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Locales Miércoles 1 de Julio de 2026

Perón, a 52 años de su fallecimiento

No se trata solo de un líder del pasado, sino de un actor decisivo para comprender las tensiones, las continuidades y las fracturas que atraviesan a la Argentina actual.

Agrandar imagen JUAN DOMINGO PERON. Al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte, su figura continúa siendo una de las más relevantes de la historia política argentina.
JUAN DOMINGO PERON. Al cumplirse un nuevo aniversario de su muerte, su figura continúa siendo una de las más relevantes de la historia política argentina. Crédito: FOTO ARCHIVO

Este miércoles 1 de julio se cumplen 52 años de la muerte de Juan Domingo Perón. Más de medio siglo después, su figura continúa ocupando un lugar central en la historia política argentina y en el debate público contemporáneo. Para conmemorar la fecha, diversas agrupaciones políticas, sindicales y sociales suelen organizar actos de homenaje y reflexión en distintas partes del país, entre ellas la CGT y el PJ.

No se trata solo de un líder del pasado, sino de un actor decisivo para comprender las tensiones, las continuidades y las fracturas que atraviesan a la Argentina actual. Perón fue el conductor del movimiento popular más influyente del siglo XX en el país.

Su llegada al poder en 1946 inauguró una etapa de profundas transformaciones sociales, políticas y económicas que modificaron de manera estructural la relación entre el Estado y los trabajadores. Derechos laborales, seguridad social, ampliación de la ciudadanía y una concepción del Estado como garante de justicia social constituyeron los pilares de un proyecto que dejó una huella indeleble. Su trayectoria, sin embargo, no estuvo exenta de contradicciones ni de conflictos.

Formado en una época en la que la institucionalidad democrática no tenía la centralidad que hoy se le exige, participó como militar en golpes de Estado y, ya como presidente, enfrentó reiterados intentos de derrocamiento. En 1955 fue desplazado del poder por un golpe cívico-militar que inauguró una etapa de persecución política y proscripción inédita, destinada no solo a excluirlo, sino a borrar su legado de la vida pública. Lejos de lograrlo, el exilio prolongado consolidó su gravitación política. Durante dieciocho años, Perón siguió siendo el conductor indiscutido del movimiento que había fundado.

Su regreso en 1973 respondió a la convicción de que la Argentina necesitaba cerrar heridas, ordenar intereses contrapuestos y recuperar la convivencia democrática. El llamado a la unidad nacional, sintetizado en la consigna “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”, y simbolizado en el abrazo con Ricardo Balbín, expresó ese intento de reconciliación histórica. La muerte lo sorprendió en el ejercicio de la presidencia, en un país atravesado por la violencia política y la confrontación interna.

El tiempo y las circunstancias no le permitieron consolidar el proyecto de pacificación y acuerdo social que había imaginado para la última etapa de su vida pública.

Hoy, a 52 años de su partida, la pregunta relevante no es si la Argentina debe “volver” a Perón, sino si su dirigencia política —peronista y no peronista— está en condiciones de recuperar aquello que hizo posible su liderazgo: la capacidad de interpretar a la sociedad real, de articular intereses diversos y de pensar el país como un proyecto colectivo y no como un botín circunstancial. Cuando la política se limita a administrar el conflicto permanente o se reduce al cálculo inmediato, la Nación se fragmenta y el pueblo queda a la intemperie.

Como advertía Raúl Scalabrini Ortiz, los países no fracasan por falta de recursos, sino cuando dejan de pensarse a sí mismos como comunidad organizada. En ese interrogante —más que en la nostalgia— reside la vigencia de Perón en este nuevo aniversario.

 

VIDA DEL GENERAL JUAN DOMINGO PERÓN

El General Juan Domingo Perón fue electo Presidente de la República Argentina en 1946, 1951 y 1973. En todos los casos llegó a tan alto cargo por medio de elecciones democráticas.

La vida política de Perón tiene, por ello, dos excepcionalidades en América Latina: llegar tres veces a la Presidencia de la Nación y, aún siendo militar, las tres veces mediante el voto popular.

Fue fundador y jefe político del Movimiento Justicialista que aún hoy, a casi 50 años de su muerte, continúa siendo la fuerza política mayoritaria de la República Argentina (Partido Justicialista).

Perón dejó escritas múltiples obras (La Comunidad Organizada, Conducción Política y Modelo Argentino para un Proyecto Nacional, entre otras), donde expresa su filosofía y doctrina política, y que continúan siendo textos de consulta en el plano académico, aplicados a la vida política argentina y continental.

INFANCIA Y PRIMERA JUVENTUD

Perón nació en Lobos (Provincia de Buenos Aires) el 8 de octubre de 1895. Fue hijo de Mario Tomás Perón, pequeño productor agrícola-ganadero, y de Juana Sosa, y nieto de uno de los médicos más célebres de su tiempo, el profesor Tomás L. Perón. Su familia es de origen sardo por vía paterna y castellana por vía materna.

Su infancia y primera juventud las vivió en las pampas bonaerenses y en las llanuras patagónicas del sur de la Argentina, donde se trasladaron sus padres en 1899 en busca de trabajo. Estos escenarios de grandes espacios abiertos y de vida rural incidieron en su formación cultural que algunos biógrafos han denominado \»criollismo\».

Perón deseaba ser médico como su abuelo, pero finalmente, en 1911, ingresó al Colegio Militar de la Nación, situado en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, y egresó en 1913 con el grado de subteniente del arma de Infantería.

VIDA MILITAR

Como oficial joven ocupó diversos destinos militares dentro del país mientras fue ascendiendo en su carrera. Teniendo el grado de Capitán redactó trabajos sobre Moral Militar, Higiene Militar, Campañas del Alto Perú, El Frente Oriental de la Guerra Mundial de 1914. Estudios Estratégicos\», que fueron adoptados como textos de estudio en las academias del Ejército.

En 1929 contrajo matrimonio con Aurelia Tizón en la Iglesia castrense Nuestra Señora de Luján, pero su esposa murió muy joven, en septiembre de 1938.

En 1930 ya era miembro del Estado Mayor del Ejército y Profesor Titular de \»Historia Militar\» en la Escuela Superior de Guerra. Continuó publicando textos militares y también redactó un estudio sobre el idioma de los indios araucanos, originarios de la región patagónica, bajo el título Toponimia Patagónica de Etimología Araucana (1935).

En 1936, con el grado de Mayor del Ejército, fue nombrado Agregado Militar en la Embajada Argentina en la República de Chile. Ese año ascendió al grado de Teniente Coronel. En 1937 publicó el estudio La Idea Estratégica y la Idea Operativa de San Martín en la Campaña de los Andes.

En 1939 integró la Misión de estudios en el extranjero que el Ejército Argentino envió a Europa, con residencia en Italia. Se especializó en Infantería de Montaña (alpinismo y esquí). Regresó a principios de 1940, luego de recorrer España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoslavia y Albania. Fue destinado al Centro de Instrucción de Montaña (Mendoza) y en 1941 ascendió al grado de Coronel.

A partir de 1943 su vida militar comenzó a converger hacia la política, que lo iba a absorber totalmente hasta su muerte.

 

VIDA POLÍTICA

El 4 de junio de 1943, Perón participó en la Revolución militar que terminó un proceso de fraude y corrupción política, iniciado con el golpe militar de 1930, que había desplazado del poder al Presidente constitucional Hipólito Yrigoyen, perteneciente al partido Unión Cívica Radical. Perón tenía el grado de Coronel y formaba parte de un grupo de oficiales organizados en una especie de logia denominada GOU (Grupo Oficiales Unidos) que sostenía un pensamiento nacionalista y de recuperación ética.

En el gobierno militar, Perón comenzó ocupando cargos menores. En octubre de 1943, solicitó desempeñarse en el Departamento Nacional del Trabajo, un modesto organismo dedicado a los asuntos laborales y sindicales. El joven coronel inició, desde este lugar, su contacto con la clase trabajadora argentina, adentrándose en sus problemas y necesidades. Convirtió al modesto organismo en Secretaría de Trabajo y Previsión, amplió sus facultades y asumió su nueva titularidad el 10 de diciembre de 1943.

Desde allí impulsó la organización de los trabajadores en sindicatos, transmitiéndole al movimiento obrero una visión reivindicatoria y nacional del trabajo y promovió una legislación protectora inspirada en los principios de justicia social, difundidos, entre otras fuentes, por las Encíclicas papales.

A principios de 1944 conoció a María Eva Duarte que sería su esposa y a quién la historia ha inmortalizado con el nombre de Evita.

Por su desempeño en la Secretaría de Trabajo y Previsión comenzó a crecer la popularidad de Perón en la clase trabajadora, lo cual despertó desconfianza en muchos de los mandos del Ejército, que mantenían una concepción conservadora y elitista de la sociedad argentina. A tal punto llegó esta situación que, pese a estar desempeñando en 1945 los cargos de Vicepresidente y Ministro de Guerra del Gobierno Militar, el Coronel Perón fue obligado a renunciar a todas sus funciones el 10 de octubre de ese año. El día 13 fue llevado detenido a la Isla Martín García (situada en el Río de La Plata, frente a la ciudad de Buenos Aires).

Una vez conocida por los trabajadores la noticia de la detención de Perón, se declaró una huelga general espontánea en todo el país. Contingentes obreros comenzaron a marchar hacia la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires, cubriendo la Plaza de Mayo con una multitud que reclamaba su libertad.

Fue el 17 de octubre de 1945. Al anochecer de ese día y ante la presión popular, Perón fue puesto en libertad y convocado por los propios gobernantes militares a hablar a la multitud para calmarla.

Perón así lo hizo, pidió su retiro del Ejército y convertido en ex-militar se lanzó a la vida política. Tenía 50 años de edad.

Ese mismo mes de octubre contrajo matrimonio con Eva Perón.

El gobierno militar, debilitado por los acontecimientos, convocó a elecciones presidenciales para el 24 de febrero de 1946. Perón, con apenas cuatro meses de tiempo, presentó su candidatura con la fórmula Perón-Quijano y organizó sus bases políticas de apoyo que fueron los trabajadores, sectores independientes y desprendimientos progresistas de los partidos tradicionales como la Unión Cívica Radical, el Partido Conservador y el Partido Socialista. Su adversario fue un frente político denominado \»Unión Democrática\», conformado por los sectores más conservadores de la sociedad en alianza con la izquierda internacionalista, como el Partido Comunista, y apoyado abiertamente por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica, señor Spruille Braden. La disyuntiva fue \»Braden o Perón\».

Perón triunfó en las elecciones con el 52 por ciento de los votos y asumió la Presidencia de la Nación el 4 de junio de 1946. Ya en el Gobierno fundó el Movimiento Peronista. Comenzó una gestión de fuerte preocupación nacional y social.

En 1949 se reformó la Constitución Nacional mediante elección democrática de constituyentes y se incorporaron al máximo texto jurídico los nuevos derechos sociales, como también el voto femenino, que había sido aprobado en 1947, que reivindicaba a la mujer hasta entonces marginada de la vida política argentina.

En 1951 la formula Perón-Quijano fue reelecta por un nuevo período de seis años con el 62 por ciento de los votos.

En 1952 murió Eva Perón, \»Evita\», afectada por un cáncer. Se creó en torno a Perón un gran vacío afectivo.

En 1953 Perón planteó, en diversas exposiciones públicas, su pensamiento sobre la política exterior basada en los conceptos de \»continentalismo\» y \»universalismo\» con proyección al siglo XXI. Tomó las primeras decisiones concretas encaminadas a impulsar la integración latinoamericana y propuso a Chile y a Brasil echar las bases de una unión subregional que se denominaría ABC. Este proyecto es el antecedente del actual MERCOSUR instalado 30 años después.

El 16 de septiembre de 1955 el Gobierno constitucional de Perón fue derrocado por un golpe militar apoyado por los sectores más reaccionarios de la sociedad. Comenzó un largo período de proscripción política del Movimiento Justicialista, persecución a sus integrantes mediante fusilamientos, cárcel y destierro. Perón debió exiliarse. Este cruento período se extendió por 18 años, durante los cuales las Fuerzas Armadas asumieron el control político del país.

Perón se exiló en países latinoamericanos, conoció a una joven argentina, María Estela Martínez, “Isabel”, que se convertiría en su tercera esposa, y a partir de 1960 se trasladó a España donde vivió en Madrid hasta que pudo regresar a su patria por primera vez el 17 de noviembre de 1972 y, definitivamente, el 20 de junio de 1973.

El gobierno militar presidido por el Gral. Lanusse convocó a elecciones presidenciales para el 11 de marzo de 1973, pero proscribió a Perón. El Movimiento Justicialista ganó las elecciones con el 49,59 por ciento de los votos con la fórmula Cámpora-Solano Lima designada por Perón. Una vez en el gobierno, el presidente Cámpora renunció al cargo y se convocó a nuevas elecciones presidenciales sin proscripciones para el 23 de setiembre de 1973. El Movimiento Justicialista propuso la fórmula Perón-Perón (Juan Domingo Perón y su esposa Isabel Martínez de Perón), que obtuvo el triunfo con más del 60 por ciento de los votos.

Perón ya tenía 78 años y estaba enfermo. Murió el 1º de julio de 1974, mientras estaba en ejercicio constitucional y democrático de la Presidencia de la Nación por tercera vez.

 

UNA JORNADA DOLOROSA Y LLUVIOSA

El mediodía del 1º de julio de 1974, un comunicado enlutaba al país: "Perón ha muerto". La noticia estremeció a las barriadas humildes y, embargados por el dolor, el desconcierto y el temor por el futuro que se avecina, miles y miles de personas se lanzaron a las calles para despedirlo. Al día siguiente, el diario "Noticias" encabezaba su portada con un título que expresa el sentimiento de millones de argentinos: "DOLOR".

Durante dos días, sin abandonar sus lugares, a pesar de la lluvia torrencial que se descargaba por la noche, el Pueblo desfilaba silencioso frente al féretro.

"Es elevando a los Maestros, dignificándolos, como vamos nosotros a elevar y dignificar a nuestro propio pueblo. Ellos son el reflejo de todas las actividades presentes y futuras y de lo más noble que la Nación tiene: su juventud. Es a los Maestros a quienes les está confiado el futuro del país. En consecuencia, ese futuro debe estar confiado a hombres cuya condición de dignidad los eleve al magisterio extraordinario que ellos realizan en beneficio del futuro de la Nación. QUIEN OLVIDA A LOS MAESTROS TAMBIÉN OLVIDA UN POCO EL FUTURO DEL PAÍS".

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