Ecos y postales de la fiesta del TC

Deportes 09 de octubre Por
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Ver galería FOTO PRENSA MUNICIPALIDAD PLAQUETA. Muriel, Castellano y Ricotti, durante la entrega a Nicolás González.  FOTOS ELDO MAROZZI BIEN ARRIBA. Los clásicos mangrullos ofrecieron una observación de privilegio.  TRIBUNAS. Buena opción para los aficionados en distintos sectores del circuito.
1 / 3 - FOTO PRENSA MUNICIPALIDAD PLAQUETA. Muriel, Castellano y Ricotti, durante la entrega a Nicolás González. FOTOS ELDO MAROZZI BIEN ARRIBA. Los clásicos mangrullos ofrecieron una observación de privilegio. TRIBUNAS. Buena opción para los aficionados en distintos sectores del circuito.
Nadie puede desconocer que el Turismo Carretera es un fenómeno social. Para muchos, casi inexplicable por su vigencia y por los cambios que se sucedieron a lo largo de una historia de 80 años en el automovilismo de la República Argentina y reconocida por el mismísimo libro de los récords Guinness.
En esta nueva visita al autódromo "Ciudad de Rafaela", la categoría más popular de nuestro deporte motor, volvió a convocar una multitud, que no resulta sencillo estimar por su impresionante volumen.
Como siempre ocurre en el escenario de Atlético, desde el inicio de la semana se fueron acercando los fanáticos a la parte externa del imponente predio de bulevar Lehmann, estacionando sus vehículos y desplegando su arsenal gastronómico.
El jueves, cuando se habilitó el ingreso, los adelantados tuvieron la posibilidad de ocupar las mejores comodidades. Los que llegaron desde lugares bien alejados de esta bien llamada "Cuna de las 500 Millas Argentinas", se instalaron, en una gran mayoría, en los generosos espacios internos.
Progresivamente y a un ritmo incesante, se fue transformando la fisonomía del emblemático "Templo de la Velocidad", hasta alcanzar un aspecto imponente. Una multitud, estimada en más de cuarenta mil personas, respondió a la convocatoria y ratificó, en ese aspecto, el liderazgo que supo ganarse Rafaela.
La sana convivencia entre los simpatizantes de las cuatro marcas, es uno de los sellos distintivos del TC y se puso de manifiesto otra vez un fin de semana que todos disfrutaron por igual, al margen de las satisfacciones o decepciones por el resultado final.
Gente con banderas que delataban claramente sus preferencias, compartían los mismos sectores y hasta los tradicionales mangrullos, que se levantaban de una manera artesanal en las horas previas a la acción en pista. Una estructura de esa característica, equivalía a una suerte de palco VIP.
La gastronomía, como siempre, ofreció a lo largo de las tres jornadas, un menú variado, con las carnes asadas liderando con holgura el ranking de los paladares más exigentes. Las bebidas espirituosas marcaron una fuerte presencia, con un abanderado indiscutible, el fernet, un clásico en los eventos automovilísticos.
Pero también hubo lugar para las distinciones. Ero Borgogno recibió una serie de ellas, todas con un especial contenido emocional. Luego de 44 años como presidente de la subcomisión de automovilismo, el "Chispa" le cedió esa responsabilidad al ingeniero Daniel Ricotti, pero también advirtió que lo suyo, de ninguna manera, es un alejamiento definitivo de la gestión, porque renovó su compromiso para seguir trabajando en el autódromo.
Hubo reconocimientos de la Municipalidad de Rafaela, de la ACTC, de Nicolás González y de la propia subcomisión. Lo propio ocurrió con "Nico", el piloto rafaelino, que fue distinguido por el Gobierno de la ciudad y ante su gente.
Finalmente, no podemos dejar pasar por alto el tema del clima, fundamental en cualquier espectáculo que se desarrolla al aire libre. De las amenazas, que se renovaron con sensaciones preocupantes cuando las miras se elevaron hacia el cielo, se pasó definitivamente a tres días agradables, para que el balance de esta segunda edición de "La Carrera del Millón" del TC termine siendo ampliamente satisfactorio, como se lo merecían Atlético y Rafaela.   

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