Editorial

La Palabra 05/08/2017 Por
Las convicciones

Pasaron las décadas y los relatos se hacen cada vez más firmes e ineludibles. Escuchar cada anécdota o las vicisitudes por las que fueron atravesando en las andanzas de jóvenes exige atención y ganas de seguir conociendo lo que falta de esos años intensos donde la amistad fue un culto que nunca se dejó vencer por la desidia y el olvido. Esta historia no sabe de ingratitud, fue y sigue siendo todo sentimiento. El del relato verdadero, el de las peripecias sensibles. Vidas que se suponían paralelas por lo cercanas, aunque fueron tan distantes algún tiempo, pero siempre estuvieron ligadas aun ante la incertidumbre de las peores horas. Como lo deja en su testimonio nuestro entrevistado desde su narración enfática y pasional.

Raúl Alberto Vigini

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