Federico Briggiler, rafaelino que recorrió 5.000 km en bicicleta

Durante 5 meses y medio anduvo por Córdoba, San Luis, Mendoza y otras provincias, viviendo una gran experiencia. Ya tiene en vista un próximo viaje a Brasil.
FOTO FB AVENTURERO. Federico Briggiler al llegar a Uspallata.
FOTO FB AVENTURERO. Federico Briggiler al llegar a Uspallata.
Federico Briggiler es un rafaelino de 34 años, con enorme espíritu de aventura, quien partiendo desde Rafaela recorrió 5.000 kilómetros en bicicleta, lo que contó en el programa "Hoy y mañana" que conducen Juan Carlos Scalzo y Elida Thiery y se difunde por LT28 Radio Rafaela. Comenzó diciendo “siempre me gustó la bici, en el 2003 tuve una experiencia en viaje hasta Desvío Arijón sin equipaje, que quedó como una anécdota. Con el tiempo me fui interiorizando en lo que refiere al cicloturismo y empecé a indagar la vida de otra forma".
Federico pedaleó 5 mil kilómetros durante 5 meses y medio, de los cuales estuvo un mes en Mendoza, realizando una actividad de voluntariado en un hostel, una experiencia enriquecedora, "que me permitió detenerme, conocer gente y sobre todo conocer esa Provincia increíble, con la que quedé fascinado".
* Cicloturismo: "Yo no considero que el cicloturismo sea un deporte, más bien es un modo de vida de trasladarse de un sitio al otro utilizando la bicicleta. Si bien tenés que tener cierto estado físico, no tenés que cumplir objetivos, no lo considero una disciplina deportiva sino más bien un modo de vida. Al comienzo de la experiencia es todo nuevo, uno puede llegar a una ciudad a las 5, 6 de la tarde y no sabe donde va a dormir, ni lo que va a comer y hay que empezar a tomar decisiones. Yo arranqué el 24 de febrero con un clima extremadamente caluroso y húmedo, fue duro al comienzo". 
* El recorrido: "El primer gran objetivo fue llegar a Mendoza, y en el medio tenía Córdoba y San Luis, dos provincias hermosas a las que quería conocer de punta a punta. Solo en Córdoba llegué a hacer 1.800 kilómetros pedaleando, entré de este a oeste, de norte a sur, pude reencontrarme con viejos amigos y familiares. En el camino uno va organizando, yo quería llegar hasta Villa del Totoral, pasé por Freyre y dormí en Porteña. Luego por la Ruta 1 llegué al cruce con la 17 y luego a Villa del Totoral donde los Bomberos me dieron alojamiento, hay mucha gente que da una mano. Saliendo de Villa del Totoral tomé la ruta 9, tuve la mala suerte de tener un accidente en ruta que me provocó una lesión en la rodilla con la que tuve que pedalear los 10 kilómetros que me separaban de Jesús María. Allí estuve un día internado y luego 10 días de rehabilitación. Ese fue un punto de inflexión importante, en el que me pregunté si seguía adelante o regresaba a casa. Pero regresar significaba dejar atrás mi sueño de esta nueva forma de vida, pero el apoyo de mi familia y mis amigos me ayudaron a seguir adelante. Reglamentariamente es la distancia de sobrepaso, pero a veces no se respeta al ciclista, los colectivos no te respetan, los camioneros en cambio sí lo hacen", continuando "nunca abandoné mi objetivo de llegar a Mendoza, tuve la posibilidad de acampar en Ascochinga, en un lugar hermoso que se llama Las Tres Cascadas, luego paré en Río Ceballos donde estuve con una familia amiga, pasé por Córdoba capital y de allí a San Luis, hasta Merlo, luego volví a Nono, y después a Villa Las Rosas, donde me encontré con mi tío, para luego empezar una travesía recorriendo San Luis, Mendoza y demás provincias".
* Ruta turística: "Al principio elegí una ruta bastante turística, hice el camino del Cuadrado para ir y volver, luego bajé por el Valle de Punilla. Siempre está presente el tema seguridad, ya que el viaje en bici hace que tengas ocupada la cabeza en los ruiditos, en que no se te caiga nada, en si hace frío o calor, en que tenés que llegar a algún lugar antes de que anochezca... entonces la seguridad pasa a ocupar otro lugar. No obstante antes de entrar a Mendoza me advirtieron que era complicado, que no me detenga, lo mismo con otras capitales. Por suerte no fui víctima de ningún hecho de inseguridad. El día más bravo fue el último, el miércoles, en el que volvía a Rafaela  con viento en contra desde Freyre, pero la mente ayuda a soportar la fatiga. Pensar en las milanesas de mi mamá o en el asadito de Don Carlos".
* La experiencia: "Me han escrito muchos pibes preguntándome por esta experiencia, y les digo a todos que el primer paso es el más difícil, hay que dejar la famosa zona de confort, y disfrutar del moverte, de conocer gente y lugares, es eso lo que te da ganas de seguir. La próxima vez tengo en mente ir a Brasil, primero a Florianópolis y luego a Río, son 3 mil kilómetros de ida. Viajar por Uruguay o recorrer la Patagonia por la ruta 3 hasta el punto más austral posible y luego tomar la ruta 40 de Ushuaia a La Quiaca. Conozco experiencias con bicis playeras, inglesas. No hay un estandar de bici para viajar, yo tengo una rodado 26, con frenos comunes, hay grandes viajeros como Pablo García que hizo 167 mil kilómetros en 15 años recorriendo 100 países de Asia, Africa, Oceanía, él tiene una bici de acero común, sin amortiguadores, lo más simple  posible lo que es un beneficio a la hora de las reparaciones porque conseguís repuestos en cualquier lugar".
* ¿Qué extrañabas?: "Muchas cosas, sobre todo al principio, es un cambio radical, se extraña la familia, los amigos. Y con el tiempo se extrañan cosas básicas, comer mejor, bañarte, el agua caliente. Pero la experiencia hace notar que se puede vivir con más simpleza, he dormido con 10 grados bajo cero en una carpa en Calingasta y sobreviví, he pasado calores extremos y sobreviví. Bajé 10 kilos, no me enfermé. Hay muchos gestos en la ruta, me ha pasado conocer gente que paraba y me dejaba alimentos. Lo puede hacer cualquier persona, el principal limitante es la cabeza, es voluntad. No se necesita mucho dinero, se puede ir trabajando, he dormido en cuarteles de bomberos, en clubes, en polideportivos. En Anillaco he dormido en un balneario abandonado".
* La voluntad: "He conocido muchas realidades, he conocido a gente de todas partes del mundo viajando con los que nos hemos reencontrado en la ruta. Lo importante es la cabeza, la voluntad, dar el primer paso. Aparte de las piedras para mi mamá rescato la infraestructura de San Luis, estuve en lugares muy chicos en los que las plazas principales son el lugar de encuentro para todo. Volví con nuevos amigos, nuevas experiencias, muchas anécdotas, muchas realidades distintas y valiosas. Esta experiencia me ha cambiado la cabeza, es una experiencia que te hace dejar la comodidad, se aprende a vivir de otro modo, a valorar pequeñas cosas, es un aprendizaje constante".

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