La Recova tiene comprador, pero el acuerdo depende de los sótanos

Locales 03/12/2017 Por
Un inversor quiere comprar el predio y el proyecto para construir una galería comercial y una torre.
FOTO ARCHIVO DECLIVE. Los Almaneces Ripamonti, de pasado brillante y presente opaco.
FOTO ARCHIVO DECLIVE. Los Almaneces Ripamonti, de pasado brillante y presente opaco.

Luis Alberto García Cullá, dueño del edificio en el que funcionaron los Grandes Almacenes Ripamonti y del que solamente quedan en pie unas cuantas paredes y la Recova, acordó la venta de la propiedad a un grupo empresario de Rafaela hace 45 días aunque ahora la operación corre riesgo de caerse por el destino de los tres sótanos que también muestran un enorme deterioro. 
"Es cierto, hay una negociación en marcha con un acuerdo condicionado a lo que pueda pasar con los sótanos", admitió ante una consulta de LA OPINION el arquitecto Carlos Airaudo Saavedra. Sucede que los inversores aceptaron adquirir el predio junto al proyecto que García Cullá quiso y no pudo llevar a cabo, con un presupuesto de alrededor de 10 millones de dólares: una amplia galería comercial en la planta baja conservando el techo de los antiguos almacenes y una torre de nueve pisos en el que funcionaría un hotel. 
Airaudo Saavedra fue, junto a un equipo de arquitectos conformado entre otros por el rosarino Gerardo Caballero, el autor del proyecto para reciclar el predio de los Ripamonti ubicado frente a la plaza 25 de Mayo, en el corazón de la ciudad. Y por eso hace algo más de una semana se reunió con los integrantes de la Comisión de Preservación y Defensa del Patrimonio Urbano para oficializar el interés del grupo inversor, que está dispuesto a desembolsar el dinero para comprar e invertir en una primera etapa con la condición de no invertir para recuperar los sótanos. 
Sin embargo, la Comisión se pronunció a favor de mantener esos espacios bajo tierra lo que frenaría la operación, según reconoció Airaudo Saavedra que aún espera un dictamen por escrito. 
Las negociaciones entre el actual propietario y los interesados avanzaron a medida que creció la polémica por la falta de mantenimiento de toda la estructura del edificio, lo que impulsó al Municipio a efectuar un "vallado de seguridad sobre veredas de calles Belgrano y 9 de Julio, con el fin de limitar la circulación peatonal" ante los riesgos de un posible derrumbe total o parcial. Así lo sugirió un estudio encargado por el Ejecutivo al Ing. Marco Boidi, que presentó recientemente. 
En este sentido, en el punto "3.4. Sótanos, Análisis y Descripción", el reporte señala que "el edificio cuenta con tres sótanos" cuyas cubiertas "se encuentran gravemente dañadas debido a demoliciones interrumpidas que se realizaron para la ejecución de pilotes previstos para el futuro hotel, lo que genera discontinuidades en la estructura soporte, debilitando el mecanismo de transmisión de cargas a los apoyos laterales". Agrega que "por la variación del nivel freático acaecido por las copiosas lluvias de los últimos años, en ciertos sectores se han generado desmoronamientos, dejando los cimientos de los muros laterales sin apoyo". 
En el siguiente punto, "3.4.2. Conclusiones y Recomendaciones", el informe advierte que "de no intervenir de acuerdo a las recomendaciones de forma urgente, se recomienda proceder a la demolición y posterior relleno de los antiguos sótanos de los ex Almacenes Ripamonti". 
Este mismo estudio señala en su tramo inicial que "el edificio de los ex-almacenes Ripamonti fue construido en el año 1888, y funcionó como almacén de ramos generales hasta la década del 70’, época en que cerró sus puertas. La recova sobre calle 9 de julio, fue ejecutada en 1909". Sostiene que "posee un importante valor histórico/patrimonial para la Ciudad de Rafaela, siendo declarada de interés municipal en el año 1991 y nombrada Monumento Histórico Provincial, en el año 2000" a la vez que aclara que "a lo largo de su vida útil, la antigua estructura no ha recibido las tareas de mantenimiento necesarias, principalmente a partir del cierre de la firma Ripamonti en 1973".
Más adelante, explica que "en el año 2012 la Municipalidad de Rafaela, aprueba el proyecto para la construcción de un hotel, con salones comerciales, y restauración de los sótanos, proyecto del Arq. Carlos Airaudo. En el permiso de construcción, la Municipalidad de Rafaela, fijó premisas, con el fin de contribuir con la conservación del lugar; entre ellas:
• Considerar al edificio como Caso Especial.
• Conservar la recova y fachada sobre calle 9 de Julio esquina Belgrano.
• Darle continuidad a la fachada sobre calle Belgrano, completando la tipología del edificio antiguo, así ello implique reconstruirla nuevamente.
• Apertura y restauración de sótanos, que serán luego cedidos a la Municipalidad.
• Conservación de la nave principal y restauración de las lucarnas.
• Refuncionalización del edificio de carácter público y/o semipúblico para que los habitantes puedan recorrer el interior del salón que históricamente fue un gran espacio contenedor de distintas actividades comerciales.

HISTORIA COMPLETA
Airaudo Saavedra afirma que "cuando recibimos la obra, los sótanos estaban todos tapados, y fue por pedido del Municipio que se investigó sobre su existencia y se invirtió para limpiarlos". "De estos tres sótanos sueltos, hicimos un proyecto donde había que construir muchos metros más, y una serie de túneles para unirlos con la consigna de generar un espacio de uso cultural y galería de arte", indicó el profesional. 
"Para hacer esta obra de restauración y ampliación de la estructura subterránea, García Cullá no aportaría fondos, por tanto habría que generar recursos para financiar los trabajos. Entregamos al Municipio un modelo para elaborar el estatuto y crear una Fundación que se encargue de gestionar aportes, pero nunca se avanzó con el tema. El Municipio nunca puso un peso", sostuvo.
Desde que Airaudo Saavedra abrió el expediente para el proyecto hasta que se paralizó la obra, García Cullá invirtió 750 mil dólares. "Se hicieron todos los pilotes para la estructura, la demolición, se pagaron los planos, se arreglaron las medianeras especialmente la que está contra la Casa Ripamonti. Entre otros gastos, se pagó al Municipio 191.000 dólares por los gastos de edificación. El propietario ordenó parar la obra por un tiempo, pero lamentablemente nunca más se retomaron los trabajos", manifestó en una amplia charla.
El arquitecto consideró que "nunca hubo un proyecto especial para beneficiar a García Cullá, más allá de que algunos lo plantearon de esa forma. El proyecto especial se gestionó para dejar los 15 x 45 metros del techo con las lucarnas de madera existentes. Entonces para respetarlo, pedimos levantar un edificio con un poco más de altura que el límite establecido en el Código Urbano para compensar los metros que no se podían hacer en planta baja". 
Airaudo Saavedra puntualizó que ahora el inversor compra la propiedad y el proyecto, aunque la ejecución sería por etapas. "En un primer tramo se haría inmediatamente hasta la altura del edificio actual, es decir planta baja y dos niveles. Y que en el futuro continuaría con la obra. En principio alquilaría locales comerciales a tres bancos", dijo. 
Ahora bien, en caso de que finalmente no se concrete la operación de venta, García Cullá deberá efectuar obras para asegurar la estructura en riesgo del edificio. "Ya hicimos el presupuesto. Deberá gastar 380.000 dólares", anticipó. 
- Si finalmente la Comisión de Conservación frena la operación de venta, ¿qué hará García Cullá?
- No lo puedo asegurar, pero no descarta iniciar algún reclamo administrativo o incluso judicial por el perjuicio. Su postura es que pagó mucho dinero al Municipio por el permiso de edificación, y el Estado local nunca mostró disposición a ayudar a conservar los sótanos. Los sótanos tenían valor si hacíamos un espacio público unido a través de túneles. Pero recuperar un sótano que nadie aprovechará es un gasto improductivo, una pérdida. Después ese sótano tendrá un costo permanente de mantenimiento. En Europa, es el Estado el que ayuda a preservar la arquitectura considerada de patrimonio histórico. Aquí hay un gris.
- ¿Cuál es la postura del inversor?
- El inversor tiene el dinero para cerrar la operación, pero no quiere comprar un problema. Es la oportunidad, si se traba todo utilizará el dinero en otro proyecto. En este caso, García Cullá sería el afectado. Un nuevo conflicto. Si la Comisión quiere los sótanos que pague su recuperación. La inversión de recuperación de los sótanos es altísima. 





Pedro Ulman

Secretario Redacción. Diario La Opinión

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