Ultima estación... antes de Rusia?

Deportes 10/10/2017 Por
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EN QUINTO. Néstor Clivati en el estadio "Atahualpa" de la capital de Ecuador.
EN QUINTO. Néstor Clivati en el estadio "Atahualpa" de la capital de Ecuador.

Hace dos años esta historia comenzaba mal trazada; el 8 de octubre de 2015, la Selección Argentina caía frente a los ecuatorianos por 2 a 0 en el estadio Monumental en la primera fecha de las Eliminatorias y además, como detalle tangencial, dejaba atrás un invicto de 22 años jugando de local, un dato que hasta podría haber sido anecdótico, sino se hubiera convertido en una señal premonitoria de tiempos de desaciertos y desencuentros, que se apoderaron gravemente del fútbol argentino.
Ya analizamos desde este espacio, pero amerita una breve digresión, que el tsunami institucional destruyó el único tejido sano de AFA, como lo era, la selección mayor, último finalista de la Copa del Mundo disputada en Brasil el año anterior a esa nueva etapa clasificatoria.
Esa crisis, ahora maquillada por la Superliga, quedó instalada en el predio de Ezeiza, protegida por la poca frecuencia de partidos del combinado nacional; entonces, se fue produciendo un hecho indeseado, cada vez que debatimos el tema, la carga de escepticismo y por momentos de indiferencia que se acumuló sobre la espalda de los jugadores y entrenadores que se tiraron por la cara la posta de herencias nada virtuosas, nos ha llevado al hastío y por qué no, a una angustia colectiva como no se recuerda en la historia contemporánea.
En consecuencia, desde el estadio Atahualpa, donde escribo estas líneas, confieso que mi sentimiento está contaminado por la realidad y se ha convertido en poco confiable, ya que objetivamente presiento un desenlace fatal, pero como esto es fútbol, antes de la hora de la verdad, puede perder peso y convertirse en una buena noticia. Que así sea.

EL SISTEMA Y
LOS NOMBRES

Jorge Sampaoli, como la mayoría de los entrenadores de las nuevas camadas, entiende esto desde su prisma, y la flexibilidad es uno de los desafíos a incorporar para redondear un buen perfil.
Bielsa ponderó hace poco esas cualidades en el hombre nacido en Casilda; sin embargo, el apego a un sistema como convicción, no ofrece demasiado espacio para adecuar planes coyunturales. El momento le exige al actual entrenador nacional, reflejos y versatilidad, pero esta maniobra no tiene margen y es ahí donde el hombre se encierra en un mundo virtual, obstinado porque los cambios prosperen ya mismo.
Argentina se jugará parte de su historia de la última mitad de siglo, en medio de la incertidumbre y la providencia, no hay otra ahora que se está por tocar fondo. En La Bombonera, el jueves pasado, prefirió cerrar el partido guardándose en el banco a Dybala e Icardi versus Benedetto y Rigoni, un criterio que lo expone más allá de su propia espalda para hacerse cargo de estos riesgos.
Esta tarde -el partido se juega a las 18:30 de Ecuador (20:30 de nuestro país)- plantará una formación que al igual que en la previa frente a los peruanos, no se va a definir hasta horas antes de llegar Quito.
De una alineación con tres hombres en el fondo con Fazio como titular y Mascherano en el medio juego, toda una contradicción con sus propias descripciones sobre las funciones que hoy puede cumplir el jugador del Barcelona, hasta la salida de Di María, uno de sus protegidos, dándole otra oportunidad a Papu Gómez, sin que en los papeles aparezcan los goleadores del fútbol italiano, al menos en la previa.
La sed de goles de este equipo le ha secado el paladar a todos; para revertirlo, el entrenador confirma como referente a Benedetto, que al igual que el resto de sus colegas, se puso la albiceleste y empezó a desperdiciar ocasiones increíbles, con lo cual, el panorama difunde dudas muy profundas sobre el desenlace de la clasificación.
Pensar en un repechaje, es imaginar para el próximo mes, otras dos finales que tienen al pueblo futbolero en un grado de saturación patológico.
Contemplar esa instancia en un cruce frente a Nueva Zelanda con miles de kilómetros de por medio a recorrer, revela a cualquiera; no obstante, con las cartas sobre la mesa, ese escenario se lleva gran parte de las estimaciones más sensatas.
Quito, será la última estación?
Este capítulo final de las Eliminatorias ofrece un panorama donde conviven todas las especulaciones debido a la cantidad de equipos con historia que se encuentran encajados y hasta paralizados deportivamente.
También jugarán un papel determinante otros que en el carácter de parteners. Serán observados como con lupa, Brasil, el mejor hasta aquí, que recibirá a Chile en medio de la presión de sus seguidores que prefieren que se facilite la victoria trasandina para dejar más alejados a los albicelestes; y Ecuador, nuestro anfitrión, otro de los prematuros eliminados, rodeado por la indiferencia de sus hinchas mortificados por la caída vertical en las posiciones, luego de haber sido uno de los mejores hasta el año pasado.
Donde no habrá sospechas sobre presuntas conductas antideportivas, es en Lima, donde Gareca y Pekerman se pondrán cara a cara para resolver quién se queda con el oro de la clasificación o el oprobio de una eliminación.
Quedan pocos minutos de oportunidades para Argentina, como poco es el aire para respirar a los casi 3.000 metros de la capital más antigua de Sudamérica.

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