Por Redacción
José Luis Mendoza Pérez es el presidente de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), en España, y el alma de una gran empresa que fundó en 1996. Fue la primera institución educativa creada por un laico con el apoyo de su obispo tras remodelar un edificio, el Monasterio de los Jerónimos, que estaba en ruinas.
Los tres pilares de esta universidad son la docencia, la investigación y la evangelización.
-Cuando uno ve que una universidad católica como la UCAM consiguió en siete años tener seis mil alumnos, reformar unas instalaciones y organizar unos eventos de altura, se pregunta, ¿cómo es posible todo esto?
-¿Es que usted no cree en los milagros? Pues el Monasterio de los Jerónimos, donde está ahora la UCAM, era una ruina. Y de la ruina que somos muchas veces las personas pecadoras, Dios hace un hombre nuevo. Entonces, ¿por qué no iba a hacerlo en un edificio? Por la gracia de Dios se ha recuperado como patrimonio para la Iglesia algo que había sido durante muchos siglos el foco de evangelización más importante de Murcia. Primero estuvieron los monjes Jerónimos y posteriormente la Compañía de Jesús. Ha querido Dios que esto pase a ser una fundación universitaria que se apoye sobre el trípode de la buena docencia, la buena investigación y la labor evangelizadora, que es fundamental y que requiere una colaboración con la Iglesia en su misión.
-¿Cómo definiría usted el papel de los nuevos movimientos, entre ellos el Camino Neocatecumenal?
-La universidad no es del Camino Neocatecumenal. Yo soy del Camino Neocatecumenal y los miembros de la fundación, también. Pero en la universidad están presentes todos los carismas de la Iglesia: Camino Neocatecumenal, Opus Dei, Renovación Carismática, Focolares, Comunión y Liberación, Legipnarios de Cristo, Obreros de Jesús, Cursillos de Cristiandad, etc. También hay muchas personas católicas y creyentes que no pertenecen a ningún grupo, así como otras que, siendo agnósticas, son respetuosas con la Iglesia y trabajan en la universidad. Ellos también son grandes profesionales y realizan una labor importante. Se da, en definitiva, una comunión profunda de fe. No somos ni de Pedro, ni de Pablo, ni de Juan, sino de Cristo, unidos por un mismo espíritu, una sola fe y una sola lengua. Ese espíritu único es el que hace posible la comunión entre todos los carismas dentro de la misión de formar y amar a los alumnos.
-¿Cómo ve usted al comunicador católico del futuro? (una de las carreras que ofrecen es la comunicación social).
-El comunicador católico tiene un futuro impresionante, sobre todo aquel cuya vida está apoyada en Cristo, como interpretó muy bien Gabriel Galdón, profesor de la Universidad San Pablo CEU: vida de oración, vida de sacramentos, vida de fortalecimiento en Cristo y todo ello lleno de la sabiduría y la palabra de Dios. El que está lleno de la sabiduría de Dios transmite la verdad y da cumplimiento al mandamiento de Dios "amaos los unos a los otros como yo os he amado". Ese "ver que somos sus discípulos" se fundamenta en el servicio, en la donación y en la entrega a los demás, a quienes se sirve desde la verdad, con integridad y sin miedo. El comunicador católico debe tener presentes estas palabras del Santo Padre: "¡No tengáis miedo a ser santos! ¡No os juguéis los católicos vuestra primogenitura por un plato de lentejas!". Por tanto, tenemos por delante una misión muy importante que consiste en transmitir la verdad a través de los medios de comunicación. Servirá de gran ayuda para la reconstrucción del tejido moral de toda la sociedad.
-Usted tiene 14 hijos. ¿Qué representa más allá de lo impresionante que es este dato para la sociedad actual?
-Tener 14 hijos es un don y una gracia de Dios, así como el fruto del amor de dos personas que forman un matrimonio en el que está presente Cristo. Si Cristo no está presente en la vida de un matrimonio, es imposible tener 14 hijos y muy difícil incluso tener uno.
-Y el número 15, la UCAM... ¿Cómo combina la familia y el trabajo?
-Ciertamente esto es un trabajo, una misión. Combino la vida laboral y la familiar con vida de oración y sacramentos, siempre poniendo la confianza plena en Dios para que todos nuestros actos den frutos. Sabemos que la UCAM es una obra de Dios que El lleva y que, sin su gracia, no se puede llevar a cabo. Todos los que trabajamos en la universidad somos instrumentos en sus manos, y lo que deseamos es ser útiles para decir al final: "Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que teníamos que hacer".
-¿Sueña con el futuro de la Universidad Católica "San Antonio"?
-Aquí apostamos por el conocimiento del amor de Cristo, de su misericordia, de cuánto ama al hombre... Es necesario que los jóvenes se encuentren con Cristo para salvar sus vidas y para que verdaderamente, en medio de la función que tienen un cristiano en el mundo de ser sal, luz y fermento, se lleve a cabo esa misión. También me gustaría que en este lugar el día de mañana, Dios suscitase vocaciones religiosas y sacerdotales. De hecho ya han surgido algunas llamadas a conventos de clausura y al sacerdocio.
Fuente: www.e-cristians.net en el semanario Cristo hoy
Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.