Por REDACCION
Definitivamente cuando estamos al mando del volante de un vehículo, muchos de nosotros pensamos que somos inmortales porque no respetamos las normas de tránsito y además tenemos una conducción peligrosa, poniendo innecesariamente nuestra vida y la de otras personas en riesgo. Cada vez que rendimos para obtener la licencia de conducir debemos aprender cuáles son las reglas que debemos respetar en el entorno vial, sea como peatón, ciclista, motociclista o conductor de un auto. También somos sometidos a controles de salud y debemos superar una prueba de manejo. Los automóviles en tanto deben estar en óptimas condiciones para circular por calles y rutas, por lo que los que a partir de los tres años de antigüedad deben aprobar la verificación técnica obligatoria en los talleres autorizados, tal como lo establece la legislación vigente más allá de que no pocos consideran que se trata de un nuevo esquema del Estado para sacarle dinero al ciudadano.
Así, además se llevan adelante campañas de concientización para que los motociclistas usen el casco obligatorio que aumenta la protección de sus cabezas en caso de un siniestro vial, para que los automovilistas se coloquen el cinturón obligatorio y para que todos frenen en las esquinas y respeten los límites de velocidad.
El otro componente del sistema es la infraestructura vial, es decir el estado de calles, rutas, autopistas y caminos rurales. Son los estados los que tienen la responsabilidad de mantener en buenas condiciones las calles o transformar rutas en autopistas para mejorar la seguridad en zonas de mayor tránsito. Y finalmente está la cuestión de control y sanción, esto es la tarea que realizan inspectores de tránsito en las ciudades y los agentes de la Policía de Seguridad Vial en las rutas. Controlar para que todos cumplan la normas y sancionar en caso de violación de las mismas es la función básica.
Pese a todo este entramado de educación vial, normas de tránsito, reglamentación para los vehículos y dispositivos de control y sanción, los siniestros viales son moneda corriente en la Argentina y generan consecuencias trágicas, con más de siete mil muertos por año.
Recientemente se conocieron estadísticas de la Provincia de Santa Fe sobre lo que ocurrió en toda su geografía a lo largo del 2018 en materia de accidentes. Así, según datos preliminares publicados por el Observatorio de la Agencia de Seguridad Vial, durante 2018 hubo 447 víctimas fatales en accidentes viales en la provincia de Santa Fe, lo que refleja un aumento del 3,9% en comparación con los registros del 2017 cuando habían sido 430 las personas que murieron por esta causa. Más allá de la tristeza que generan estas cifras, es posible mirar el vaso medio lleno. Es que la cantidad de víctimas fatales por siniestros viales en Santa Fe muestra un descenso sostenido en los últimos años, ya que en 2015 hubo 595 muertos y en 2016, se registraron 540.
De acuerdo a los datos oficiales que surgen del mapa georreferenciado que elabora y actualiza diariamente en forma online el Observatorio Vial, la mayor cantidad de accidentes fatales se concentraron en Rosario y sus alrededores donde 87 personas perdieron la vida (10 por ciento menos que en 2017) y en el departamento La Capital (Santa Fe ciudad y área metropolitana) hubo 68 muertes, dos menos que el año anterior.
En tanto, en el departamento Castellanos, cuya ciudad cabecera es Rafaela, es el tercer departamento con mayor cantidad de accidentes fatales con un total de 39. Aquí hay un vaso medio vacío puesto que experimentó un incremento del 62% en relación al año anterior ya que en el 2017 perdieron la vida 24 personas.
Ante este panorama gris que deja familias incompletas con ausencias dolorosas, la Agencia Provincial de Seguridad Vial elaboró un video en el que destaca el aporte en materia de concientización de personas que han perdido a un ser querido en los siniestros viales y que hoy integran el Consejo Provincial de Seguridad Vial. "Los siniestros viales nos dejan huellas, individuales y colectivas, invisibles, inaceptables. Modifican nuestra vida cotidiana, interrumpen sueños y nos interpelan como sociedad" sostiene en su tramo inicial ese documental para sacudir a quien lo observa.
Al tratar de definir a estas personas que lloran ausencias, la Agencia señala que "son madres, padres, hermanos, tíos y sobrinos, amigos, son ese entorno íntimo y estrecho de aquellos que han perdido la vida en siniestros viales". Pero al mismo tiempo "son el sostén espiritual de muchos otros y de todos nosotros" porque "luchan, visibilizan, intentan transformar" a partir de su dolor para "que esto no debe volver a ocurrir".
De alguna forma, representan esa nueva cultura vial que se haga fuerte en torno a la defensa de la vida. Como dice la Agencia Provincial, "son personas comunes que un día vieron sus vidas cambiar, se unieron, formaron grupos y comenzaron una enorme tarea social" para que que ninguna mamá viva el dolor de perder a su hijo en un siniestro vial.
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