Por REDACCION
BELO HORIZONTE, 23 (Por Héctor Velasco, AFP-NA). - Nuevas protestas
callejeras tenían lugar el sábado en Brasil, incluida una
multitudinaria en Belo Horizonte durante un partido de la Copa
Confederaciones, y los manifestantes aseguran que seguirán
volcándose a las calles pese a la promesa de la presidenta Dilma
Rousseff de mejorar los servicios públicos.
Más de 66.000 manifestantes marcharon el sábado en Belo
Horizonte, la tercera mayor ciudad de Brasil (sureste), dijo la
policía a la prensa en el lugar. Los manifestantes avanzaron en
dirección al estadio Mineirao donde se juega el partido
Japón-México por la Copa Confederaciones.
"Estamos contra el Mundial porque oculta los problemas del
país", dijo a la AFP uno de ellos, Leonardo de Melo, músico.
En el entorno del estadio hubo enfrentamientos entre
manifestantes y la policía, que lanzó gases lacrimógenos,
informaron los medios locales.
También en Salvador de Bahía (noreste) se concentró una
manifestación, coincidiendo con el clásico Brasil-Italia, aunque
sólo reunió a varios cientos de personas, constató la AFP.
"No queremos sacar a Dilma Rousseff del poder. Sólo queremos
que la misma cantidad de dinero que se gasta en la construcción de
estadios para la Copa sea destinado a proyectos de salud y
educación, la misma cantidad o más", dijo a la AFP Alexandre,
estudiante de derecho de 23 años.
Decenas de hinchas que asistieron al partido entre Brasil e
Italia exhibieron mensajes dentro del estadio en apoyo a las
protestas de las calles. "No es contra la selección, es contra la
corrupción", decía uno de ellos.
La Copa ha sido uno de los principales focos de las protestas
de los manifestantes, que deploran los millonarios gastos
realizados en los estadios brasileños y reclaman que sean
destinados a educación y salud.
ROUSSEFF
El viernes por la noche, un día después de que más de un millón
de personas salieran a las calles en todo el país, Rousseff
ofreció un mensaje a la nación en el que se comprometió a escuchar
"las voces de la calle", propuso un pacto con las autoridades de
todo el país para mejorar los servicios públicos y admitió que se
precisan "formas más eficaces de combate a la corrupción".
La presidenta también condenó la violencia de grupos
minoritarios y afirmó que no será tolerada.
El Movimiento Pase Libre de Sao Paulo (MPL), que desató el
movimiento de protesta contra el alza del precio del transporte
hace casi dos semanas, informó el sábado que mantendrá las
movilizaciones, dando marcha atrás al anuncio del viernes.
El discurso de la presidenta no caló entre manifestantes y en
las redes sociales.
"Fue retórica, el cambio real está en la calle, yo seguiré en
la calle", dijo el músico Melo a la AFP en Belo Horizonte.
"Su discurso fue absolutamente vacío. Habló de lo que debe ser
hecho, pero no presentó soluciones", evaluó el sábado Anonymous
Rio, una de las páginas más implicadas en las protestas en Rio de
Janeiro.
Las grandes protestas callejeras en Brasil se iniciaron hace casi dos semanas contra un aumento del precio del transporte público y continuaron en reclamo de mejoras en la salud y la educación, contra la corrupción y los millonarios gastos públicos en la Copa Confederaciones y el Mundial 2014.
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