El Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe encendió las alarmas epidemiológicas al confirmar este lunes el primer caso positivo de hantavirus en lo que va del año. El paciente afectado es un hombre de 51 años, residente de la zona rural del departamento Las Colonias, quien se encuentra internado bajo estricta observación médica y evolucionando de manera favorable.
Las autoridades sanitarias provinciales informaron que ya se activaron de inmediato los protocolos de bloqueo en el entorno del paciente y se inició una investigación ambiental en su lugar de residencia y trabajo para determinar el foco de contagio. Desde la cartera de salud reiteraron a la población la importancia de extremar las medidas de higiene en galpones, huertas y zonas rurales para evitar el contacto con roedores silvestres, principales transmisores del virus.
El informe epidemiológico provincial indica que, hasta la Semana Epidemiológica 24, se notificaron 309 casos sospechosos de hantavirosis en Santa Fe. Tras el análisis correspondiente, se confirmó un solo caso durante 2026, correspondiente a un hombre de 51 años.
Desde el Ministerio de Salud señalaron que, por el momento, la cantidad de casos confirmados es inferior a la registrada durante el mismo período de 2025, cuando se habían detectado más contagios.
El boletín también permite observar la evolución de la enfermedad en los últimos años. Entre 2024 y lo que va de 2026, la provincia confirmó 23 casos de hantavirus.
¿QUE ES EL HANTAVIRUS?
El hantavirus es una zoonosis, es decir, una enfermedad transmitida de animales a personas. Está provocada por virus del género Orthohantavirus, cuyo principal reservorio son distintos roedores silvestres.
Las personas pueden infectarse principalmente al inhalar partículas presentes en la orina, la saliva o las heces secas de estos animales, que se dispersan en el aire al limpiar galpones, viviendas deshabitadas, depósitos, cabañas o cualquier espacio donde hayan permanecido roedores.
La transmisión también puede producirse por contacto directo con materiales contaminados o por mordeduras, aunque estas formas son mucho menos frecuentes.
En América, la manifestación clínica predominante es el Síndrome Cardiopulmonar por Hantavirus (SCPH), considerado la forma más grave de la enfermedad.
Los primeros síntomas suelen ser poco específicos y pueden confundirse con otras infecciones virales. Generalmente comienzan de manera repentina con: fiebre alta; dolores musculares intensos; dolor de cabeza; malestar general; náuseas, vómitos o diarrea.
Sin embargo, en pocos días el cuadro puede evolucionar rápidamente hacia una fase crítica caracterizada por dificultad respiratoria, compromiso pulmonar, descenso de la presión arterial e insuficiencia cardiovascular, situaciones que requieren atención médica inmediata.
El Ministerio de Salud recuerda que en Argentina la letalidad del hantavirus osciló entre el 10% y el 32% entre 2019 y 2024, dependiendo del tipo viral y de la oportunidad del diagnóstico y tratamiento.
Por ese motivo, el boletín epidemiológico recomienda a los equipos de salud mantener un alto nivel de sospecha frente a cualquier paciente que consulte por un síndrome febril agudo y haya tenido antecedentes compatibles de exposición a roedores durante las seis semanas previas al inicio de los síntomas.
Además, insiste en la importancia de investigar esos antecedentes epidemiológicos para identificar posibles fuentes de contagio y evitar nuevos casos.