Por María Florencia Forni
En marco del Ciclo Mercado en Vivo Rock, en el Ex Mercado Municipal, donde funcionaba la Vieja Terminal de Omnibus, esta noche a partir de las 21:30 se realizará un tributo a uno de los festivales de rock y arte más grandes y trascendentales de la historia mundial. Revivir Woodstock, el evento que congregó a más de 400.000 espectadores en 1969 en Estados Unidos, es la propuesta.
Organizado por la Secretaría de Educación y Cultura de la Municipalidad de Rafaela, se presentarán los grupos paranaenses “La banda de la oveja” y “Revival”, los que homenajearán a Carlos Santana y a Creedence, respectivamente.
REINVENTANDO
UTOPIAS
Si pensamos en Woodstock, pensamos en jóvenes hastiados de la guerra, en el movimiento hippie y su utopía de cambiar el mundo con flores, drogas, paz y amor. Hoy hay quienes dicen que el mundo los cambió a ellos, que el sistema se devoró a esos jóvenes. Totalmente cierta o no esa afirmación, reaparece el interrogante: ¿para qué sirve la utopía entonces?
Para aquellos que asistieron al festival de rock en Bethel, al norte de Nueva York, del 15 al 18 de agosto de 1969, se anunciaba el advenimiento de una nueva era. Rich Hanley, profesor de periodismo de la Universidad Quinniplac, supone que el festival marcó el fin y no el principio de la revolución de los años 60. “En 1971 todo había terminado. Las protestas cesaron. La generación Woodstock salió a buscar trabajo y el trabajo puso fin a la diversión” (Argensur.Info).
La del 60 fue la década de la revolución joven, del apogeo rock, de la llamada contracultura (que se oponía a los principios de la sociedad de masas). Y aunque algunos crean que ese espíritu desapareció, también hay quienes pensamos que algo queda. Porque las utopías no se mueren, quizás sólo se reinventan.
SONIDOS PODEROSOS
Woodstock cambió la industria de la música, según los organizadores, al demostrar el poder de los artistas y la música “para atraer a las muchedumbres”. Los grandes conciertos estuvieron protagonizados por The Who, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Bob Dylan y Blood, entre otros. También surgieron figuras que luego se convirtieron en verdaderas estrellas como es el caso de Joe Cocker y Santana.
“Decenas de grupos se subieron al escenario y comenzaron a tocar temas de una manera muy diferente de como sonaban en sus discos en estudio. Qué decir de Jimi Hendrix desgarrando el Barras y estrellas, Santana con Soul sacrifice, Mountain, Janis Joplin, The Who, Ten Years After con I'm going home, Johnny Winter... Fue en ese momento cuando descubrieron que había otros sonidos, más poderosos, que la gente quería escuchar” (rocklive.com).
TRIBUTO
Los realizadores de Tributo a Woodstock, el evento que llevará a cabo esta noche en nuestra ciudad, describen: “Con este homenaje queremos revivir parte de aquel increíble recital que cambió la perspectiva de muchas mentes alrededor del mundo, ofreciendo un espectáculo único y sin precedentes, donde se presentarán grupos que rinden tributo a los artistas más destacados del festival, que por su talento y haber formado parte de este recital luego tuvieron enorme reconocimiento en todo el mundo. Tributo a Woodstock se está haciendo en diferentes lugares del mundo y sobre todo en latinoamérica, donde está teniendo una increíble aceptación del público”.
PAZ, RECLAMO ACTUAL
Aquellos jóvenes pedían paz porque el mundo hacía la guerra. Y a pesar de aquellas protestas pacifistas, las tropas estadounidenses siguieron peleando en Vietnam hasta 1973 y un año más tarde el escándalo de Watergate terminaría con la presidencia de Richard Nixon.
Paz y amor se fueron convirtiendo en temas “pintorescos”, temas de poesías y canciones aparentemente irrealizables. Y de ese modo los siguen concibiendo muchas personas, aun cuando las guerras se siguen planeando y ejecutando (porque no seamos ingenuos, las guerras continúan y no sólo por causa de grupos terroristas). ¿Quién preferiría entonces que la paz sea una cuestión pintoresca en lugar de un tema urgente de la agenda de los diplomáticos?
Y si las guerras se alargan pero muchas veces triunfa el amor y si la paz sigue siendo el deseo de muchos; contesto mi pregunta inicial: ¿para qué sirven las utopías?, parafraseando a Galeano me confirmo que, las utopías sirven para caminar.
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