La decadencia

Notas de Opinión 30/07/2017 Por
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¿Podrá alguna vez detenerse la decadencia? Si acudimos a la esperanza, al deseo, al optimismo, deberíamos responder positivamente, pero si en cambio nos atenemos a la realidad, esa misma que casi todos los días nos estampa el rostro, la respuesta entonces es de contenido incierto, con final abierto, cargado de dudas. Es que no se puede reaccionar, mucho menos pensar de otra manera, luego de la jornada vivida en la Cámara de Diputados durante el frustrado tratamiento de intento de expulsión del diputado De Vido.
Algunos comportamientos, dejan bien explícito que si tales sujetos son nuestros representantes, no es demasiado complicado explicar la decadencia y encontrar las razones por las que el país está en situación de desbarranque. Si volvemos la vista, la Argentina pasó de estar en las primeras décadas del siglo pasado entre los diez países más ricos del mundo a esta situación presente, donde apenas si podemos estar en el grupo de los 100, y con algunos agregados tan lamentables como entre los 20 de mayor pobreza y entre los 10 de más alta inflación. 
Que un país que produce alimentos para 400 millones de personas tenga gente con hambre -al margen del montaje de ollas populares con sentido electoral y gente que participa de piquetes sin siquiera saber que se reclama-, es inconcebible, pero la cruda y desgarrante verdad. ¿Por qué? Pues viendo legisladores que han tomado las Cámaras como aguantadero, gobernantes que yerran tanto como aciertan, magistrados judiciales venales que van hacia donde los lleva el viento, fuerzas de seguridad cruzadas por la corrupción, gremialistas de grandes fortunas a costa de trabajadores pobres, no es difícil llegar a la respuesta porque la Argentina no tuvo el destino de Australia, Canadá o Nueva Zelanda.
El intento del gobierno sobre el desplazamiento de De Vido, aunque válido en su contenido, fuera de tiempo, pues debió evitarse el uso electoral, o al menos que se lo endilgaran. Por otra parte, a este mismo legislador se le dio el acuerdo para titular la Comisión de Energía, en el más claro ejemplo del zorro cuidando las gallinas, pues quien fue el generador de todos los problemas tuvo luego ese estratégico cargo. Entonces era el mismo corrupto de ahora y de todos estos años, sin embargo tuvo vía libre.
¿Acaso no había ocurrido lo mismo con Echegaray? Se aceptó ubicarlo en la Auditoría General de la Nación, aún sabiendo de todas las trapisondas que hizo en la AFIP. Otro zorro cuidando gallinas. Menos mal que apareció Lilita Carrió pegando cuatro gritos y procesamiento de por medio se logró apartarlo. 
El gobierno parece tener un súbito apego para enfrentar la corrupción, como no lo tuvo antes, apenas asumido. ¿Será la cuestión electoral y el que dicen posible triunfo de Cristina Kirchner?
Un posicionamiento al que la ex presidenta no debió haber llegado si hubiese existido una real vocación de incinerar la impunidad desde un primer momento. Todo lo contrario, se trató el tema con tibieza e incluso se la convirtió en la adversaria electoral, pero por cuestiones del magro resultado con la economía, y de una adhesión que ni los sociólogos logran explicar, ahora no saben como enfrentar a la avalancha que se vino encima. Y no hablemos de la división de poderes, una obviedad que nadie alienta que se trastoque, pero sí de una energía que faltó desde el vamos. Hoy parece ser tarde.
¿Qué pasará si gana Cristina? Es el gran temor que se agita por una candidatura que ni siquiera debió haber sido, dejando que el coro de "vamos a volver" sume más voces. 
La justicia nos da muestras a cada momento de lo que realmente es. En Mendoza acaban de ser condenados cuatro jueces por delitos de lesa humanidad durante la dictadura militar ¡hace 40 años! Mientras tanto, aguardamos para estos días que vienen la decisión de la Cámara Federal que integra el juez Freiler, el que no puede justificar su gran fortuna, sobre la libertad del contador Manzanares y el apartamiento del juez Bonadío del caso Hotesur. Que sucedan estas cosas y la justicia siga ciega, sorda y muda, son las que a veces hacen trastabillar la esperanza de alguna vez ser un país normal.
Volviendo al caso De Vido, tiene pendiente el juicio por los 51 muertos de Once, y también el anticipo del presidente Macri de que luego de las elecciones de octubre se volverá a intentar su desalojo de la banca.

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