Por REDACCION
La interna entre la Nación y la Ciudad en torno a las gestiones de seguridad, que quedó expuesta con la suspensión de la final de la Copa Libertadores, finalmente terminó ayer con la salida del ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, para descomprimir la tensión a sólo cuatro días del inicio de la Cumbre de Líderes del G20 en la Ciudad de Buenos Aires.
La noticia de la renuncia del funcionario porteño, cercano al presidente de Boca, Daniel Angelici, se conoció horas después de que el Gobierno porteño lo ratificara en el cargo y de que la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, negara "diferencias" con la Ciudad.
Su reemplazante será el hasta ahora vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, de mejor relación con Bullrich, quien mantiene un enfrentamiento silencioso desde hace tiempo con Ocampo por diferencias en las políticas del área.
Tras meses de tensión interna, Ocampo había quedado finalmente en el ojo de la tormenta tras la pedrada que recibió el micro que el sábado pasado transportaba a los jugadores de Boca hasta el Monumental, donde iba a disputarse el partido definitivo.
Las fallas en el operativo, que debieron ser reconocidas por el propio Horario Rodríguez Larreta este domingo en una conferencia de prensa, expusieron los cortocircuitos entre la Ciudad y la Nación, que rápidamente se despegó de lo ocurrido.
Este lunes, el presidente Mauricio Macri responsabilizó en público al jefe de Gobierno porteño por el plan de seguridad alrededor del partido en un mensaje que brindó en la Casa Rosada.
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