EE.UU.: agro despliega todo su potencial

VARIOS 21 de diciembre de 2017 Por
Está por comenzar una etapa de la mayor producción de su historia. Todo está generado por la tasa de inversión extraordinaria volcada en esta actividad.
La tendencia central de la agricultura norteamericana -la primera del mundo y la más avanzada- es nítida: lleva a un sistema de producción con unidades productivas cada vez mayores, con estructuras organizativas cada vez más complejas y sofisticadas, que se vinculan con los mercados a través de contratos formales de largo plazo, y abandonan los intercambios tradicionales en los denominados “spots”.
Esto no significa que desaparezcan las pequeñas compañías, que por el contrario se multiplican, sólo que cada vez están más alejadas de las grandes actividades productivas.
Hay 2,2 millones de unidades en el agro estadounidense, cuyos titulares son los denominados “farmers”, pero la concentración de la producción es muy significativa: 55.500 de ellos (2,5% del total) producen más de 60% de la producción norteamericana.
Estos 55.500 “farmers” venden cada uno más de 1 millón de dólares por año, mientras que los que colocan menos de 10.000 de dólares anuales, (59,8% del total), producen sumados sólo 0,9% de la producción agrícola estadounidense. En EE.UU. la producción de maíz oscila cerca de las 400 millones de toneladas en cada campaña.Este dato está presente en todas las actividades agroalimentarias. La producción láctea tenía un rodeo medio de 80 vacas en 1987, hace 30 años, y ese promedio ahora se ha multiplicado por 7 (570 animales); el de cerdos, era de 1.200 cabezas en 1987 y ahora supera los 30.000 animales; la producción sojera requería 80 hectáreas en 1987 y ahora reclama el triple, y el doble en la de maíz, un cultivo en el que los farmers son líderes mundiales. La tasa de retorno de las grandes unidades productivas es 12% sobre el capital invertido; y en las menores es la tercera parte o menos, y en general ofrecen tasas de retorno negativas las que venden menos de 250.000 dólares por año.
La producción norteamericana es capital intensiva, con una fuerza de trabajo altamente calificada, y el núcleo de punta está constituido por empresas que cotizan en Wall Street o Chicago; y por lo tanto, responden en plenitud a los incentivos del capitalismo más avanzado.
Para ellas, un recorte en los costos de producción implica en forma prácticamente instantánea un incremento equivalente de la tasa de ganancia.
Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés), la productividad de todos los factores (PTF) en el agro norteamericano creció 1,74% anual entre 1998 y 2008, un nivel equiparable al resto de la economía de Estados Unidos, incluyendo a los sectores high tech (es decir, los de alta tecnología).
Está comprobado que cuando se combina el mayor tamaño de las unidades productivas con el cambio estructural, el resultado es un aumento fenomenal de la productividad.
El sector de punta de la producción de carne de cerdo tuvo alzas de la productividad de todos los factores (PTF) de 6,3% anual entre 1994 y 2004, y sólo se debió a la economía de escala la mitad de ese aumento.
Estados Unidos es el país más avanzado del sistema, y se apresta a desatar, a través de la inminente sanción del nuevo régimen impositivo, un extraordinario auge de la tasa de inversión, que es la condición para impulsar toda la potencia de la nueva revolución industrial, que tiene en el agro uno de los sectores de avanzada.Por eso, la agroindustria estadounidense está al borde de comenzar una de las fases de mayor productividad de su historia.
Es una tendencia estratégica para seguir de cerca desde la Argentina y la Región Centro, una de las principales plataformas de proteínas vegetales y cárnicas del continente. (Fuente: Clarín).

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
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