Por Redacción
La convocatoria es grande. Siempre es mucha la gente que esos días circula por la ciudad. Nuestra región se siente identificada con lo que se brinda esas noches de campanas, himnos, canciones, poemas y danzas. En ciertas ocasiones, el comportamiento de los habitantes de esta zona cuando demuestran un afecto y un interés muy especial por el Festival Nacional de Folclore, a lo que se agrega también en Certamen de nuevos valores Pre Cosquín, despierta curiosidad en los artistas, en los productores, en los músicos. Y es así, sencillamente de esta manera, que cientos de familias se trasladan al Valle de Punilla para acompañar un acontecimiento casi único en el mundo por sus características. Que creció hasta lo inesperado, que le costó mantenerse en pie en algunos momentos, que superó los cincuenta años de trayectoria. Que sumó un programa cultural paralelo que es inédito por su variedad, por su contenido, por su importancia. Y en una sola ciudad, todos convergen con sus expectativas, las más diversas, las más sencillas, las más difíciles de alcanzar a veces. Pero vengan de donde vinieren, hacen el milagro de un pueblo cantor.
Raúl Alberto Vigini
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