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Información General Lunes 18 de Febrero de 2013

Violencia verbal

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Redacción

Por Redacción

BUENOS AIRES, 18 (NA). - La palabra tiene un poderoso

efecto, influye sobre quien la pronuncia y afecta emocionalmente a

quien la recibe. Frases ofensivas, descalificaciones,

humillaciones y burlas son algunas de las formas del maltrato

verbal. Puede ser directo o sutil, y los comentarios se pueden

hacer con enojo o, incluso, con una sonrisa: es cuando duele, pero

no sabemos bien por qué.

En nuestra sociedad, en la que justificamos algún tipo de

castigos como método de crianza, los chicos son los más expuestos

al maltrato verbal.

¿Quién, que sea padre, no le ha dicho a su

hijo en un gran enojo alguna frase descalificadora? No medimos las

consecuencias ni cuestionamos nuestras reacciones, sólo nos

justificamos en los últimos tiempos pensando que los chicos de hoy

no tienen límites. Muchas pueden ser las razones por las que los

chicos de hoy son más "desobedientes" que los de antes, una, la

más simple, es que sus papás son el ejemplo de desobediencia más

cercano que tienen: cuando pasan un semáforo en rojo, cuando se

burlan de la maestra, entre otras situaciones en las que los

chicos aprenden mirando.

Observando. Copiando conductas de sus

ejemplos más cercanos. En lugar de quejarnos deberíamos comprender

que son un reflejo de nosotros. Así estamos.

Las palabras y frases descalificantes de parte de los padres

hacia sus hijos se escuchan a diario porque existe la creencia que

de esta forma van a controlar o corregir a sus hijos. Para un

chico la verdad es la que le dicen los padres y si le dice

"estúpido" se va a identificar así, porque es el lugar en el que

el otro, sus papás, lo posiciona. Se va a brindar al mundo de esa

manera, y va a encontrar siempre en la esfera social otros que lo

van a confirmar en ese rol.


 La violencia verbal hacia los chicos, los papás en general, no

la reconocen y la ejercen sin medir las consecuencias. Además,

bien sabemos que la violencia engendra violencia, entonces después

nos preguntamos por qué los chicos están como están. Antes, es

verdad, también existía la violencia, pero antes también existía

el miedo y otras respuestas a la figura de autoridad. En el caso

de los chicos la violencia verbal es grave porque crecen con una

imagen de sí mismos deteriorada, si le dicen que es tonto, así se

sentirá aunque frente a los padres demuestre lo contrario.

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