La justicia avanza y la economía se recupera

Notas de Opinión 08 de octubre Por
Mientras Cristina Kirchner, que se descarta será senadora bonaerense desde diciembre, se esfuerza por mantener su caudal electoral, la justicia le juega en contra con una fuerte presión sobre Boudou y De Vido. Y el Gobierno celebra las buenas nuevas que genera el INDEC, justo antes de las elecciones.
El Gobierno nacional parece haber solicitado un cóctel "a la carta" tanto al INDEC como a la Justicia porque en las últimas semanas se encadenaron buenas noticias: por un lado el antes poderoso Julio De Vido está en el banquillo de los acusados en el juicio por la tragedia ferroviaria del barrio porteño de Once mientras que el ex vicepresidente Amado Boudou se encuentra en el mismo lugar, pero juzgado por intentar quedarse con la empresa Ciccone, que tenía como principal activo la posibilidad de imprimir billetes; por el otro el organismo de las estadísticas anunció una baja en la pobreza, un aumento sustancial de la actividad de la construcción y una gradual recuperación de la industria. 
Este "pedido" llegó justo a tiempo para la campaña dando mayor sustento al moderado clima de optimismo que se esfuerza en instalar el Gobierno, principalmente el presidente Macri, cada vez que sale a timbrear o encabeza actos oficiales. O Elisa Carrió, quien ayer se dejó ver muy relajada en la ciudad santafesina de Reconquista para respaldar e impulsar la candidatura a diputado nacional del radical Albor "Nicky" Cantard, quien el jueves estuvo en Rafaela.
En la otra vereda, Cristina continúa bajo acecho de la Justicia por las causas en las que está involucrada directamente o por aquellas que afectan a quienes estuvieron en su entorno cercano, como De Vido y Boudou. Sus continuas visitas a los tribunales federales porteños erosiona el capital político de un alicaído kirchnerismo que fue rebautizado como Unidad Ciudadana. 
En algún momento del año, la hipótesis mayor era que una victoria cómoda de Cristina en la provincia de Buenos Aires mantenía sus chances de volver a la Presidencia en el 2019. Sin embargo, su ajustadísimo triunfo en las PASO sobre el oficialista Esteban Bullrich golpeó sus aspiraciones y ahora la meta es llegar al Senado para liderar la oposición. Pero ¿podrá? Como le vaticinan los analistas, sus próximos años tendrá una agenda dominada por su gestión como legisladora y las convocatorias de la justicia, más allá de los fueros. En este escenario, la "liga de gobernadores peronistas" deslizaron esta semana que una eventual derrota de Cristina se traducirá en una gran oportunidad para recuperar el protagonismo opositor que aún conserva el maltrecho kirchnerismo en el Congreso.
De todos modos, nadie puede aventurar si el cambio de estrategia en la campaña de Cristina, con más actos públicos donde renueva el afecto con sus votantes y entrevistas personalizadas -que nunca concedió mientras ocupaba la Casa Rosada, aunque ahora por necesidad electoral debió resignarse a responder a la prensa, incluso de las debilidades de su Gobierno como la corrupción-, impactará en el resultado del 22 de octubre. Una incógnita al menos en estos días donde las encuestas reflejan una ventaja de Esteban Bullrich en la intención de voto. 
Mientras tanto, en la provincia de Santa Fe, el gobernador Miguel Lifschitz también aprovecha la campaña para marcar sus diferencias con el Gobierno nacional. Dos temas se incorporaron a la agenda proselitista como lo es la discusión por la deuda de 50 mil millones de pesos, generada durante el kirchnerismo, que mantiene la Nación con la Provincia y el planteo formulado desde la Casa Rosada sobre las cajas previsionales deficitarias que se encuentran bajo gestión de gobiernos provinciales, como el de Santa Fe. Por cierto,  la Comisión Intersindical del Sector Público de la Provincia de Santa Fe (CISeP) se declaró en alerta por lo que se convirtió en aliado de Lifschitz, quien ya se pronunció sobre el asunto, al descartar cualquier modificación y exigir a la Nación que ayude a paliar el rojo, millonario por cierto, del organismo previsional tal como figura en un compromiso desde hace años.
Y su ministro de Producción y candidato a diputado nacional, Luis Contigiani, fue quien tomó la posta en su doble rol de funcionario y aspirante a congresista. Ubicado en el tercer lugar de la carrera electoral, no dudó en elevar el tono de su discurso al cuestionar a sus principales adversarios en las urnas, el kirchnerista Agustín Rossi -en realidad candidato del Frente Justicialista-  y de Cantard.
"Con Rossi financiamos a Santa Cruz y ahora con Cantard, a Buenos Aires", disparó Contigiani sin anestesia en un nuevo intento por romper la polarización entre Macri y Cristina. Esta será la impronta que adquiere la campaña a medida que avanza la cuenta regresiva rumbo al 22-O.
 



Pedro Ulman

Secretario Redacción. Diario La Opinión

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