Evo sin límites

Editorial 04/12/2017 Por
Muchos son los políticos latinoamericanos que han pasado por alto los límites constitucionales diseñados para evitar la continuidad en el poder de los autócratas.

Evo Morales es presidente de Bolivia desde 2006, pero está obsesionado en continuar ocupando el cargo aunque las leyes no se lo permitan, por lo cual está realizando toda clase de maniobras e intentos por introducir modificaciones en las normas constitucionales vigentes que al menos por ahora, le impiden hacer realidad sus propósitos. En 2016 había convocado a un referéndum sobre una enmienda constitucional que habría ampliado los límites de los mandatos, y por lo tanto, le habría posibilitado competir en las elecciones por un cuarto período. Pero el 51% de los electores se pronunciaron en contra, rechazando la enmienda y haciendo caer el intento de Morales.
Como no pudo avanzar en la reforma institucional, Morales urdió una maniobra ante la Justicia, vía Congreso, los que responden a sus directivas. En lo que se venía trabajando desde septiembre, tras la derrota electoral en el referéndum, la Justicia acaba de responder favorablemente para que el "eterno" Evo pueda presentarse como candidato nuevamente y poder así ampliar su estancia en la presidencia hasta 2025, completando un ciclo de dos décadas, contrariando todas las normas vigentes. Es cierto que debe ganar para ello, pero tiene todos los mecanismos servidos para hacerlo, aunque claro, no le alcanzaron para ganar el pedido de reforma.
Esta clase de maniobras del presidente boliviano no son nuevas, pues ya en 2013 había interpuesto una demanda ante el Tribunal Constitucional para sacarle límites a los mandatos, consiguiendo entonces que su primer mandato entre 2006/2010 no contó porque tuvo lugar antes que entrara en vigencia la Constitución de 2009, también reformada a pedido del propio Morales.
Los seguidores del Presidente ahora, y frente a la inminencia de no poder presentarse para ampliar la continuidad en el ejercicio de la presidencia, recurren al remanido argumento del carácter discriminatorio del límite de los mandatos, lo cual -siempre según la especial interpretación- esta ley socava los derechos políticos bajo las normas regionales de derechos humanos, apoyándose en una cláusula de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el principal tratado del tema en las tres Américas, donde se estipula que los derechos políticos sólo pueden ser limitados bajo circunstancias muy específicas. Una interpretación, que vista de la legalidad, puede resultar inverosímil, pero que tal como están las cosas en Bolivia, y desde hace más de una década, no debería llamar la atención que llegue a prosperar, anteponiendo una norma de derechos humanos por sobre los límites establecidos por la propia Constitución nacional boliviana, lo cual sería un verdadero absurdo por donde se lo mire.
Queda claro entonces, tal como se consigna en el título que a esta altura nadie puede sorprenderse demasiado por esta clase de artilugios para perpetuarse en el poder, sea en Bolivia o en cualquier otro país de la región, pues antecedentes sobran. Muchos son los políticos latinoamericanos que han pasado por alto los límites constitucionales diseñados para evitar la continuidad de los autócratas. Es que en realidad, Evo no tiene límites.
Morales señaló que será el voto popular el que defina si consigue un cuarto mandato consecutivo, tras este fallo del del Tribunal Constitucional que dio luz verde a la reelección indefinida. La sentencia expedida "ahora nos permite obtener el voto para una nueva gestión", afirmó el gobernante izquierdista en el palacio presidencial.
Sectores de la oposición han reaccionado con dureza al fallo constitucional, al que consideraron como un "golpe a la democracia", pero este planteo no parece detener al Presidente boliviano.
Se recuerda también, pues hace a la cuestión, que Morales se parte vital de un núcleo de gobernantes, que fueron o son actualmente, muy poco respetuosos de las leyes y que se vieron inmersos en graves irregularidades institucionales. Los venezolanos Hugo Chávez primero y Nicolás Maduro después -quien actualmente sigue en la presidencia sumiendo al país en un verdadero caos-, Rafael Correa en Ecuador, quien a menos de un año de haber dejado la presidencia quiere volver para interrumpir el mandato de Lenín Moreno porque no sigue con sus postulados, los brasileños Lula y Dilma Rousseff, y los argentinos Néstor Kirchner y luego de esposa Cristina Fernández, fueron los conformantes de ese grupo que llevó inestabilidad a la democracia de la región.
En este caso de Morales, lucha con uñas y dientes para modificar todas aquellas leyes que le impidan volver a presentarse como candidato, tras 12 años de estar en la presidencia. Por ahora, parece no tener límites.









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