NO HAY UNA MIERDA

5to Comunicación 15 de septiembre de 2017 Por
Esperanza, Sunchales, Brinkmann, Morteros, San Cristóbal, Paraná, Santa Fé, y muchas más. ¿Rafaela? En los planes de nadie.

Por Astrada - Boschetto - Peretti

¿Qué pasa con la juventud?, preguntan los padres un sábado a la noche cuando ven a sus hijos detrás del  televisor, adictos a las series, películas, o en la computadora concentrados en algún mísero vídeo que poca importancia y absolutamente nada aportan a su vida, en ningún sentido. No hay una mierda. Pero, ¿a qué nos referimos puntualmente? ¿Escasez de recursos? ¿Hablamos en sentido literal o va más allá? ¿Será por protección? ¿Son sinónimos noche y riesgo?

 Varios jóvenes fueron entrevistados y afirmaron: “Salgo en Rafaela, por ejemplo Monkey o a Miluno cuando abre”, “Salgo a Ruff y por ahí cuando se hacen fiestas en Mister o Deep.” “Voy a Chimbote casi todos los sábados y a veces a Pope los jueves”. Lugares hay muchos pero, ¿cantidad va de la mano de calidad? Desde ya es un no. ¿Porque? los adolescentes de entre 15 y 17 años que comienzan a salir afirman que “son muy selectivos con la gente”, “el lugar es muy chico y siempre hay quilombo para entrar por el de seguridad”, “estamos todos apretados intentando pasar”, ésto deja mucho que desear sobre lo que significa salir en Rafaela. Cabe aclarar que algunos de estos lugares son bares y no boliches.

 Como menciona un reconocido filósofo, “la pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”. Potencial es lo que le sobra a Rafaela, lo que no tiene es alguien que sepa cómo aprovecharlo, solo aparecen los que se abusan, y por hacerlo no triunfan. “Te arrancan la cabeza con la bebida”. La avaricia lo pierde todo por quererlo todo. Lo poco que tiene esta ciudad es un fracaso por sí solo. Pedir un poco de estrategia parece ser demasiado.

“No hay una mierda” repetimos al unísono. “a pesar de que haya varios lugares, siempre es lo mismo, aburrido, ya cansa”. No hay noche en Rafaela, no hay diversión, no hay motivación. Hay monotonía.

 Los adolescentes rafaelinos mayores de 17 años prefieren, en su mayoría, salir a bailar a lugares de la zona con lo cual entran en juego una serie de cuidados a tener en cuenta. “¿En que llegamos? ¿Cómo volvemos? ¿Alguno pone auto? ¿Salen coles?” Ahora si, los riesgos son realmente mayores. En los últimos años han sucedido choques fatales en donde las víctimas resultaron ser jóvenes que volvían de algún boliche o fiesta nocturna; y esto es algo que preocupa e inquieta a los padres a la hora de decidir salir.

 “Estaría bueno un boliche que no esté alejado de la ciudad, en un sector no peligroso y que sea grande.” afirma una joven como tantos otros. Esta idea parece ser un objetivo inalcanzable a causa de factores a cumplir tales como buena administración, estrategia, viveza. La pobreza nocturna en la ciudad rafaelina tiene que ver principalmente por problemas internos y de organización, no del sitio.

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