Mundo violento

Editorial 14 de noviembre Por
Venezuela y Brasil son países donde mayor cantidad de asesinatos se registran.
La violencia en el mundo es imparable, proviniendo tanto de los atentados terroristas, los desequilibrados "lobos solitarios" que tanto pueden arrollar con un vehículo como disparar con un fusil a mansalva, como la creciente ola de asesinatos. En este último caso tenemos a países de la región que tienen tasas realmente impresionantes de homicidios derivados de hechos violentos.
Venezuela es uno de ellos, con 70,1 crímenes por cada 100.000 habitantes, con un acumulado de 21.752 hechos de esa naturaleza en 2016. La desbordada delincuencia es, junto a la desbordada situación social, las principales causas que desembocan en tantas muertes violentas. Pero además, debe puntualizarse también la existencia de una policía uniformada de gatillo fácil que respeta poco los protocolos y sistemas más elementales, con el agregado de la existencia de organizaciones paralelas, que actuando en presunta coincidencia con fuerzas gubernamentales se suman a este escenario de violencia y muerte, que viene incrementándose constantemente.
Aunque el número uno en la materia es El Salvador, otro que está muy alto en las estadísticas criminales es nuestro vecino Brasil, donde la violencia es una constante diaria. Días pasados se conoció un informe con datos impresionantes en tal sentido, como por ejemplo que en 2016 fueron asesinadas 61.619 personas, a razón de 171 por día, siendo la mayor tasa de la serie histórica registrada en el Anuario Brasileño de Seguridad Pública. Es que tales cifras significan la muerte violenta de 7 brasileños por hora.
Se agrega además en el informe que la tasa de víctimas es de 29,9 por cada 100.000 habitantes, pudiéndose entonces ver que aún siendo tan impresionantes, están lejos del 70,1 de Venezuela. A todo esto, seguramente el lector se estará preguntando ¿cuánto será la tasa argentina? pues de 6,1 homicidios anuales por cada 100.000 habitantes, por lo cual debe decirse que aunque provoque alarma la permanente difusión de esta clase de muertes, estamos muy lejos de Venezuela y Brasil, aquel diez veces más y los brasileños cinco veces.
Se da cuenta en esos datos sobre Brasil, que además de los homicidios, durante 2016 hubo 71.796 desaparecidos, un promedio de 190 por día, subrayándose que "la falta de investigación impide saber el número de desapariciones forzadas, que se pueden relacionar con  el tráfico de personas, la violencia sexual y la acción de grupos de exterminio".
Avanzando con estas ampliaciones, se indica que el estado provincial de Bahía ocupa el primer lugar en el ranking de homicidios, quedando en segundo turno Rio de Janeiro y tercero San Pablo, siendo la diferencia entre ellos la tasa promedio, ya que en Rio supera a la nacional con 30,6 cada 100.000 habitantes, en tanto San Pablo es alta en cantidad pero baja -comparada con las demás- en tasa promedio de 12,2. Pero el techo lo tiene Porto Alegre con una tasa de 64,1 víctimas fatales por la referida cantidad de habitantes. Se trata de un estado rico, pero que ha sufrido en los tres últimos años las consecuencias de un gobierno provincial considerado entre los peores de la historia.
Un dato elocuente sobre la cantidad total de muertos por hechos violentos en Brasil es realmente llamativa, pues supera en cantidad nada menos que a Siria, donde fueron 60.000 esta clase de episodios, recordándose que este último país está inmerso en una guerra interna realmente feroz. Para graficar todavía más esto que viene sucediendo en Brasil, un experto sostuvo que tal cantidad de muertes violentas es como una explosión atómica como la de Nagasaki en la segunda guerra mundial, convocando además "a tomar urgentes medidas para mejorar la política de seguridad". 
El Anuario contiene también un apartado sobre los femicidios, donde según el estudio fueron asesinadas 4.657 mujeres, producto de esta clase de hechos.
Bajo las acciones policiales resultaron muertas 4.224 personas, registrándose un aumento del 25% respecto al informe del año precedente, destacándose además que la mayoría de los muertos en Brasil se encuentran comprendidos en la franja de 12 a 29 años.






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