Por Redacción
Hemos dedicado numerosos artículos a nuestro Zorzal Criollo, señalando la importancia de su encuentro con José Razzano, y las primeras actuaciones del conjunto por la provincia de Buenos Aires hasta su separación en Rafaela por problemas en las cuerdas vocales del “Oriental”.
Corresponde recordar a este componente del dúo que sirvió de base fundamental para que Carlos Gardel alcanzara las cumbres de popularidad que aún hoy perduran.
José Francisco Razzano nació en Montevideo en febrero de 1887 y a los dos años, al quedar huérfano de padre, su familia se traslada a Buenos Aires al por entonces barrio de Balvanera.
Desde muy joven se dedicó al canto aprovechando una buena voz de agradable timbre, gracias a lo cual llega muy pronto al disco con 10 temas criollos como era lo habitual por ese entonces, cuando el tango aún no gozaba de la popularidad que hoy le conocemos.
En 1912 tenía ya diez temas grabados, entre ellos “La China fiera” que años después volvería a registrar en dúo con Carlos Gardel. Este dúo Gardel – Razzano alcanzó de inmediato un gran éxito, logrando la aceptación general de tal modo que fueron contratados para actuar en reiteradas giras por el interior del país tanto como en los vecinos Uruguay, Chile y Brasil, llegando inclusive hasta España, luego de un frustrado intento inicial con un cuarteto que complementaban Francisco “Pancho” Martino y el “Víbora” Salinas, con quienes recorrieron la provincia de Buenos Aires con muy poca suerte.
Fue en nuestra ciudad donde el dúo Gardel – Razzano tuvo su actuación final en lo que entonces era el Cine Teatro Colón de la calle San Martín (hoy está La Ensaimada), al decir “basta” la garganta del Oriental y decidir de mutuo acuerdo que nuestro Zorzal continuara su carrera como solista.
En el disco ha quedado grabada la última actuación del dúo con dos piezas folclóricas muy conocidas: “Claveles mendocinos” y “Serrana impía”, fechadas ambas en diciembre de 1929.
Razzano también se distinguió como autor con el hermoso tango “Café de los Angelitos”, una pieza casi obligada para el repertorio de todos los intérpretes de nuestra música ciudadana. Nunca se apartó de la actividad artística pues mantuvo su relación con el ambiente actuando como representante de numerosos intérpretes, entre ellos el también famoso Charlo.
Con Gardel se produjo un lamentable distanciamiento, no obstante lo cual el Zorzal reconoció públicamente ante problemas surgidos en una etapa del funesto viaje por Venezuela y Colombia que “Pepe no hubiera permitido que yo actuara aquí”. Palabras que lamentablemente resultaron proféticas.
José Razzano, el “Oriental”, falleció en Buenos Aires, su ciudad adoptiva, en abril de 1960.
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