaime Ferré, que en ese entonces estaba bajo la órbita nacional de la salud.
La bomba de cobalto estuvo vigente hasta fines de la década del ´90. En cambio el aparato de radioterapia de LALCEC funcionó apenas durante dos años aproximadamente y estuvo inactivo durante mucho tiempo hasta que finalmente, en 1985, fue cedido en comodato a LALCEC filial Santa Fe para ser puesto nuevamente en funcionamiento en aquella ciudad.

EL DE LALCEC
A poco tiempo se inaugurada la filial de LALCEC (Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer) Rafaela en 1963 se trabajó intensamente en gestionar la compra de un aparato de radioterapia. “En 1969, luego de varios años de esfuerzo y sacrificio, se concretó la compra del aparato de radioterapia, que fue cedido al Hospital local. De esta manera, la institución logró dotar a la ciudad de un trascendental avance tecnológico en el diagnóstico de cáncer”, dice en la reseña de LALCEC del libro Rafaela y Sus instituciones, Homenaje a los forjadores 2006/2007, realizado por iniciativa del Diputado Provincial Roberto Mirabella.
Fue durante el mandato de Felicidad Bielsa Vega y se gestionó la compra, mediante importación desde Hamburgo, Alemania, de un aparato de radioterapia marca Muller. Según se puede observar en las Actas oficiales de LALCEC filial Rafaela, facilitadas por su presidenta María Beatriz D´Agostino, en 1965 se abona la primera cuota “para concretar la importación del aparato de radioterapia que esta filial de LALCEC ha adquirido”. Las donaciones se hacían posible gracias a las arduas campañas de la institución.
El Acta N°52, de fines del año 1966 o comienzos de 1967 (no se observa la fecha), informa que “se han concluido los pagos del aparato de radioterapia profunda, pero faltan aún los detalles para la instalación del mismo”.
En marzo de 1967 se tratan las gestiones para lograr la autorización que permita la instalación del aparato en el Hospital Regional Jaime Ferré de nuestra ciudad. Según nota 6354/6 “se aconsejaba la instalación del aparato de radioterapia ya mencionado, en el Instituto Oncológico de Santa Fe, aduciendo como razones la conveniencia de centralizar los servicios”, criterio que fue rechazado por la Comisión de LALCEC filial Rafaela, “ya que es esta institución la que viene trabajando desde hace tiempo para que el aparato de radioterapia sea instalado en nuestra ciudad, contando para ello con la colaboración de instituciones de bien público, deportivas, de servicios, fuerzas vivas y en general el pueblo todo que con su generoso aporte trata de dotar a la ciudad de un elemento eficaz en la lucha contra el cáncer y aliviar así a los que carecen de medios para trasladarse a otras localidades y no pueden por ello seguir con su tratamiento que mitigue su dolor.
”Finalmente la Secretaría de Estado de Salud Pública de la Nación, autoriza la instalación en una sección del Hospital de Zona “Dr. Jaime Ferré”. En el Acta N°60, de la cual no se tiene fecha, pero probablemente sea del año 1969, se deduce que el aparato ya estaba instalado y en funcionamiento ya que se trata de coordinar los horarios de atención con el médico encargado de efectivizar la tarea. A la vez que se considera conveniente llevar un registro estadístico al respecto y realizar campañas para interiorizar a la población.” La atención de los enfermos estuvo al comienzo a cargo del Dr. Enrique Montón y posteriormente del Dr. Francisco Díaz Sanz, ambos médicos radioterapeutas.
Según el Acta N° 64, “durante dos años numerosos pacientes fueron atendidos en el servicio, contribuyendo, algunos, con la adquisición de bonos. El alejamiento de los médicos y la carencia de otro profesional autorizado por la dirección de energía atómica hizo que la atención de los pacientes ya no pudiera hacerse efectiva". (Texto de Fernando Algaba).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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