Por REDACCION
En su primer año como presidente, Mauricio Macri encabezó, exultante, el acto por el Día de la Bandera en Rosario. El clima del cambio dominaba la ceremonia con el "sí se puede" de fondo.
Pero en 2017, el espíritu fue distinto. El jefe de Estado concretó una fugaz visita a la ciudad del sur santafesino donde ofrece un breve discurso en el Monumento vallado y sin público.
En 2018, directamente cancela su viaje -a última hora de ayer- por "cuestiones de seguridad".
Tres momentos que reflejan la esperanza primero, la desilusión ahora.
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