Por REDACCION
MONTEVIDEO, 26 (AFP-NA). - Los uruguayos van a las urnas el domingo para elegir al sucesor del popular José Mujica en comicios en los que la única certeza parece ser que la izquierda gobernante será la fuerza más votada, aunque podría perder la presidencia del país en una segunda vuelta.
La carrera por el sillón presidencial es liderada por el oficialista Tabaré Vázquez, un oncólogo de 74 años que se convirtió en 2005 en el primer presidente de izquierda del país. Vázquez es la apuesta de la coalición Frente Amplio (FA) para mantenerse en el poder, pero los sondeos le otorgan entre 43% y 46% de la intención de voto, lo que no le alcanzaría para obtener la mayoría parlamentaria con la que la izquierda ha gobernado en la última década y que le permitió aprobar desde reformas impositivas y de la salud hasta la legalización del aborto y de la marihuana.
En su último discurso en la noche del jueves, antes del inicio de la veda que impide la propaganda electoral, Vázquez pidió "un voto de confianza que permita un tercer gobierno del Frente Amplio".
Sin embargo los deseos de Vázquez se ven amenazados por el candidato del Partido Nacional (centroderecha) Luis Lacalle Pou, un diputado de 41 años, hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995), que con una campaña "por la positiva" y bajo el lema "Aire fresco", se posicionó como principal retador de la supremacía del FA.
Aunque Lacalle Pou reúne poco más de 30% de la intención de voto, ya ha anunciado que, de pasar al balotaje, buscaría el respaldo de Pedro Bordaberry, candidato del también tradicional partido Colorado (centroderecha), que se espera reciba entre 15% y 18% de los votos.
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