Fronterita se encontró con el agua

El 30 de noviembre la gente del Proyecto Agua Segura arribó a la escuela N° 373 de Fronterita con el filtro microbiológico que le permitirá a la comunidad educativa y a las familias del paraje, en la zona rural al norte de Rafaela, disponer de agua de calidad para el consumo. El INTA es un aliado en la tarea. Fue un verdadero encuentro con el agua.
FOTO INTA RAFAELA AGUA SEGURA./ Integrantes de la escuela N° 373 de Fronterita, observando el sistema de provisión.
FOTO INTA RAFAELA AGUA SEGURA./ Integrantes de la escuela N° 373 de Fronterita, observando el sistema de provisión.
Una compleja y eficiente organización logística permitió que finalmente a las 12 horas del mediodía del día 30 de noviembre, los integrantes del Proyecto Agua Segura que viajaron desde Buenos Aires pudieran estar presentes con el filtro microbiológico, en la escuela rural de Fronterita.
Allí los aguardaban 17 alumnos de la escuela -de todos los niveles-, su directora y docente, la docente de jardín de infantes y los integrantes de Tarjeta Naranja -empresa que apadrina desde hace algunos años a esta escuela y que tuvo una activa participación en la organización- y el INTA Rafaela, como aliado del proyecto a través del Proyecto Territorial de la zona mixta y del Pro Huerta local, representado por la coordinadora María Rosa Scala, los técnicos del Pro Huerta, Ricardo Ledesma y Cecilia Nava, y Claudia Gaudiño.
Fronterita está pegada a Rafaela, en la zona rural al norte de nuestra ciudad, que no dispone de agua potable. El filtro, sencillo de poner y mantener en funcionamiento permite acondicionar el agua disponible y convertirla en apta para consumo humano. Funciona con un filtro que impide el paso de bacterias, gérmenes, parásitos. Su instalación, no sólo servirá para beber y cocinar en la escuela sino que las familias de los alumnos -muchos padres estuvieron también presentes en el encuentro- también podrán proveerse de agua segura para sus casas.
“Ahora somos iguales, iguales a los que tienen agua potable”, dijo la directora Aída Atencio, luego de que todos los alumnos entonaran la canción de Axel, que habla de que “somos tan distintos e iguales” en su estribillo.
Aída lleva 22 años en esta escuela, de sus 32 como docente. “A partir de ahora, ya no cargaremos bidones desde la ciudad”, expresó para mostrar las implicancias cotidianas que supone.
Luego de su intervención, Milagros, la única alumna de 7° grado de la escuela, leyó una poesía e inmediatamente después los integrantes del proyecto, Martín Herzage y Julieta Wertheimer, iniciaron un momento educativo, conectando el ciclo del agua -que los alumnos habían trabajado previamente en el aula- con la higiene, la seguridad y la salud.
Después todos compartieron un almuerzo y una torta para celebrar este momento tan esperado en la escuela. El brindis fue con Agua Segura. (Fuente: Mariana Mascotti, EEA Rafaela del INTA). 

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