El boom de la cerveza artesanal en la ciudad

Locales 26 de diciembre de 2017 Por
Hay 9 negocios que expenden esta cerveza de fabricación casera, con gran cantidad de concurrentes todos ellos. La calidad del producto es decisivo para retener a sus clientes.
ARTESANAL. La cerveza es de sencilla elaboración. FOTO ARCHIVO
ARTESANAL. La cerveza es de sencilla elaboración. FOTO ARCHIVO

En efecto, nuestra ciudad está decididamente integrada al boom de la cerveza artesanal que se vive en casi toda la Argentina. Es que aquí, de a poco se han ido instalando estas cervecerías que venden un producto que ellos mismo elaboran, o bien adquieren a quienes se dedican a esa tarea pero no a la atención al público. En la actualidad hay 9 de estos negocios que expenden cervezas artesanales de diversos tipos y características como principal atracción, complementando con otros tipos de bebidas, y por supuesto con una oferta gastronómica que va por distintos andariveles, desde las tradicionales picadas, hasta comidas rápidas o bien platos de mayor elaboración y categoría gourmet.
Meses atrás la revista "Viva" comentaba sobre el tema que "siempre es difícil determinar cuál es la fecha de nacimiento de un fenómeno que se vuelve de repente muy popular. Pero en el caso de la cerveza artesanal, es posible ubicar ese parto alrededor del año 1994. Fue cuando Leo Ferrari, un ingeniero químico de Mar del Plata, recibió de regalo un kit para fabricar la bebida. El había estado viviendo en Cabo Cañaveral, Florida (la misma ciudad desde donde la NASA lanza sus cohetes), cuando un amigo cayó a su casa con la cerveza que había fabricado él mismo. Leo pensó que la cerveza sólo podía comprarse, nunca cocinarse como el pastel de papas. Aunque la idea le encantó, jamás tenía los 300 dólares extra para comprarse el equipo. Así que cuando su amigo se lo regaló como símbolo de despedida, se dedicó con pasión a perfeccionar recetas. Eventualmente, con otro amigo ingeniero químico, abrió el primer bar de cerveza artesanal de Mar del Plata. Estamos hablando de Antares. Este lugar se convirtió, en poco tiempo, en el disparador de la movida en la ciudad balnearia, una de las capitales de la cerveza artesanal en el país. Otra zona fuerte es la Patagonia. Allí, el furor arrancó con Blest, en El Bolsón, en 1997. Luego, en 2004, se sumó Berlina en la localidad bucólica de Colonia Suiza. Hoy, en Bariloche, la cerveza artesanal representa a la ciudad casi tanto como el chocolate. Tanta identidad tiene. Lo mismo ocurre en La Plata, otro polo cervecero. Y el fenómeno, ya se nota fuerte en Buenos Aires: donde se abre una cervecería, explota de clientes el mismo día de la inauguración".
Además de toda esa recorrida por sitios donde las cervecerías de este tipo, ahora Rafaela está decididamente sumada con los referidos nueve comercios de estas características: Bulevar, frente a la Escuela de la Plaza; Bacán, en calle Belgrano; Santos Barriles, en calle 3 de Febrero al 500; Better, en Necochea y Zeballos; Lorenzo, Necochea y San Lorenzo; Artemio, en la tercera cuadra de Chacabuco; otra en avenida Suipacha; la que se abrió en Sarmiento y Tucumán donde una vez funcionó Gomas Manera con el curioso nombre "La última y nos vamos"; y la novena que completa la lista, Barcelona, en Pasaje Carcabuey. Queda abierta la lista por si hubo algún olvido .
¿Cuáles son las claves para una buena cerveza? Deben basarse en el aroma, color y sabor, la textura y el cuerpo, y la impresión. 
De acuerdo con algunos datos estadísticos, la cerveza se lleva el 50% del consumo de alcohol en la Argentina. En 2015, sin embargo, bajó de 43 litros a 40 por persona. Pero, en ese mismo lapso, se duplicó la venta de cerveza artesanal de la mano de productores de todo tipo: familiares, amigos, empresas medianas y de tamaño respetable también. Hay unos 1.000 productores de cerveza artesanal, un número muy interesante ya que el país está ahora alcanzando la cresta de la ola. En los Estados Unidos, donde el fenómeno es más antiguo, hay 5.000 productores.
La cerveza artesanal se comió el 14% del mercado de cerveza estadounidense, que es literalmente gigante. Aquí, sólo alcanza al 2% de lo que se consume, con lo cual tiene mucho margen para seguir creciendo y fanáticos para seguir captando. Lo que está pasando con la cerveza ya pasó con el vino hace 20 años, excepto que esta es una bebida más fácil de hacer: sus fabricantes no necesitan tener las instalaciones sofisticadas que requiere una bodega.
La cerveza -decía Viva- es el producto de la combinación de cuatro ingredientes: agua, malta, lúpulo y levadura. Por ejemplo, tostando más o menos la malta, se obtiene una cerveza más clara o más oscura o más cremosa. El lúpulo, un cogollo con un muy fuerte aroma, es lo que le da gran parte de su personalidad. La levadura, que puede ser Ale o Lager, provoca productos muy disímiles entre sí. Han llegado a ir a la guerra por defender el honor de cada levadura. El agua hay que tratarla para que tenga la acidez correcta. Todo tiene sus bemoles. Hay un quinto ingrediente que es intangible: el tiempo. Esto es cuánto se dedica al proceso de fermentación, que es clave.
Toda esta movida cervecera artesanal tiene un gran espíritu de rebeldía, y cada uno que esté en el negocio –ya sea fabricando o vendiendo– te hablará con la camiseta puesta, con gran conocimiento por la historia y el arte de fabricar la bebida que viene acompañando a la humanidad desde sus primeros asentamientos sedentarios.






Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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