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Locales Miércoles 10 de Octubre de 2012

Los Jazmines, callejuela de un barrio pintoresco

EN EL BRIGADIER LOPEZ

Redacción

Por Redacción

Una especie de laberinto. Así es el barrio Brigadier López con sus calles serpenteantes que configuran una traza no tradicional en un rinconcito de Rafaela imaginado en los albores de la década del 70 como una zona residencial, de descanso. En esos primeros años estaba separado del núcleo urbano y el espíritu de sus forjadores fue constituir un barrio tranquilo, con amplios patios, escasas veredas y calles angostas donde la naturaleza imponga su dominio con sus árboles, con el verde césped y con un arco iris de flores. 

No han faltado caminantes, ciclistas o automovilistas distraídos que se internaron en el barrio pero se han perdido entre esas calles amigables buscando la casa de un amigo o solamente por pasear buscando oxigenarse. Es un recreo donde se logra un estado de relajación natural por imperio de los espacios verdes de primavera y los matices que impone la primavera con las plantas compitiendo con sus flores.

En honor de ese "vivero" que atraviesa el barrio, las calles llevan el nombre de distintas plantas, que de esta manera pueden cruzarse en un patio o bien en la vía pública. Una de esas calles es Los Jazmines, aunque también están Los Malvones y Los Pensamientos, Los Azahares y Los Alelíes. 

En el Libro "Rafaela y sus Calles", María Graciela Mendoza Rubiolo describe al jazmín como un "arbusto de la familia de las oleáceas, con tallos verdes, flexibles, un poco trepadores, y de unos 5 metros de altura, hojas compuestas de hojuelas angostas, duras, y lanceoladas, flores en la extremidad del tallo, blancas olorosas con pedúnculos y cinco pétalos soldados por la parte inferior a modo de embudo, y fruto en baya negra y esférica". Agrega que "es de origen Persa y se cultiva en los jardines por el exquisito aroma de sus flores que se utilizan en perfumería".

En una suerte de autogestión, los propios vecinos del barrio Brigadier López propusieron -en 1987- al Concejo cómo denominar las calles de ese lugar en el mundo donde habitan. Los legisladores de entonces, a través de la Ordenanza Nº 2217, dieron respuesta al pedido bautizando las callejuelas del laberinto.  

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