Ejemplos, se buscan

Notas de Opinión 24 de diciembre de 2017 Por
PESEBRE DE BELEN. ¿Y si pensamos un poco más en él? FOTO ARCHIVO

El recorte a los jubilados, origen de tanta agitación social y política, fue una mala maniobra del gobierno, volviéndose a equivocar como antes lo hizo con otras cuestiones como la designación por decreto de los dos miembros de la Corte Suprema, el retiro de subsidios a los discapacitados, o el desmedido aumento inicial de las tarifas de servicios públicos, por citar sólo algunos de ellos. Es verdad que hubo rectificaciones y en buena hora así haya sido, pero queda claro que existe cierto nivel de impericia en la toma de algunas decisiones. 
En primer lugar, tocar a los jubilados y para colmo a los de haberes más bajos, tuvo un efecto parecido a patear un hormiguero. Fue como darle un pulmotor al kirchnerismo, que luego de la frustración del caso Maldonado no conseguía nada para generar el caos que necesita su subsistencia, y además, agrupó a la oposición como hacía rato no ocurría, incluso con la inquietante reaparición de los cacerolazos, en los que se supone puede haber gran parte de votantes de Cambiemos. Una advertencia como para no dejar pasar de largo. También se eligió mal la fecha, diciembre es un mes con antecedentes muy peligrosos, aunque la gente tiene clima de festejos también los tiene de necesidades y es muy fácil presa de los agitadores de reclamos. De ahí a la violencia hay un pequeño paso para dar, más cuando un tercio de la población está en situación de pobreza. Y finalmente, antes de dar el mazazo directo en la nuca de los jubilados, se debieron dar algunos ejemplos, en especial apuntando a otros sectores que deberían ser los primeros en ajustarse el cinto. Justamente, los de arriba, que atados a sus corporaciones siguen pareciendo inexpugnables. Aquí, parece que los ejemplos los deben hacer los otros, nunca empezar por casa.
El Estado tiene récord de gasto y cuentas en rojo, con excesos por donde se lo mire. Está bien que cada uno de los poderes tiene autonomía, pero el dinero termina saliendo siempre de la misma caja, esa que se trata de llenar con los impuestos del sector privado que cada vez es más chico. Cerca de veinte millones viven del dinero público, sea por jubilaciones, pensiones, asignaciones o subsidios. Y además hay 3,9 millones de agentes, siendo 2,3 millones de las provincias, 780 mil de nivel nacional, 500 mil de los municipios y otros 120 mil de empresas públicas. El personal nacional, que incluye fuerzas armadas, universidades, Pami y ANSeS, además de poderes legislativo y judicial se incrementó 60 por ciento durante la década "ganada".
Tal vez esos recortes no sean determinantes para achicar el rojo de 600 mil millones de pesos que tendrán las cuentas públicas cuando la semana que viene se baje el telón de diciembre, pero vienen bien como ejemplo, pues si todos ponemos el hombro el bulto siempre es menos pesado. Se hizo poco y nada, una vez más la gobernadora Vidal les ganó de mano marcando el rumbo, con la aprobación de algunas restricciones que tocan a privilegiados en jubilaciones, asesorías o directamente limpieza de ñoquis.
Para tener una idea más cercana a la realidad, veamos por caso lo que es el Senado nacional. En la planta permanente hay 3.093 empleados, y además hay otros 1.500 de planta transitoria, estimándose que la mitad de estos últimos trabajan bajo órdenes de los senadores, por lo tanto en los distritos de origen. Es decir, en el Senado ni siquiera los conocen, saben que existen porque cada mes hay que pagarles el sueldo. Sin hilar demasiado fino, tenemos 4.600 empleados. ¿Cuántas plantas fabriles productivas tendrán tal cantidad de empleados?
Está en marcha un plan de retiros voluntarios, creyéndose que unos 150 agentes estarían anotados. Lo interesante es que desde abril del año que viene se pondrán en funcionamiento controles rígidos de los más de tres mil empleados estables, quienes deberán registrar sus huellas digitales al ingresar y al salir, debiendo cumplir jornadas de 8 horas durante cinco días de la semana. Algo es algo.
Queda más que claro, si se pretende ordenar en serio, la guadaña del recorte les debe llegar a todos por igual, y primero a los que más capacidad de resistencia tienen. Si empiezan las excepciones, será más de lo mismo.
Dejemos estos temas que siempre abruman. Justo este domingo previo a la Navidad, con el enorme deseo que todo se encarrile de una buena vez en favor de todos, para que realmente la esperanza se convierta en el símbolo que nos espeje en un futuro más venturoso.

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