Celebramos hoy el Día del Mutualismo

Locales 07 de octubre Por
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Se celebra hoy en la Argentina el Día Nacional del Mutualismo, instituido oficialmente por el decreto 22.946 del 25 de septiembre de 1945, aunque el mutualismo argentino ya venía celebrando la existencia y las actividades solidarias de este movimiento desde mucho antes, según referencias encontradas en antiguos documentos.
Tal el acta del 5 de agosto de 1936 de la Asociación Italiana de Mutualidades e Instrucción en la cual se da cuenta de la recepción de una circular remitida por la Asociación Obrera de Socorros Mutuos en la cual se invita a los mutualistas a que se establezca el primer sábado de octubre la celebración del Día del Mutualismo. También, la Asociación Obrera propone que el movimiento adopte como símbolo una bandera con los siete colores sucesivos del arco iris en franjas horizontales, similar a la bandera de la cooperación.
Las mutuales son asociaciones y no sociedades, ya que no persiguen la obtención de lucro, sino simplemente prestar un servicio, desarrollando para ello, en forma permanente, actos de interés social. Son entidades abiertas, integradas por personas que libre y democráticamente se unen para un fin común. Libres, porque su constitución y organización sólo dependen de la iniciativa y voluntad de todos los asociados que la conforman. Democráticas, porque todos los asociados tienen derecho igualitario de participar en su constitución y gobierno; como también de su control interno y esencialmente, de disfrutar todos los servicios que la misma genera.
Además, cumplen objetivos sociales y objetivos económicos en forma simultánea. Con el correr de los años, han ido creciendo y capacitándose estructuralmente, superando su propia organización. Representan la forma más auténtica de unidad de un grupo de personas interesadas en desarrollar, en toda su extensión y profundidad, la idea y la práctica de la solidaridad y el principio del más alto servicio.
No se crean por el solo hecho de conseguir un mejor precio por los servicios que prestan, sino por la consciente disposición de lograr beneficios bajo la condición de una participación digna, para aliviar los problemas del grupo y ser ejemplo ante el resto de la comunidad.
Según informa el Inaes, existen hoy en el país 4.063 mutuales en actividad que agrupan a 4,5 millones de asociados. De los datos relevados, la provincia de Santa Fe es la que más habitantes mutualizados tiene, superando a Capital Federal, Buenos Aires y Córdoba ya que cuenta con la cantidad de 1.6 millón de asociados distribuidos en las 818 entidades que funcionan a lo largo de su dilatada geografía.
En la Provincia, y dependiente del Ministerio de la Producción, ha sido creada la Subsecretaría de Asociativismo, Promoción de la Empresarialidad y Trabajo Decente, de la que depende la Dirección General de Cooperativas y Mutuales, repartición que tiene a su cargo la promoción y educación cooperativa y mutual.

RESEÑA HISTORICA 
El mutualismo comprende buena parte de lo que hoy denominamos "previsión social". Esta expresión moderna es el resultado de un largo proceso iniciado a partir de la presencia humana sobre la tierra. Desde este punto de vista, consideramos que la acción mutual tiene sus raíces en tiempos remotos. Allí donde exista cierta debilidad económica, encontraremos personas que buscan en el mutualismo protección y amparo frente a los riesgos de vida. El solo hecho de participar en sus cargas y beneficios, define la intención de los socios, que encuentran en la ayuda mutua una solución para resolver los múltiples problemas que aquejan al hombre: insuficiencia de medios para atender a las necesidades del diario vivir.

LOS ANTECEDENTES MAS ANTIGUOS 
En el año 3.000 A.C. existían ya los grupos de agricultores del Nilo que habían establecido un sistema de protección mutua para superar las dificultades económicas producidas por la pérdida de cosechas causada por las grandes inundaciones periódicas del Río sobre el Litoral. En Palestina se registran, históricamente, en el "Tratado de Bava Cama", asociaciones de mercaderes, orientados hacia la protección de las caravanas, que tenían muchas de las características de la mutualidad.

EN LA ARGENTINA
Podríamos considerar que el mutualismo organizado comienza a actuar en nuestro país a mediados del siglo pasado. Durante el Virreinato existían Montepíos oficiales y privados que atendían a las necesidades de buen número de pobladores. Se socorría a viudas y huérfanos, se ayudaba a los inválidos y se auxiliaba a los que eran víctimas de enfermedades que les impedían ganarse la vida.

LAS SOCIEDADES DE COLECTIVIDADES 
En la segunda mitad del siglo XIX comienza a instaurarse el sistema mutual en nuestro país en forma evidente. Su florecimiento coincide con el arribo de grandes grupos de inmigrantes que suelen llegar, año tras año, desde Europa, más precisamente, de España, Italia, Suiza y Francia, agricultores que acuden a estas tierras con la esperanza de encontrar buenas condiciones para afincarse. Esto era la consecuencia de una prédica a favor del incremento de la población del país a través de la inmigración. El decreto gubernamental del 4 de septiembre de 1812 establecía: "Siendo la población el principio de la industria y el fundamento de la felicidad de los Estados, y conviniendo proveerla en estos países por todos los medios posibles, ha acordado el Gobierno expedir y publicar el siguiente Decreto: Art. 1. El Gobierno ofrece su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que quieran fijar su domicilio en el territorio del Estado, asegurándoles el pleno goce de todos los derechos del hombre en sociedad, con tal que no perturben la tranquilidad pública y respeten las leyes del país. Art. 2. A los extranjeros que se dediquen al cultivo de los campos, se les dará terreno suficiente y se les auxiliará para sus primeros establecimientos rurales, y en el comercio de sus producciones gozarán de los mismos privilegios que los naturales del país". En 1821 se complementó este decreto con la Ley del 22 de Agosto, sobre transporte de familias europeas a nuestro país.

COMIENZOS DEL SIGLO XX 
Con la iniciación del presente ciclo surge en la Argentina la preocupación por una legislación para organizar al movimiento mutualista en sus propios términos. Esta preocupación se hacía evidente por medio de reuniones, proyectos de ley y congresos donde se reunían los representantes de las entidades más activas del país. En 1911 se llevó a cabo en Sao Paulo, Brasil, el Primer Congreso del Mutualismo Sudamericano, y en 1913 en Buenos Aires el Congreso de la Cooperación Española. En ese mismo año, durante la presidencia de Sáenz Peña, el Poder Ejecutivo envió al Congreso de la Nación un proyecto de Ley Orgánica para las Mutualidades del que era autor el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Carlos Ibarguren. Hasta ese momento, las mutualidades se regían por el Código Civil, ya que ellas por su esencia son asociaciones civiles. Al proyecto de Ibarguren le sigue el que presentó a la Cámara de Diputados el diputado Angel M. Giménez, destinado a establecer controles sobre las asociaciones mutuales. Cabe aclarar que para el mismo año, la Inspección General de Justicia expresaba que existían en el país asociaciones de socorros mutuos con 172.592 asociados. Otros datos indicaban que en 1910 estaban funcionando 559 asociaciones.

EL ESTADO ACTUAL DEL MUTUALISMO 
El mutualismo ha adquirido un carácter organizado y debidamente integrado con la comunidad. Su capacidad de complementar, y a veces suplir la acción del Estado, le ha abierto nuevos cauces en la tarea de contribuir al bienestar común. Las actuales prestaciones presentan un espectro muy variado de posibilidades y beneficios. Las mutuales han crecido en cantidad, en número de socios, en número de prestaciones y en patrimonio. Las prestaciones se han ido refinando y ampliando, y en la actualidad existen infinidad de entidades que prestan reales servicios a la comunidad, al mismo tiempo que realizan la importante labor de educar en el ejercicio de la democracia.
*Extraído del trabajo realizado por Adrián Eduardo Szmoisz Carpena.

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