TV y familia

Información General 11 de enero de 2011 Por
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Incuestionablemente, la televisión revolucionó a la familia. Desde su aparición en los hogares, la rutina familiar cambió sus tiempos, sus diálogos, sus costumbres. Hay más información, más entretenimiento. ¿Hay más formación? ¿Hay más deformación?
El tema viene de lejos. Ya el papa Pio XII, en su exhortación “I rapidi progressi” del 1. de año de 1954, saludaba los adelantos que traía la televisión, pero ya alertaba sobre los peligros que entrañaba, sobre todo para la vida familiar:
“Cabe de modo particular a las autoridades públicas adoptar todas las precauciones, para que de ninguna forma se produzcan una ofensa o perturbación al aura de pureza y de reserva que debe circundar al hogar doméstico, sobre el cual la sabiduría de los antiguos, embebida de respeto sagrado, sentenciaba: ”Que nada de incorrecto al oído y a la vista toque el umbral de esta casa... Al niño se le debe la máxima reverencia’ (Juvenal).
¿Cómo no ha de horrorizar el hecho de que, por medio de la televisión, se pueda introducir entre las propias paredes domésticas aquella atmósfera envenenada de materialismo, de fatuidad y de hedonismo, que demasiado frecuentemente se respira en numerosas salas de cine? En verdad no se podría imaginar algo más fatal para las fuerzas espirituales de la nación que si delante de tantas almas inocentes, en el propio seno de la familia, se fuesen a reproducir aquellas impresionantes revelaciones del placer, de la pasión y del mal, que pueden estremecer y arruinar para siempre toda una construcción de pureza, de bondad y de sana educación individual y social...
Aparece, pues, sobre todo en este campo, lo infundado de los pretendidos derechos de la libertad indiscriminada del arte, o del recurso al pretexto de la libertad de información de expresión, dado que están en juego valores superiores que deben ser protegidos. Quienes los violen no pueden huir de las severas sanciones con que los amenaza el Divino Salvador: ‘¡Ay del mundo por los escándalos!... ¡Ay de aquel por cuya culpa viene el escándalo!’ (Mt 18,7)".
El texto de Pio XII ha sido extraído de un libro que quisiera recomendar de corazón: “La familia frente a la TV: ¿Recreación o destrucción?”, editado por la benemérica Fundación Argentina del Mañana.

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