Está entre nosotros y no queremos verlo.

5to Comunicación 15 de septiembre de 2017 Por
Muchas lágrimas derramadas, mucho dolor, angustia y bronca tragada. Demasiadas palabras crueles son gritadas y aunque parezca que quedan en el aire son guardadas y almacenadas.
Alumnos burlándose de un compañero.
Alumnos burlándose de un compañero.

Por Cabrera Sofía - Carrascal Malena - Racca Aylen

Cuando hablamos de acoso escolar nos referimos a casos en que un alumno es insultado, humillado y puesto en ridículo delante de sus compañeros solo por el hecho de que el victimario sienta poder y superioridad hacia el agredido.

 El acoso escolar, tal vez se debe a la falta de enseñanza que practican los profesores hacia sus alumnos, se limitan a brindar solamente su materia y se olvidan de enseñar lo más fundamental y principal que es el respeto hacia sus compañeros. Debido a que algunos sostienen que esa enseñanza tiene que provenir desde el hogar, ya que es una pérdida de tiempo para su materia; otros están continuamente inculcando los valores y modales hacia los demás.

También el agresor desea imponer dominio sobre la víctima tratándola de “no normal”, por el hecho de tener diferente tipo de religión, físico, mentalidad, entre otros casos.

-“Me lo hacían por ser gordo y puto.” Señala M.

-“Yo no podía hacer nada porque él ya estaba pendiente de lo que hacía, para reírse o hacerme sentir mal.” Resalta S.

 Este fenómeno tiene consecuencias negativas tanto para las víctimas como para los agresores ya que el agredido comienza a sentirse solo, deprimido, humillado y obligado a tener que cambiar su carácter por una manera agresiva, también pierde su apetito y el interés por los estudios.

 Por otro lado, el victimario se comporta de una manera irritable, impulsiva y violenta. Éste se acostumbra a vivir abusando de los demás sin entender que estas acciones lo excluyen de la sociedad brindándole las posibilidades de llegar a los caminos de la delincuencia.

 La agresión escolar mayormente,  es manifestada a través de insultos, agresiones verbales, amenazas, golpes, rumores falsos, entre otros.

-“Empezaron a insultarme, golpearme, sacarme las cosas, amenazarme. Me encerraban en el baño de mujeres.” Cuanta M.

-“Lo peor que me hizo fue tirarse pedos y eructos en mi cara.” Dice S´.

 Estos jóvenes se dirigen principalmente a su familia para dar a conocer por el momento que están pasando y como respuesta reciben un “es mentira o seguramente es broma”. No les creen hasta el momento en que se dan cuenta de que era verdad, por medio de las acciones que presentaban estos adolescentes, como negarse a asistir a clases, comer, salir de su casa o interactuar con personas, entre otras.

-“Yo en mi casa estaba siempre mal, vivía llorando, enojada, con bronca, no quería saber nada con ir a clases.” Manifiesta S.

-“No quería salir de mi casa, ni ir al colegio.” Expresa M.

 Al no saber cómo actuar en esa situación recurren a los directivos y psicopedagoga del  establecimiento educativo en donde asiste para encontrar una solución la que no es cumplida, debido a que benefician al agresor y no al agredido.

-“Mi mamá fue hablar con los directivos pero no hicieron nada, siguieron molestándome. Por eso la mejor opción fue cambiarme de escuela.” Cuenta M.

-“La solución que me dieron es cambiarme de curso, pero no me pareció justo.” Dice S.

 Los días pasan y las situaciones vuelven a repetirse, muchos sufren en silencio porque deben cargar el peso y la bronca por la falta de compromiso y solución que reclaman pero nunca llega.

 Estas situaciones ocurren en frente de nuestros ojos y no somos capaces de verlo o reconocerlo, tal vez porque somos egoístas y juzgamos sin darnos cuenta de que cada persona está luchando contra una batalla de la que no sabemos nada. Tratemos de ser compasivos uno con el otro, ayudarnos y entender de que cada ser tiene una manera de pensar, opinar o creer.

 Así, sin darnos cuenta, el acoso escolar, va a ir disminuyendo poco a poco.

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