El comercio apuesta al viernes y sábado

Hoy y mañana son los días donde los comerciantes esperan cerrar la mayor cantidad de ventas por el Día de la Madre. A rezar para que el clima no sea un obstáculo.
Desde el miércoles el comercio rafaelino advierte un aumento en la cantidad de hijos, niños o adultos, que preguntan precios y planes de financiación antes de resolver qué comprarle a mamá. "Si bien hay gente que viene decidida a llevarse una determinada prenda, también hay papás que llegan junto a sus hijos pequeños y van charlando para ver qué eligen, aunque la cuestión del precio y las facilidades de pago a través de cuotas representa una variable que influye sobre la elección", dijo una comerciante detrás del mostrador de su tienda. "El lunes ya hubo más consultas, siempre están los más organizados que saben si vienen antes tienen mayor variedad de productos, a medida que pasan los días se reduce la oferta y los últimos tienen más dificultades para definirse porque quedan menos prendas y por ahí no encuentran la que coincide con los gustos de las madres de la familia", agregó.
Papás de la mano con los chicos, miradas y sonrisas cómplices, caminatas aceleradas por la llovizna fueron algunas de las imágenes que se replicaron durante este jueves en el centro rafaelino. "La palabra descuento es mágica, te llama la atención cuando es necesario cuidar el mango", dijo un papá de mediana edad frente a una vidriera. "Somos tres hermanos y estamos buscando el regalo para mamá. Lo pagamos entre los tres, pero este año me toca elegir y comprar a mí. Pero también tengo chicos pequeños con los que decidimos qué regalarle a mi esposa. No los traje porque la lluvia genera un caos en el tránsito y veredas todas mojadas, es un gran lío movilizarse con los chicos con estos días. Y no quiero dejar todo para último momento", agregó. 
Del otro lado del mostrador, la dueña de una zapatería dijo que si bien las consultas siempre están, las ventas aún no habían alcanzado el nivel esperado. "Espero que entre viernes y sábado podamos vender más, el problema es que en la zapatería somos dos, y siempre pasa lo mismo, cuando la gente viene toda junta es difícil atender como corresponde, por lo tanto hay gente que entra y al ratito se va", admitió. "Y sí, hay mujeres que nos hacen sacar un montón de cajas antes de decidir y el proceso de la venta es lento", admitió sobre la "paciencia", un insumo esencial para el negocio. 


 

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