El crédito local que lleva toda su música a Bariloche

Locales 30 de julio Por
Son jóvenes de nuestra ciudad que no superan los 30 años. Vienen de distintas partes para confluir en un escenario y divertirte con la “música de ahora”. La semana que viene, cumplirán un sueño de tocar en San Carlos de Bariloche, ante miles de personas. La Quinta, es rafaelina y hace bailar a todos…
FOTO JORGE BARRERA LA QUINTA. Los rafaelinos en su sala de ensayo, preparados para el gran desafío que se viene.
FOTO JORGE BARRERA LA QUINTA. Los rafaelinos en su sala de ensayo, preparados para el gran desafío que se viene.

Son las 8 de la noche y 5 muchachos aguardan en barrio Amancay la llegada de un compañero, un amigo. Todos están parados en una vereda, casi al oscuro. Esperan al que tiene la llave, el que tiene que abrir la puerta para poder ingresar a la sala.
El dueño llega, saluda enfáticamente y abre todas las puertas. Todos ingresamos. Sale un perro, festivo, alegre, que reconoce a su dueño y prácticamente que lo aborda al sujeto. Es que los comienzos son así, a pulmón, a mucho esfuerzo, cómo desde hace tiempo ellos lo vienen haciendo.
Ya en la sala, todos se acomodan para que Jorge pueda hacer la foto. Antes, salen del lugar botellas de gaseosas, una caja semi vacía de empanadas, y otras que delatan que ese lugar ya fue habitado y que pasan varias horas ensayando. Sonríen y la foto ya está hecha, lista para que hoy sea publicada en LA OPINION.
Son los muchachos de La Quinta, la banda de cumbia pop, reggaetón, que viene revolucionando a Rafaela desde hace un año y medio y que ahora se prepara para su máxima presentación, nada más ni nada menos que en San Carlos de Bariloche.
“Para nosotros es el mayor desafío. Hace una semana que estamos acomodando todos nuestros trabajos, porque acá todos trabajan o estudian”, dice uno de los integrantes.
La Quinta nace a mediados de 2015 justamente en una de las casa quintas que tiene nuestra ciudad. Allí, una parte de estos protagonistas, quedaban largas horas tocando diferentes temas, la mayoría de cumbia, con una guitarra, con un pequeño amplificador, con un güiro de juguete y otros instrumentos. La cosa fue gustando tanto que ya había que buscarle un nombre y más integrantes. Y fue así, después de pensar en nombre como “los Cotorra” (derivado de los Totora, una de las banda que más gusta en el grupo) o “Aruba”, se terminó eligiendo, La Quinta Cumbia.
Y así empezó todo. Primero con algunos integrantes que fueron pasando y con la conformación hoy de 7 integrantes: Diana Bircher “Nanu” (23), la voz femenina del grupo, Javier Scándalo (27), la voz masculina y uno de los socios-fundadores del grupo, Ignacio Perassi, “Nacho” (21), el bajista, Franco Nazzetta “Chupete” (27), guitarrista, Ezequiel Perren “Zequi” (23), responsable del teclado, Sebastián Chattellino (32), batería y Franco Capponi “Morsa” (27), a cargo de la percusión.

HISTORIAS
Todos tienen su historia antes de entrar al grupo, con vidas quizá algo diferentes, pero con una pasión que los alinea a la hora de juntarse a ensayar. La voz femenina del grupo vive prácticamente en San Francisco. Allí, estudia profesorado de nivel inicial. Según cuenta, siempre quiso tener una banda de cumbia y cuando la convocaron, ni lo dudó. “Yo cantaba siempre en mi casa, con mi hermana que canta muy bien”, dice Nanu y se empieza a reír cuando le piden que cuente cómo es que fue conocido por la banda: “yo subí a Instagram un video cantando el tema Luna Tucumana. Los chicos, que ni me conocían, lo vieron y me preguntaron si quería venir a la banda”, destaca.
Además, la cantante juega muy bien al fútbol, en los torneos comerciales. Y hay quienes dicen que era la figura del torneo. “Morsa me conoció en los torneos primero, porque era el árbitro de los partidos que jugábamos”, dice, comentando una historia que merecía ser destacada. Luego de todo esto, Nanu se sumó a cantar y comenzó a estudiar canto por su cuenta para perfeccionarse.
La voz masculina que tiene La Quinta fue uno de los reclutadores. Primero tocaba el güiro, cuando había otro cantante, y desde hace un tiempo hace dupla con Nanu. Trabaja en un banco de la ciudad, pero no descuida la música, estando en cada detalle de la banda. Está estudiando administración de empresas. “Somos un grupo de amigos que trabajaba en el mismo lugar. Luego fuimos cambiando de trabajo, pero seguimos juntándonos para tocar. A mí me apasiona el folclore, pero tuvimos muchos intentos fallidos. Vimos una veta, un espacio en esa movida de cumbia que se vino, y de a pocos fuimos armándonos para tocar”, destaca.
“Morsa” también trabaja en una empresa financiera y ha intentado jugar al básquet durante años sin éxito. Amagó con ser chef (tampoco) y en los libros, fue un par de años a recursos humanos en la universidad, pero tampoco fue lo suyo. ¿Entonces la música? “no, lo mío con la música es muy de caradura. Fui uno de los que empezó con la banda. Hice folclore y algo de rock también. Pero hace muy poquito que estoy con la música”, explicó.
Lo de “Zequi” quizá es más serio, o al menos intenta serlo. Estudió música en la Escuela 22 de Noviembre y logró recibirse. Guillermo Scalengue le dio clases, entre otros profesores. Pero esto le ha dejado un legado en el tango, ya que ha tocado a través de su piano en una orquesta. “La cumbia es más popular, pero en el tango tenés que tener una formación académica. Personalmente la cumbia me genera diversión y me dio cosas que no me dio ningún género”, dijo Ezequiel, sin lograr definirse de género. Hoy, trabaja como repartidor en una sodería de barrio 9 de Julio.
A “Nacho” lo palmean cada vez que va a hablar y le dicen que es crack. Toca el bajo y estudia informática. Trabaja en una empresa láctea de la ciudad y todos cuentan que fue muy difícil convencerlo para que se sume a la banda. “Soy nerd, me gustan los comics, la ciencia ficción”, se autodefine entre risas el músico que desde los 13 no suelta la guitarra. “Siempre hice rock, toqué con Ale Del Bono pero siempre escuché cumbia también. Empecé con un reemplazo un fin de semana, y después los chicos insistieron y acá estoy con ellos”, dice.
“Chupete” es el más callado de la banda. Estudia marketing y trabaja al igual que muchos, en una empresa financiera. Con su guitarra, estudió 2 años en la Escuela 22 de Noviembre, pero dejó y ahora aprende con un profesor particular. “Yo arranqué a los 15 años e hice rock toda mi vida. También toco en El Acople, una banda de rock de Rafaela. Al principio me costó llegar a La Quinta porque no sabía si me iba a adaptar. Yo me siento cómodo en las dos bandas, me encanta tocar la guitarra. En la cumbia se utiliza un poco de distorsión y por ahí le meto dentro de algún tema. Pero me gusta mucho tocar”, manifestó.
“Chate” es el único papá del grupo. Viene de una familia cumbiera, ya que su papá, Jorge, fue un reconocido cantante tropical (Pirucho, el Cuartetero) y voz, mucho tiempo, de la banda atalivense Súper Fantástico (del popular Bayo Maltagliati). Sebastián debutó en esa banda a los 12 años con el güiro, donde trabajó 6 años. Trabaja en una agencia de cambios y luego de 7 años de abstinencia musical, fue invitado a sumarse. “La banda tuvo muchos cambios, porque a cada uno de los que se fueron los extrañamos. Hoy estamos progresando con un grupo de amigos, le dedicamos muchas horas de trabajo y vemos que estamos teniendo un progreso”, dijo el integrante de más experiencia.

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