La historia sin final para el Centro de Radioterapia

VARIOS 31 de diciembre de 2017 Por
Desde hace 11 años Rafaela está esperando por un Centro para que se puedan atender los enfermos oncológicos, sin tener que trasladarse a otras ciudades. En 2008 se dejó caer la licitación, cuyo oferente INVAP ofreció un Acelerador Lineal por 7,4 millones de pesos.
La de la posibilidad de contar en Rafaela con un Centro de Radioterapia es una historia tan cargada de idas y vueltas, decisiones y contra decisiones, vaivenes y cuantas volteretas más pueda imaginar cada lector, que terminó siendo casi como una comedia de enredos, aunque finalmente con final infeliz, al menos hasta ahora, cuando pasaron más de 10 años desde que se lanzara esta iniciativa, que en un momento pareció estar muy cerca de concretarse.
Corría el último tiempo del gobernador peronista Jorge Obeid -fallecido- cuando en una visita a Rafaela tras una entrevista que tuvo con el médico Luis María (Pachún) Barreiro -también fallecido-, se interesó por la Bomba de Cobalto que muchos años atrás este profesional había instalado en su entonces Policlínico Rafaela para el tratamiento de los enfermos de cáncer. Eso abrió la posibilidad de darle a la ciudad un entonces avanzado Centro de Radioterapia -tal como los existentes en Rosario, Santa Fe y San Francisco-, para que los pacientes oncológicos pudieran tener su tratamiento aquí, sin la necesidad de los fatigosos e inconvenientes viajes periódicos a algunas de esas ciudades, sumando más peso aún al que debían sobrellevar con sus enfermedades.
Ya en el último año de mandato, Obeid apresuró la concreción de esa iniciativa, siendo lanzada a mediados de 2007 la correspondiente licitación para la compra del Acelerador Lineal, el aparato que debía instalarse en el futuro Centro de Radioterapia de Rafaela, que ya tenía elaborado el plano donde se construiría el búnker para dichas instalaciones, en el actual terreno del Hospital "Jaime Ferré".
El INVAP (Investigaciones Aplicadas) de Bariloche, una empresa público-privada que es un orgullo para la Argentina pues puede hacer desde un satélite como aparatos para el tratamiento del cáncer -el año pasado inauguró uno de este tipo en Neuquén-, se presentó como único oferente en la licitación, ofreciendo el referido aparato con un precio de 7,4 millones de pesos.
Tras el cambio de gobierno en la primera semana de diciembre de 2007, sucediendo Hermes Binner a Obeid, lo prometido por el primero durante la campaña en cuanto a continuar adelante con este proyecto del Centro de Radioterapia en Rafaela, habiendo sido una de las receptoras de ese compromiso la señora Olga Lescano de Guazzini -ya fallecida-, una conocida dama de la ciudad de fecunda labor en el Club de Leones, quien había puesto todo su entusiasmo y capacidad para hacer realidad de contar con un centro de atención de enfermos oncológicos, y poder de tal forma aliviar su sufrimiento. Pero de ahí en adelante se ingresó en una etapa de vaivenes, objetándose inicialmente que en la licitación no se había incluido la construcción del denominado búnker -un edificio de muy sólidas paredes de hormigón y recubiertas de los elementos necesarios para evitar fuga de radiaciones-, luego se objetó también el valor del Acelerador Lineal, siendo cada uno de los casos debidamente aclarados por parte del INVAP, mediante comunicaciones que en su momento se hicieron públicas.
Luego se recurrió a la no disponibilidad del terreno dentro del predio del Hospital, aunque también se desvaneció al aparecer un croquis que habían realizado especialistas enviados por el Ministerio de Salud de la provincia.
Así se fueron sucediendo la aparición de un inconveniente tras otro hasta que finalmente la licitación se dio por caída, pero no por eso olvidado ni resignado el tema, al menos por buena parte de organizaciones de esta ciudad. Otro de los aspectos aludidos era la importante cantidad de dinero que llevaba ese proyecto, aunque en ese tiempo fue cuando Obeid dejó una caja disponible de 1.400 millones de pesos, que fue motivo de largas polémicas por el monto y la disponibilidad, pero ante la cual, en definitiva, poco más de 7 millones para el Acelerador Lineal, resultaba una cifra más que modesta. Pasando en limpio: dinero no faltaba.
Aunque se llevaba poco tiempo de esta polémica, estaba bastante claro hacia donde se apuntaba, y aunque las objeciones fueron cayendo una tras otra, siguieron sumándose nuevamente, argumentándose que Rafaela y la zona no contaban con la cantidad necesaria de potenciales pacientes, que justificaran mantener en funcionamiento el Centro por elevado costo que significaba, y además con un personal de alta especialización profesional y también muy costoso. Era en definitiva, dejar prevalecer un argumento economicista por sobre la salud, el que cuando fue planteado de esa manera, comenzó a dejarse de lado. Como así también la cantidad de potenciales pacientes, con la presentación de algunos censos que diferían con los esgrimidos por la provincia.
Esta historia con toque novelesco, lejos estaba de quedar trunca, pues ante la insistencia del reclamo y cuando prácticamente todos los argumentos utilizados para no avanzar con el proyecto habían ido cayéndose unos tras otros, entonces finalmente se admitió que el Centro de Radioterapia en Rafaela era posible, pero siendo encarado bajo un sistema público y privado, es decir mixto. Se barajaron entonces varias alternativas, siendo una de ellas la de avanzar junto el Centro Privado de Radioterapia Oncológica (CEPRO) de la vecina ciudad cordobesa de San Francisco, analizándose posibilidades, formas y alternativas, que finalmente no prosperaron.
Es que organizar una atención de salud tan complicada como esta, donde es muy posible que en lugar de ganancias arroje pérdidas, es muy complicado combinar intereses y objetivos entre los público y lo privado. Lo previsible finalmente fue tal, y se volvió a fojas cero.


Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar