Las armas del ISIS

Notas de Opinión 28 de diciembre de 2017 Por
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Estados Unidos y Arabia Saudí compraron armas en países europeos con destino a los grupos rebeldes sirios que acabaron en manos del Estado Islámico (EI) en Siria y en Irak apenas dos o tres meses después de que salieran de las fábricas.
Esta es la conclusión del último informe de Conflict Armament Research (CAR), un instituto financiado por la Unión Europea que ha estado siguiendo la pista de las armas del Estado Islámico a partir de las que han sido recuperadas en Irak y Siria entre el 2014 y el 2017 y a pesar de que en muchos casos se trató de borrar todo indicio de su procedencia. CAR ha examinado más de 40.000 piezas, entre fusiles, ametralladoras, lanzagranadas, cohetes y -las más sofisticadas– proyectiles guiados anticarro. En dos investigaciones anteriores, el instituto reveló cómo el EI fabricaba granadas de mortero en Mosul y de dónde obtenía los componentes para elaborar explosivos.
Así, por ejemplo, Bulgaria vendió cohetes y tubos lanzacohetes al ejército de EE.UU. a través de una firma estadounidense y con el preceptivo certificado según el cual no podían ser reexportados. En menos de dos meses pasaban por las manos del llamado Ejército de la Victoria en Siria y acababan en poder del Estado Islámico en Irak. Lo mismo ocurrió con armas fabricadas en Rumanía.
Ocho países de Europa central y los Balcanes ganaron millones en ventas a Arabia Saudí, Jordania, Emiratos y Turquía cuando antes del 2011 el comercio de armas entre ellos era inexistente.
El informe de CAR es consistente con el elaborado en el 2016 conjuntamente por la Red Balcánica de Periodismo de Investigación (BIRN) y el Proyecto de Información sobre el Crimen Organizado y la Corrupción (OCCRP), que señala la implicación de ocho países en el tráfico de armas, cinco de ellos miembros de la Unión Europea.
Croacia, Bulgaria y Rumania como principales suministradores, pero también la República Checa, Eslovaquia, Serbia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro, obtuvieron en conjunto, entre el 2012 y el 2016, unos beneficios de 1,2 millardos de euros en la venta de armas a Arabia Saudí, Jordania, los Emiratos y Turquía, países todos ellos implicados en la guerra siria. Antes del 2011 –año del inicio de la guerra- el comercio de armas entre estos dos bloques era prácticamente inexistente. Arabia Saudí corrió con el grueso del gasto: 829 millones de euros.
En el 2013, y a iniciativa de Francia y Gran Bretaña, la UE levantó el embargo de armas a Siria. Pero el proceso de compra y transferencia de armas a terceros era, de todas formas, contrario a la Posición Común de la UE sobre exportación de armamento, que data del 2008, y al Tratado sobre el Comercio de Armas de Naciones Unidas, del 2014. También contravenía las cláusulas del certificado de último usuario (EUC) que el comprador estadounidense expedía al vendedor europeo.
Un rebelde sirio dispara contra fuerzas del Gobierno en Arafa, al este de la ciudad de Hama, en noviembre del 2017 (Omar Haj Kadour / AFP)Países miembros de la UE produjeron un tercio de los cohetes anticarro de 40 milímetros incautados al Estado Islámico en la región y casi el 70% de los de 73 mms. El 41% de estos estaban fabricados en Bulgaria y el 28%, en Rumanía. En muchos casos, sin embargo, este armamento había sido vendido legal y directamente al Gobierno de Irak, siendo capturado por los yihadistas. Contra la muy extendida versión de que el Estado Islámico se abasteció del material de guerra estadounidense que poseían las fuerzas armadas iraquíes, este sólo representa el 2% del total, según la investigación de CAR. Así, por ejemplo, la munición hallada en la región es de origen ruso y chino, y responde a suministros de Rusia en Siria y de China en Irak a través de Irán.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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