Por REDACCION
El apagón que mantiene sin luz a la mayor parte de Venezuela hace casi dos días va minando las fuerzas ya fatigadas de los sufrientes caraqueños.
Incluso las delegaciones diplomáticas, que suelen gozar de otras comodidades, ven complicadas sus situaciones.
Especialmente compleja se ha vuelto la situación para el encargado de negocios a cargo de la Embajada argentina en ese país, Eduardo Porretti, que hace 48 horas se encuentra encerrado en su vivienda, sin luz ni agua, con escasez de comida, pero también, con dificultades para comunicarse con su equipo de trabajo y custodia.
La residencia argentina, una coqueta casa de estilo racionalista ubicada en los altos de las colinas de Valle Arriba, sufre la falta de mantenimiento desde hace décadas y es una de las pocas sedes diplomáticas carente de grupo electrógeno.
Pero además, el pesado portón que habilita la entrada y salida de vehículos de la residencia solo funciona con energía eléctrica. Por lo tanto, desde que comenzó el apagón del último jueves, ha sido imposible abrirlo y Porretti permanece en el interior de la vivienda en una situación cada vez más desesperante, sin luz, sin agua, casi sin comida y sin movilidad, según reconocieron fuentes de la Cancillería.
Porretti mantiene funcionando la Embajada, donde llegan a diario cientos de venezolanos que buscan información para mudarse a la Argentina.
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