Mayores ventas

Editorial 15 de noviembre Por
El consumo se encuentra en alza en Rafaela, al compás del resto del país.

Tal como fue publicado en detalle por LA OPINION apenas difundido, el Observatorio Comercial que funciona en el CCIRR de nuestra ciudad efectuó un relevamiento sobre la actividad comercial, con tareas de campo a cargo del Departamento Académico de la Universidad Católica de Santiago del Estero. Fueron visitados 104 comercios de 7 barrios, tomándose datos referidos a las ventas del tercer trimestre del presente año, pudiéndose destacar en principio que el resultado fue favorable ya que el 46% de los comerciantes coincidió en haber incrementado sus ventas en comparación con igual período de 2016. La mejoría estuvo dada en que en el anterior informe similar era el 36% el que dijo haber mejorado sus ventas, superado ahora por 10 puntos.
Visto esos datos esenciales, tenemos que también aquí en Rafaela se da una situación parecida al resto del país, respecto a la aparición de los mentados "brotes verdes" de la economía, en este caso preciso relacionados con las ventas, que tiene directa relación con el consumo.
Para tener en cuenta, siendo una descripción bastante gráfica del clima existente, es que esta suba en el nivel de ventas se traslada también al ánimo de la gente, siendo los propios comerciantes en este caso preciso, donde el 73% de los consultados coincidió en que esperaba tener más ventas aún en el trimestre que cierra el año, del cual resto aún recorrer prácticamente la mitad. En especial, el cierre de año coincide con las fiestas, estando en conformación un clima más propio que el del año pasado, lo cual se percibe de muchas maneras. Esto de las mayores ventas, una de esas facetas, y sumamente trascendente.
Según se menciona en el propio informe, "del análisis de los primeros nueve meses -de enero a septiembre- se concluye que si bien el inicio del año se vio marcado por importante dificultades económicas, ya en el segundo comenzaron a verse mejoras que fueron ratificadas en los últimos meses".
Claro, en cuanto a las perspectivas favorables que tienen los comerciantes para esta parte final del año, debe tenerse en cuenta que en el otro platillo de la balanza deberá ponerse el negativismo que significará la actualización de tarifas de algunas servicios públicos, que indefectiblemente deberán retocarse para seguir reduciendo el peso de los subsidios y el negativo impacto que tienen en todo el conjunto de la producción y consecuentemente de la actividad económica.
De todos modos, mucho tiene que ver con esta clase de cambios que se van produciendo el humor social, que además de ver afianzada la posibilidad de cambio por el respaldo obtenido electoralmente por el gobierno -aunque deban contabilizarse sólo los resultados de las primarias pues las generales ya quedaron para el cuarto trimestre-, tuvo también un mayor flujo de circulante, volcado directamente en el consumo. Y por supuesto la expansión lograda por la actividad económica, con un PBI en suba. 
Dentro de toda esta perspectiva con la producción y la economía recuperándose, el mercado laboral en alza y el fomento del consumo, aparece un escenario positivo, que por supuesto tiene sus contras, y algunas de ellas importantes, pues además de la actualización de algunas tarifas ya mencionadas por la reducción de los subsidios, se espera una respuesta más contundente de parte del gobierno en la reducción de sus propios gastos, como así también el impacto que tendrán las reformas proyectadas, tanto en los ámbitos laboral, previsional, salarial y tributario. Lo cual significa que todos deben ceder algo, como lo dijo el presidente Macri en reciente discurso.
Un caso preciso es el de los jubilados, para quienes se modificaría la cláusula de aumento de sus haberes, pasando de la combinación que se aplica en los meses de marzo y septiembre, sustentada en la actividad, se pasaría al ajuste por inflación. Lo cual está por verse, ya que costará muchísimo lograr aprobar una medida de esta naturaleza, donde la clase pasiva resultaría claramente perjudicada, ya que dejaría de estar atada a una economía que crece, para en cambio ver ajustados sus haberes por inflación, con lo cual no recuperaría absolutamente nada de los perdido otros años, sino que mantendría el nivel actual, que con 7.400 pesos para el 74% de los jubilados, no ofrece muchas posibilidades positivas. 

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