Barrionuevo, por KO

Deportes 09 de octubre Por
BOXEO
El catamarqueño César Barrionuevo, con manos pesadas y alma de campeón, retuvo el título argentino welter y agrandó su sueño mundialista al noquear al santacruceño Adrián Verón en el sexto round de la estelar pelea que estuvo a tono con las expectativas, en el Polideportivo Roberto Pando.
En un duelo entre argentinos zurdos con proyección internacional y que ya antes de enfrentarse merodeaban una oportunidad mundialista, la Joya Barrionuevo (66,300 kilogramos) de 28 años, herido en su párpado derecho por un cabezazo accidental, pero con su fuerza espiritual y armas intactas, se valió de una combinación magnífica y determinante para arrojar a Chucky Verón (66,650) sobre la lona y sin chance de continuar la contienda.
A pesar de que la herida originada en el cuarto asalto era una molestia, una preocupación y una amenaza, que inclusive había teñido con manchas rojas el pantaloncito de fondo blanco sobre la zona del muslo derecho, Barrionuevo estuvo atento a la ocasión propicia en procura de la definición rápida y lo hizo sin dejar de transmitir mensajes de su poder e instinto de noqueador.
El campeón tenía antecedentes como para pensar que era capaz de imponer su potencia, porque de sus 32 contiendas ganadas hasta entonces en 22 se había impuesto sin necesidad de llegar a las tarjetas y también porque el patagónico resultó doblegado por la vía rápida en la única contienda que había perdido.
La chance de Verón se sustentaba fundamentalmente en sus mejores atributos técnicos, los que le permitieron llegar, también a los 28 años, dispuesto para dar el salto fuera de las fronteras en la búsqueda de las aspiraciones más grandes. Por eso era una virtual eliminatoria entre compatriotas y los protagonistas de ninguna manera decepcionaron, porque ambos se jugaron sobre el cuadrilátero sus pretensiones con valentía y fundamentos, con lo que tienen y con los que les falta, pero sin guardarse nada.
Los dos primeros capítulos fueron para un Barrionuevo más suelto y decidido, pero en el tercero y el cuarto Verón se mostró más activo y equilibró los números. Ya con la sangre en el ojo, el de Catamarca pretendió el remedio más rápido para solucionar sus males y en el sexto lo consiguió, porque, en el centro del ring, primero disparó un zurdazo voleado, que detuvo a la víctima, y sin demoras recurrió al derechazo en la mandíbula que le dio el triunfo implacable, lo consolidó como campeón argentino y lo hace avanzar hacia sus sueños más deseados como boxeador profesional.
El de Río Gallegos, tras esa doble descarga, cayó de espalda e intentó levantarse con valor en forma inmediata, pero el cuerpo no le respondía por entonces a su voluntad y sus piernas flaqueaban, al tiempo que en la expresión de su rostro se advertía que la derrota era impostergable. Y eso fue lo que interpretó correctamente el árbitro Mario González, quien detuvo su cuenta y abrazó al retador. Por lo pronto, Barrionuevo mejoró su palmarés en el que ya se lucen 33 éxitos, 23 de ellos por KO, tres reveses y dos igualdades. Además, está próximo a cumplir cuatro años sin perder. Verón pasó a tener un registro de 21 victorias, 13 de ellas prematuras, y dos derrotas. Está el compromiso de un desquite, pero se puede postergar si a Barrionuevo se le concreta antes la chance que le prometieron y anhela.

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