Deuda del Estado

Editorial 05/12/2017 Por
De sostenerse tiempo más esta política de fuerte endeudamiento, la situación financiera y por lo tanto la económica, productiva y social, marchará hacia el abismo.
Los datos oficiales sobre la deuda pública que se conocen son hasta fines de junio, es decir, la primera mitad del año, hasta donde la ampliación del endeudamiento fue de 18.343 millones de dólares, es decir, abultándose a razón de 100 millones de dólares por día, que es lo que el Estado tiene en rojo para financiarse y posibilitar su funcionamiento. Dada esa evolución enorme, la deuda pasó de 275.446 millones de comienzos de año a 293.789 millones transcurridos los primeros seis meses, incluyéndose dentro de esas cantidades a la deuda no presentada en los canjes. Pero si se tiene en cuenta que todavía se adeuda pagar el cupón PBI, entonces tenemos que el total asciende a 307.295 millones de dólares.
Esa asombrosa cantidad, que continúa creciendo cual bola de nieve, según lo informado por el propio Ministerio de Finanzas, es equivalente hasta el primer semestre al 56,2% del PBI, debiéndose hacer la salvedad que dentro de ese volumen no se encuentran incluidas las deudas de las provincias ni tampoco la del Banco Central, tanto en Lebac como en divisas extranjeras.
Cabe recordar que durante el transcurso de 2016, siempre ateniéndonos a cifras oficiales, la deuda creció 34.781 millones de la divisa estadounidense, por lo cual si sumamos lo acumulado en este primer semestre de 2017 tenemos entonces que en sus primeros 18 meses el gobierno de Macri, la deuda pública creció 53.124 millones, estimándose que en esta segunda mitad del año del que resta sólo el mes de diciembre por transcurrir, se podría estar en una suba de 20.000 millones, con lo cual se estaría totalizando 317.000 millones de dólares cuando ingresemos en 2018.
Para conocer un poco más los detalles sobre esta vorágine de endeudamiento, se sabe que un poco más de la mitad de los 284.881 millones adeudados a junio, exactamente el 51%, es deuda con el Banco Central, la ANSES y otros organismos públicos, mientras que con los organismos financieros internacionales se eleva a 27.427 millones, sumando el 9,3%, y siendo la deuda del sector privado de 39,6% con una suma de 116.425 millones. Queda un remanente de 2.833 millones, que es deuda que no fue presentada oportunamente en el canje.
Del total de esa masa de dinero adeudada el 67,6% fue contraída en moneda extranjera y el 32,4% en pesos nacionales. Si la comparación se amplía hacia fines de 2005, tras el primer canje, la deuda ascendía a 154.270 millones, habiendo por lo tanto crecido en poco menos de una docena de años en 139.519 millones.
En proporción al PBI -riqueza que se genera durante el año- la deuda registra un curso ascendente, habiendo pasado del 38,7% en 2011 al 53,5% en 2015, al 54,2% en 2016, y ahora habiendo bajado un poco: 53,7% en 2017, aunque para el dato final se deberá aguardar a concluir el ejercicio a fines de diciembre.
Simultáneamente fue creciendo la tasa financiera, ya que los intereses pasaron de representar el 1,4% del PBI en 2015, al 1,6% en 2017 y al 2,2% en 2017, estando proyectado por la cantidad de compromisos que llegará al 2,3% en 2018. Todo lo cual, no necesita demasiadas explicaciones, constituyendo un mayor peso de los intereses de la deuda sobre el déficit fiscal.
Precisamente, de sostenerse tiempo más esta situación, aunque difícil de medir con exactitud, la situación financiera y por lo tanto la económica, productiva y social, están dirigidas hacia el abismo. Algo que el gobierno conoce, e incluso lo ha advertido aunque con otras definiciones mucho más benignas, habiéndose fijado por lo tanto la meta de frenar el endeudamiento. La reducción de los subsidios a las tarifas es un paso importante, pero no el único, ni tampoco alcanza, ya que de todos modos se deberá continuar con el crédito exterior para permitir el financiamiento del Estado.
En este marco, el expresidente Eduardo Duhalde criticó recientemente que la Argentina vive "de prestado", en referencia al crecimiento de la deuda externa, y advirtió que "aunque el Gobierno no tenga intención puede pasar que el mercado decida el default". A esta lectura fronteras adentro del país se suman las advertencias de lo que sucede con la economía mundial.
El profesor emérito de la Universidad de Stanford e integrante del muy influyente Think Tank conservador Council on Foreign Relations, Michael Spence, alertó que "la economía global enfrentará serios desafíos en los meses y años por venir, y amenazando en el horizonte está una montaña de deuda que pone nerviosos a los mercados y aumenta la vulnerabilidad del sistema a shocks desestabilizadores". Este tipo de profecías pueden paralizar el corazón de los argentinos que aún no olvidan el default del 2001-2002. 

Te puede interesar