Miedo a ser diferentes

Notas de Opinión 03/08/2017 Por
EL OBJETIVO DE LA REIVINDICACION MORAL
Si se trata de hablar con responsable propiedad, la libertad es base sustantiva del pensamiento democrático en su sentido más alto y constructivo. Es decir, el ideal de fraternal respeto del semejante, y de su derecho a la diferenciación en el marco de un debate enaltecedor de la condición humana. Lo contrario implica el rechazo del imprescindible presupuesto que representan disenso y consenso como instrumentos fundamentales para asegurar una sana y creativa convivencia, enmarcada en principios constitucionales republicanos.
Es por demás claro que no asistimos hoy a un acontecer político dado bajo tales condiciones. La realidad opone un escenario distinto, caracterizado por los fraudes de prácticas por entero ajenas al rol asignado a la política en la conformación democrática. De la carencia consiguiente de virtudes cívicas afirmadas, de la magnitud de los hechos que la exponen crudamente, y de la falta de una perspectiva rectificadora deviene la crisis del sistema político y el sometimiento de la vida ciudadana a las condiciones impuestas por la profundidad de la crisis moral que atraviesa Argentina.
Situación a que se ha llegado no sólo por la decadencia del ejercicio político-institucional y la corrupción prohijada por el poder, sino porque a lo largo de décadas otros componentes de la sociedad coadyuvaron, por acción u omisión, al proceso que nos empujó a la grave coyuntura que nos somete. Curioso resulta ahora que los sectores más comprometidos en esta emergencia, las víctimas en definitiva, a los que se recurría en las consultas electorales y se olvidaba luego, constituyan el eje de enardecidas proclamas de derechas e izquierdas por los derechos humanos, conculcados con total impudor. Cosa que afirma el pensamiento de que, en realidad, las paralelas pueden encontrarse en algún punto común.
Es evidente que se puede ser democrático pero no republicano, recurrir a la Constitución para respaldar una medida y renegar de ella al imponer otra a contrapelo de lo estatuido, avanzar sobre los derechos individuales con soberbia e indecencia manifiestas en un contexto social de indiferentes y temerosos ante desbordes y saqueos a mansalva en detrimento de intereses y bienes públicos.
¿Es el “miedo a ser diferente” lo que explica el dejar pasar, el dejar hacer, que posibilitaron los atropellos? Erich Fromm sostuvo que, por lo menos en las democracias occidentales, existe “un abrumador grado de conformidad con el rebaño”, convertido en “la forma predominante” en la realidad de apariencia inconmovible. “A veces -agrega- el temor a la no conformidad se racionaliza como miedo a los peligros prácticos que podrían amenazar al rebelde”. Más allá de eventual cuestionamiento a la interpretación de Fromm, no debe ignorarse un detalle del prolongado proceso malversador de principios y valores democráticos que por años gravitó pesadamente en nuestro país: el componente autoritario, militar o político, de la uniformidad por sobre el pluralismo y la construcción de ciudadanía libre y comprometida, pensante por sí misma.
Para Boaventura de Souza Santos, reconocido sociólogo portugués, quienes luchan “por una democracia más amplia” tienen que ser democráticos. “Y hoy en día vemos que la democracia, como régimen político, se está haciendo con gente que no es demócrata, se dicen demócratas pero son autoritarios, son corruptos y por eso no son una esperanza para nosotros”. Tal la cuestión que debiera revisarse en nuestro país a la luz de la experiencia recogida.

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