El techo a la actividad de la ganadería lo pone el INDEC

SUPLEMENTO RURAL 14 de septiembre Por
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FOTO ARCHIVO GANADERIA. Una actividad con muchos tropiezos.
FOTO ARCHIVO GANADERIA. Una actividad con muchos tropiezos.
Por Andrés Costamagna. - La realidad es que hoy escuchamos que la ganadería debe resurgir, debemos exportar más, China es un gran mercado que lleva lo que otros no llevan, integramos mejor los cortes y vendemos todo, pero no tenemos producción para vender porque durante todos los períodos de Gobierno, independientemente del color político y de las necesidades de estado, la carne vacuna, es parte de la canasta de los argentinos, de la mesa de los argentinos, es un precio salario y es según los políticos de turno, un producto de primera necesidad. Está más que claro que la carne vacuna puede ser reemplazada por otras carnes con virtudes iguales o superiores y con potencial de ofrecer y ajustar mercado más fácilmente que la producción bovina que tiene tiempos biológicos más prolongados.
El consumo actual de los argentinos se recuperó, logrando ocupar el primer lugar mundial en el consumo de proteínas de origen animal, con 127 kg/habitante/año, muy lejos de los que recomienda la Organización Mundial de la Salud,  para ser saludable, el consumo necesario de carnes es de 150 gramos diarios, o sea unos 55 kg/persona/año.
Sí, los argentinos consumimos 2,3 veces más de lo recomendado, esto porque lo hacemos, porque es un producto barato y valorado por las madres que seleccionan los ingredientes para alimentar a sus familias, pero principalmente porque es barato.
La novedad, no muy novedosa, es que la carne vacuna en la Argentina retrocedió en la cantidad consumida por habitante y por año, donde otras fuentes de proteína animal han ido ocupando un espacio, esto es una oportunidad importante.
El podio lo integran vacas, pollos y cerdos en ese orden, los pescados se sostienen, mejoraron bastante con el sushi, pero son caros y rinden poco, ovinos intenta ocupar un lugar, las demás carnes son de consumo casi como delicatesen como conejos, caprinos, nutrias, ranas, etc. De acuerdo a la información que vierten las Cámaras de cada actividad, la carne vacuna fluctúa en los últimos 10 años, pero estamos entre 53 y 61 kg./hab./año, el piso lo tuvimos en 2011 con 53 kilos (CICCRA).
La carne aviar, va de 40 a 45 kilos por habitante y por año, según el precio de cada año la participación de mercado depende de esto principalmente. Este precio fluctúa según sus dos insumos principales, maíz y logística.
Logística es un insumo a considerar que muchos relativizan, pero con combustibles en alza es un factor primordial  (CEPA).

CARNE PORCINA
El crecimiento del consumo de carne porcina proviene de un cambio de actitud sectorial, del cual debiéramos los ganaderos vacunos aprender, con nuevas tecnologías y el ofrecimiento de un producto diferente. El cambio en el hábito de consumo, antes era principalmente fiambres y embutidos, hoy es mitad y mitad con carnes frescas pasando de 5,8 kg/habitante/año, casi enteramente de fiambres y embutidos, a 11,7 kilos, donde la carne fresca es la diferencia en el crecimiento, el consumo crece año con año y alcanzaremos 15 kilos rápidamente (AAPP).
Y hasta acá ¿el INDEC qué tiene que ver? Luego de esta introducción vamos a explicar porqué el índice de precios al consumidor es una amenaza para la exportación de carne vacuna argentina y porqué es necesario que tengamos un volumen de exportación importante en el tiempo, para qué poder tecnificar la ganadería de cría.
El índice de precios al consumidor pondera con un 9,76% a las carnes y dentro de esto la carne vacuna ocupa el 5,6%, por lo tanto, acá empieza el tema.
El Indice de Precios al Consumidor (IPC) mide la evolución de los precios de un conjunto de bienes y servicios representativos del gasto de consumo de los hogares. Pero la evaluación, en carne vacuna, la hace en base a algunos cortes de referencia: asado, carne picada, nalga, paleta y cuadril, como indicadores del consumo. Ahora bien, porqué planteamos que el IPC es el límite a las exportaciones de carnes y desarrollo de la cadena de ganados y carnes, es muy simple, todos los actores saben que como es considerado un precio-salario,  independientemente de quién sea el Presidente de la Nación, que color político tenga y que profese como intensiones de desarrollo y promoción, la verdad es que cuando las exportaciones de carnes tocan las 100.000 toneladas de carnes enfriadas y congeladas (sin China), esto alerta al Ministro de Economía, cuando superamos las 150.000 toneladas los medios empiezan a hablar del precio del Mercado de Liniers y superando esta cantidad comienzan las intervenciones gubernamentales. Entonces, un consumo diversificado de proteínas cárnicas que permite liberar volumen de carnes vacuna, no es aprovechado en su totalidad, porque siempre existe la amenaza de que el gobierno se preocupe por este precio sensible. Y entonces qué hacemos; las instituciones deben comenzar a trabajar en esto y elevar propuestas al gobierno de un cambio en la forma de medir la participación de los diferentes productos, así como mejorar las estadísticas.
Si comparamos alimentos y bebidas en la Argentina es cerca del 22%,  mucho más alta que otros países (Uruguay 19%, Brasil 16%, Nueva Zelandia 13%, Australia 12%, USA 8%) y luego ver qué participación tiene la carne vacuna dentro de este rubro (Uruguay 2,72%, Brasil 2,71%, Nueva Zelandia 0,96%, Australia 0,54%; USA 0,76 %, consumiendo más de 110 kilos de carnes/habitante/año. 
Si hay diversificación en la proteína consumida, el IPC debe medir con una participación diferente a las carnes, hoy haciendo números esta participación debiera estar por debajo del 4% para carne vacuna. Por lo tanto, es necesario un nuevo estudio que refleje, primero la participación de alimentos y bebidas, luego la participación de los diferentes componentes y rever si los cortes encuestados son los más consumidos o los que referencian el precio, el IPCVA tiene datos suficientes para aportar y mejorar esto. Esto es medular para que la Industria Frigorífica decida invertir, que la cadena se tecnifique, que el productor invierta en activos fijos y en tecnología de procesos, de lo contrario la mediocridad de la cadena continuará. Y porque hablamos de la cría y la necesidad de tecnificarla, porque el cuello de botella está en este rubro, no se va a mejorar sino hay señales claras, nadie va a mejorar su nivel de organización, de apotreramiento, incorporar pasturas, hacer reservas, si luego esto no se va a ver reflejado en las ventas de los años por venir.
La cría carece de capacidad para asimilar cambios, lleva 15 meses en una ganadería tecnificada hacer un ternero y 22 meses en la ganadería argentina, por lo tanto, para que sucedan cambios de fondo debe haber cambios de fondo, de lo contrario estamos condenados a la mediocridad de los últimos 40 años.
Para que esto suceda necesitamos tener una participación de la exportación de carne vacuna mayor, para que la producción por animal y por rodeo se aumente en forma sostenida y el productor vea las señales necesarias que necesita para arriesgar en estos procesos que superan la duración de un gobierno.  

El autor es ingeniero agrónomo y asesor privado.

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