Jueces e injusticias

Notas de Opinión 12 de noviembre Por
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La muerte de Abril, la nena de 12 años que recibió un tiro en la cabeza por parte de un delincuente que debía estar en la cárcel hasta mayo del año que viene, pero que extrañamente estaba libre cometiendo toda clase de crímenes por la decisión de un juez de apellido Villafañe, uno más surgido de la cantera generada por la "doctrina Zaffaroni", esa misma que parece estar destinada a dar mayores garantías a los delincuentes que al resto de las personas. Algo que viene arrastrándose desde hace un rato largo, con toda una serie de hechos que provocan una indignación generalizada, pero que lamentablemente se siguen repitiendo una y otra vez.
Este Villafañe, es un juez de antecedentes bastante profusos en la materia. No es la primera vez que libera a delincuentes peligrosos, verdaderos asesinos, aún contra los informes que aconsejaban no dejar libre a un sujeto que, como en este caso, apenas en la calle salió con un arma en la mano a robar y matar, sin piedad. Abril, una vida aún en pimpollo, quedó trunca. No sólo murió ella, sino también su familia, que quedará marcada por siempre. 
El caso, entre otros lugares fue denunciado ante la Defensoría del Pueblo, de la cual es titular el ex diputado sciolista Guido Lorenzino, el mismo que como tal votó en contra de hacerle juicio político al juez Villafañe por un caso anterior parecido. ¿Ahora cambia postura? Como vemos todo tiene que ver con todo, pero lo real es que este tipo de cargos de control y reaseguro deben estar en manos de gente sin participación político partidaria anterior. Como Laura Alonso en la Oficina Anticorrupción. Siempre que se fue juez y parte las cosas no resultaron, tampoco ahora. 
Tanto por esta clase de episodios, donde magistrados sin una pizca de sentido común, sin siquiera comprender la realidad, y con una enorme deuda de falta de responsabilidad social, como por aquellos otros que actúan en causas de corrupción, comportándose al compás de quien tiene el poder. En una misma causa, el mismo juez, la dejaba dormir varios años, y ahora en cambio van con la celeridad de un rayo. Aunque conviene hacer una aclaración: rápido en investigar, imputar, procesar y detener, pero ¿condenas? poco y nada, y cuando las hay son en suspenso, o tan livianitas que va quedando la sensación que en poco tiempo más todo el mundo puede quedar libre.
La gente reclama sanciones, y no hablamos de venganza sino de justicia. Pero tanto como eso, o aún más, lo que se exige es que se devuelva lo robado. Se trata de sumas que espantan, que podrían mejorar notablemente la situación del tercio de pobres que hoy lamentablemente conforma la población de la Argentina, y que en gran parte cayeron en ese oscuro pozo consecuencia del saqueo durante esa década perdida. Veamos sino el caso de Lázaro Báez, el testaferro o quizás socio de la familia presidencial que después se apropió de casi todo -un centenar de estancias y 400 propiedades- quien de no ser condenado podría recuperar la libertad en los próximos meses. Con él la pérdida de tiempo y demora fue total, con jueces que buscaban hacer inventario en lugar de seguir avanzando, cuando lo que sobraban eran pruebas de sus delitos.
Aunque como frutilla para coronar el postre, justo se reflota en estos días el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman. Sin nuevos aportes, con las mismas pruebas, antes fue todo confusión, borrado de huellas y yendo siempre por el sentido contrario, con una impresentable fiscal a cargo como Viviana Fein que se lamentaba por no tener huellas de pólvora en sus manos, que habría facilitado su trabajo de determinar suicidio. Ahora en cambio, el fiscal Taiano dice "las circunstancias que rodearon la muerte de la víctima impiden siquiera considerar la posibilidad de un suicidio". Tal vez nunca se llegue a la verdad plena, pero al menos se va conociendo por pedazos, como un rompecabezas.
Más allá de tales consideraciones, aún no llegándose al esclarecimiento absoluto todo el mundo tiene bastante claro lo sucedido. Cuando hay un crimen, el objetivo es clave para orientar la investigación. Aquí se hizo al revés, pero aunque con lentitud, se está avanzando. El conocer la denuncia de Nisman, puede resultar clave para dejar mucho más claro lo que puede haber ocurrido.
Aunque, en definitiva se trata de un hecho más que describe la justicia que tenemos, con la cual será muy difícil levantar una verdadera República.

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