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Información General Viernes 15 de Marzo de 2013

Valor de la espiritualidad

CONSEJO DE PASTORES DE RAFAELA

Redacción

Por Redacción

Por Marcelo Becla. - El espíritu es la parte más elevada de la persona humana. Es la porción que permanece cuando la parte física se desvanece. Es la parte que sueña los sueños y ve las visiones que, a causa de la debilidad y las deficiencias del cuerpo, puede que nunca se hagan realidad. Es el espíritu humano el que es la fuente de sus pensamientos e ideales y deseos más elevados. El verdadero culto es cuando una persona, mediante su espíritu, alcanza la amistad y la intimidad con Dios.

Dice Jesús el Evangelio de San Juan 4:24 "Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que le adoren".

El culto genuino no consiste en ir a un cierto lugar, ni en llevar a cabo un cierto ritual o una cierta liturgia, ni en ofrecer ciertos dones. El verdadero culto es cuando el espíritu, la porción invisible e inmortal de la persona, se encuentra con Dios y habla con el que es invisible e inmortal.

La naturaleza de Dios, que es espíritu, determina la clase de adoración que le agrada. La lección de Jesús sobre la adoración que agrada al Altísimo es que debe realizarse de acuerdo con la naturaleza de Dios, es decir, en espíritu y en verdad, pues Dios es ambas cosas. La adoración es un asunto del corazón, de comunicación entre el espíritu del hombre y el Espíritu de Dios, basado en la verdad de Dios revelada en Jesucristo y ahora en las escrituras. Siendo así, la adoración que agrada a Dios requiere una disciplina diaria en el estudio bíblico. Cuando la adoración se determina por lo que agrada al hombre, desconociendo lo que Dios ha revelado, uno puede estar bien seguro que no agrada a Dios y no será aceptada. Es por eso que, debemos tener el hábito de estudiar permanentemente las sagradas escrituras para tener mayor conocimiento de Dios y de su voluntad para ser fortalecidos como personas. Dios es la fuente de fortaleza!

La mayor riqueza que una persona puede experimentar es lograr tener una relación genuina con Dios Padre a través de Jesucristo. Enfatizo, a través de Jesucristo. Jesús dijo en Juan 14:6: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí".

Cuando Jesús declara esto último, los discípulos estaban profundamente perplejos debido al anuncio en el capítulo anterior de la entrega por Judas, de la negación por Pedro y de su salida del mundo. Y con toda razón, pues ellos habían dejado todo para seguirle a él, depositando toda su seguridad actual y futura esperanza en él. Como en el dicho: “Habían quemado sus puentes y botes, haciendo imposible un retorno”. Además, evidentemente seguían con un concepto equivocado del rol mesiánico de Jesús, que según ellos incluía la visión de un reino terrenal establecido en Jerusalén (ver Hechos 1:6). Jesús observaba en el rostro de sus discípulos la desesperación y procedió a calmarlos con "No se turbe vuestro corazón" (ver v. 27).

Muchas veces nos encontramos desconcertados, cansados, oprimidos, descorazonados, etc. En Jesús encontramos valor y fortaleza espiritual.


El autor es pastor de Roca Fuerte y de la Iglesia Evangélica Congregacional.

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