Falleció la escritora, cantante y compositora Ma. Elena Walsh

Información General 11 de enero de 2011 Por
Sus restos serán inhumados en el Cementerio de la Chacarita. Icono de la canción infantil, fue una juglar de nuestros tiempos que no sólo jugó con el lenguaje sino que denunció diversas cuestiones sociales.
Por María Florencia Forni. - La cantante, escritora y compositora María Elena Walsh falleció ayer a los 80 años de edad. Fue velada en Buenos Aires en la sede de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) y sus restos serán inhumados esta mañana en el Panteón que la entidad posee en el Cementerio de la Chacarita. Icono de la canción infantil, creadora de célebres personajes como la Tortuga Manuelita, el Mono Liso y la Reina Batata, esta mujer no sólo cantó a los más chicos, sino que supo retratar con lucidez la situación social del país, atendiendo a temas sociales.
“Hoy vuelvo de países que están muertos, después de un mar que no me dijo nada, porque el único viaje es el amor”. Escribió más cuentos, novelas, obras de teatro, artículos periodísticos, ensayos, y compuso temas que fueron interpretados por algunos de los más populares cantantes iberoamericanos, como Mercedes Sosa o Joan Manuel Serrat. Fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, en 1985; y nombrada Personalidad Ilustre de la provincia de Buenos Aires, en 1990. Sus libros y canciones han sido traducidos al francés, al hebreo, al finlandés, al italiano y al sueco.
María Elena Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, un pueblo humilde cercano a Buenos Aires; la hija del "inglés del ferrocarril" nacido también en la Argentina, pasó su niñez entre nursery rhymes, música y libros. Autodefinida como aspirante a "nieta de Lewis Carroll," cargó sobre sus espaldas un herencia singular, no solamente a modo étnico, sino también cultural e ideológico. Su madre le transmitió amor a la naturaleza lo que se traduce en la sensibilidad romántica que trasunta la introspección contextual de algunos de sus poemas. De su padre, descendiente de irlandeses e ingleses, recibió su pasión y habilidad por los juegos lingüísticos, el sutil e irónico humor sajón y el sin sentido de los limericks. El aspecto más significativo de este contexto familiar posiblemente esté dado por la libertad y la liberalidad: no tuvo la formación tradicional de las demás niñas de clase media argentina de su época.
Los primeros poemas de juventud vieron la luz en 1947, con “Otoño imperdonable”. Este libro, publicado a expensas de la autora, mostraba una poesía madura tanto a modo emocional como técnico. El reconocimiento que la calidad poética de esta obra causó en los círculos literarios, en cierta medida, también desestabilizó a su propia familia: la jovencita que escribía poemas en la mesa del comedor ahora frecuentaba reuniones de sociedades literarias. Lo que en otras adolescentes tenía carácter pasajero, en María Elena Walsh se planteaba como profesión.

"...A PARIS ELLA SE FUE"
En la década del ’50, el enrarecimiento del clima político, social, económico y cultural del país la condujo al exilio. Esa decisión representaba lo que la Argentina no ofrecía: libertad social, ideológica, cultural, emocional, junto con una multiplicidad de estímulos y posibilidades de cambio y desarrollo profesional. El único destino posible para Walsh fue París, y allí se dirigió luego de reunirse en Panamá con Leda Valladares, a quien había conocido por correspondencia.
El trabajo de María Elena Walsh no se restringía de manera alguna al campo de la música: escribió poemas, artículos, cuentos y dio recitales. Asimismo, para mediados de la década del ‘60 su obra también empezó a ser conocida en el exterior: en 1965 supervisó la producción de “Canciones para mirar” en Francia y Estados Unidos.

SERENATA PARA
LA TIERRA DE UNO

Una de las características sobresalientes de la obra de María Elena Walsh es su atención a los elementos ideológicos del contexto social. Esto se hace evidente tanto en algunas canciones y cuentos infantiles como en sus ensayos y artículos periodísticos. Durante la llamada “época del Proceso” Walsh denunció abusos, cuestionó el régimen y la ideología represivos. En un país en el que "todo el mundo habla en voz baja y una carcajada es considerada una falta de tacto" el escribir en sí mismo representaba todo un desafío.
De esta manera es posible entender por ejemplo "Desventuras en el País Jardín-de-Infantes”, un ensayo publicado en Clarín el 16 de agosto de 1976 y el cual significó una denuncia explícita contra el régimen autoritario y opresivo de la Junta Militar. Una mujer a quien se conocía extensamente pero por su obra musical y cuentística infantil, denunciaba en ese momento lo que muchos callaban. María Elena Walsh asumía la representación ideológica del pueblo argentino en un momento en el que el silencio y la ambigüedad significaban supervivencia. Las consecuencias fueron inmediatas: toda su obra fue censurada.
Sus canciones fueron adquiriendo una significación particular, posiblemente cuando el público comenzó a comprender el mensaje. "Como la cigarra" y “Serenata para la tierra de uno” son ejemplos de eso.

MANUELITA ¿DONDE VAS?
“Me autorizo a morir sólo de vida/ Me olvidarán sin duda, pero cuando
mi enterrado capricho lo decida” (Asunción de la poesía).
María Elena Walsh supo dialogar con su contexto, atendiendo a temas y situaciones que no eran necesariamente placenteras, pero sí urgentes porque afectan a la comunidad en general. Fue una verdadera juglar de nuestros tiempos…toda su rebeldía, su desencanto, su amor a la naturaleza y a los niños están presentes en poemas, cuentos, canciones, ensayos y artículos periodísticos; y al volverlos a leer aquella fantasía resucitará porque esas cosas no mueren (ni en el mundo del revés).

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