AIRE LIBRE

Suplemento Aire Libre 21 de agosto de 2017 Por
Leer mas ...
RELATOS: CALLEJERO

Por Héctor Espilondo

FERNANDO. Tiene su estatua frente a la casa de gobierno en Resistencia-Chaco.

Era callejero por derecho propio, como dice la canción tan conocida de Alberto Cortez; y si hubiese podido hablar, con toda razón alardear de haber sido el motivo de su inspiración. Su nombre era Fernando por ser la mascota del cantor Fernando Ortiz quien lo trajo a Resistencia allá por los años setenta. La relación de inseparable cariño que lo unía al artista le permitía acompañarlo en sus actuaciones ubicándose siempre debajo del piano, hizo que todos comenzaran a llamarlo Fernando. Tenía una invariable rutina: salía del Hotel Colón – donde vivía con su dueño – muy temprano llegaba hasta el Banco Nación donde en la oficina del propio gerente le servían leche caliente con medialunas. Durante el horario bancario descansaba frente al bar “Sorocabana”. Al mediodía se lo veía en el restaurante “Madrileño” donde el dueño lo atendía solícitamente.  En las horas de la siesta solía concurrir a distintos lugares como el Club El Progreso o el Sorocabana donde pasaba largo tiempo observando atentamente las partidas de ajedrez.  Después de cenar Fernando comenzaba a vagar por la ciudad y como era el perro del pueblo nunca se le negaba la entrada y era bien recibido en todas partes. Si el acontecimiento era un espectáculo musical demostraba su aprobación quedando en silencio absoluto o manifestaba su disgusto aullando cuando alguien tenía la desgracia de desafinar. Una anécdota famosa que se cuenta fue cuando por su intervención se debió suspender una obra de teatro; en una escena la actriz Delma Ricci era atacada por el hombre lobo y Fernando saltó al escenario a proteger la heroína de la obra. El espectáculo se suspendió ya que el público prefirió no ver la obra antes que desalojar al perro de la sala. Le habían dado la patente N° 1 de identidad canina de la Municipalidad de Resistencia y dicen que solo se presentó a la vacunación antirrábica obligatoria. Había adquirido un mal hábito, por mala costumbre de sus amigos humanos de convidarlo con terrones de azúcar embebidos con grapa, varias veces se lo vio cruzando la plaza principal con paso tambaleante. Repentinamente un día de Mayo lo encontraron moribundo en la vereda del Banco Español y pocos días después – pese a los esfuerzos del doctor Reggiardo – pasó a mejor vida.  El can que se había hecho querer por todos tiene dos esculturas en su honor en la ciudad de Resistencia.  Una es obra del escultor Víctor Marchese y está emplazada en la Avda. 25 de Mayo esquina Bartolomé Mitre; la otra, su mausoleo oficial, en la entrada del “Fogón de los arrieros” y resguarda su tumba.  Precisamente allí lo conocí. Me lo presentaron y gentilmente – cuando lo saludé – dejó de roer el hueso con que se entretenía y me correspondió con una cariñosa lamida de la mano.  No pudieron encontrar mejor lugar para que sus restos descansen ya que el Fogón de los arrieros es lugar de reunión de actores, artesanos, pintores, escultores y demás integrantes del ambiente artístico chaqueño.  Allí el visitante puede encontrar las cosas mas extrañas e insólitas que pueda imaginar y su fama era tanta que hasta fe tapa de la revista Selecciones hace ya algunos años.  Recuerdo una de tantas: en el baño, en el lugar asignado al papel higiénico, había un rollo… pero de papel de lija, seguramente dispuesto para aquel que debiera necesitarlo y que pudiera llevarse un inolvidable pero doloroso recuerdo de aquel exótico lugar.

COCINA

Dos recetas con liebre  

 Liebre estofada con hongos

 Ingredientes: 1 liebre; 100 grs de manteca; 100 grs de panceta; 400 grs de hongos frescos (champignones, gírgolas); dos cebollas chicas; ½ litro de caldo; 1 vaso de vino blanco seco; 1 cucharada de harina; sal y pimienta.
Preparación: Derretir en una cacerola la manteca y rehogar la liebre troceada. Salpimentar. Retirar la liebre y en la misma grasa dorar la cebollas picadas, los hongos limpios y cortados gruesos y la panceta picada. Espolvorear con la harina revolviendo bien. Agregar la liebre y el vino blanco. Cuando se evaporó el alcohol agregar el caldo. Bajar el fuego al minimo y cocinar por 1 hora aprox. Hasta que se note que la carne se separa del hueso fácilmente. Acompañar con zanahorias hervidas y salteadas en manteca.

 Liebre al vino tinto

Ingredientes: 1 liebre; 200 grs de jamón; 3 cebollas medianas; 150 cc de algún licor seco como cognac o whisky; 100 cc de aceite; 750 cc de vino tinto; tomillo, sal y pimienta.  
Preparación: Se corta en trozos la liebre y se deja marinar toda la noche con una cebolla picada, el ajo, el tomillo y el cognac. En una cacerola se dora en aceite la otra cebolla y el jamón picados. Se le agrega una cucharadita de harina y se revuelve bien. Se coloca la liebre y se cubre con el vino tinto. Se agrega un poco de tomillo, sal y pimienta. Se cocina a fuego bajo por unos 45 minutos. Se acompaña con papas hervidas espolvoreadas con pimentón picante.

Redacción

Redacción de Diario La Opinión de Rafaela
Seguinos en Facebook y Twitter

Te puede interesar