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Nacionales Miércoles 24 de Junio de 2026

Advierten que la estabilización macroeconómica no garantiza una mejora en las condiciones de vida

Es la conclusión de un trabajo de la Fundación Mediterránea con foco en el mercado laboral.

Agrandar imagen La baja calidad del trabajo impacta en los ingresos.
La baja calidad del trabajo impacta en los ingresos. Crédito: NA

La estabilización de la macroeconomía no garantiza por sí misma una mejora en las condiciones de vida de la población, tal como lo demuestra el mercado laboral, según concluyó un trabajo de la Fundación Mediterránea.

El documento hizo foco en que el mercado de trabajo presenta una estructura marcada por la disparidad que impide que el ordenamiento de las variables económicas generales impacte de forma automática en el bienestar social.

En esa línea, el informe que procesó Agencia Noticias Argentinas, aseguró que durante el primer trimestre de 2026, los indicadores laborales muestran un escenario de estancamiento en la creación de puestos de trabajo de calidad, donde la estabilización de la inflación y las cuentas públicas no se ha traducido aún en un fortalecimiento de los ingresos o de la seguridad social para los trabajadores.

Los datos oficiales indican que la tasa de desempleo se situó en el 7,8%, lo que representa a 1,8 millones de personas sin ocupación, una cifra similar al 7,9% registrado en el mismo periodo del año anterior.

No obstante, la subocupación subió del 10,0% al 11,1%, afectando a 2,5 millones de ciudadanos que trabajan menos horas de las que necesitan.

Al sumar a quienes tienen empleo pero buscan activamente otro, la presión laboral total alcanza al 23,6% de la población económicamente activa, es decir, a más de 5,3 millones de personas.

El informe sostiene que "la heterogeneidad que exhibe el mercado laboral argentino pone de manifiesto que la estabilización macroeconómica, aun siendo un paso indispensable, no garantiza por sí misma una mejora en las condiciones de vida".

El documento resalta que la persistencia de los niveles de presión sobre el mercado de trabajo refleja una dificultad estructural que va más allá de los indicadores de crecimiento general.

El análisis de los datos del primer trimestre de 2026 revela que la tasa de informalidad llegó al 44,2% de los ocupados, lo que equivale a 9,2 millones de trabajadores sin aportes ni beneficios sociales.

Esta situación se agrava con la pérdida de 100.000 puestos asalariados en el sector privado y 21.000 en el sector público, mientras que el número de monotributistas creció en 90.000 personas en un año.

“El desafío ya no pasa solamente por generar empleo, sino también por mejorar su calidad”, sostiene el trabajo realizado por Laura Caullo y Guadalupe Galindez, responsable del área laboral en la fundación.

La presión laboral funciona como un indicador de la insuficiencia de los ingresos actuales. El reporte explica que, mientras una proporción considerable de la población necesite buscar más horas de trabajo o ingresos adicionales para cubrir sus necesidades, los beneficios del orden macroeconómico no llegarán al consumo familiar.

Por esta razón, consideran que la presión laboral es una variable central para evaluar la eficacia de la gestión económica de los gobiernos nacionales y provinciales. A nivel geográfico, la situación es dispar. En ocho provincias, la presión laboral supera el promedio del país.

En los partidos del Gran Buenos Aires, el problema se concentra en el desempleo y la alta competencia por puestos de trabajo debido a la densidad de población.

En cambio, en provincias como Río Negro, Santiago del Estero, Formosa y Chubut, existe una menor presión laboral, pero esto convive con altas tasas de inactividad.

Esto significa que una parte importante de la población ni siquiera busca incorporarse al mercado de trabajo, lo que no indica salud laboral sino una falta de participación económica.

El informe concluye que la recuperación económica de Argentina depende de su capacidad para ofrecer oportunidades laborales reales y sostenibles.

Utilizando una analogía con el fútbol, el estudio señala que "los campeonatos no se ganan sólo con una defensa ordenada, también hacen falta jugadores capaces de convertir".

De esta manera, el mantenimiento del orden macroeconómico se asocia con la defensa, pero son "el empleo de calidad y los ingresos quienes terminan definiendo el resultado" del partido económico para la sociedad. (NA)

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