Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Información General Jueves 4 de Octubre de 2012

Una nueva mirada para viejo problema

SUPERPOBLACION DE ANIMALES DOMESTICOS

Redacción

Por Redacción

Tener una mirada diferente e innovadora permite encarar el problema con otra perspectiva, esta es la premisa sobre la cual la médica psiquiatra argentina Marta Dobry, autora de diversos textos sobre temas vinculados con el control ético de la fauna urbana y co-autora de varios libros relacionados con la temática, trabajó sus ideas acerca de la problemática de la superpoblación de animales domésticos.

A través de su accionar como integrante de la ONG Club de Animales Felices de Almirante Brown entre los años 1995 y 2004, pudo generar un profundo replanteo basándose en el principio que establece que “la realidad es modificable, y esto puede y debe hacerse respetando la vida”.

En sus argumentos menciona el error de partir de premisas falsas, mitos, frases hechas y comunes y que por comunes y habituales no son motivo de atención y reflexión, razón que implica la imposibilidad de contemplar alternativas diferentes a partir de enfoques diferentes.

Encarando la problemática desde este lugar pudo analizar los diversos mitos que se sostenían como incuestionables hasta entonces, entre ellos la idea de que los temas relacionados con los animales son temas menores y no competen al Estado, por tener este otros mucho más importantes que atender como prioridad, o que el Estado sólo debe atender las zoonosis porque afectan a las personas y que de los animales abandonados deben ocuparse las ONGs.

Otra creencia cuestionada es la idea de culpabilidad que recae sobre la gente, al momento de evaluar la gran cantidad de animales en las calles, por ser mala, irresponsable, carente de educación, por abandonar y no castrar, deslindando de toda responsabilidad al Estado, quien debe ocuparse, en última instancia, de educar a la gente con teorías que determinan que sólo son aptos como tenedores de animales quienes son capaces de ser responsables.

Queda al descubierto que estas premisas no responden a la realidad cuando se concluye en que los perros y los gatos existen, y han sido domesticados por el hombre desde hace miles de años perdiendo en este proceso la capacidad de autorregulación natural. La superpoblación implica que la cantidad de hogares capaces de albergarlos sea inferior al número de animales existentes, provocando así que cientos de miles queden en las calles a merced de la suerte, con los riesgos y perjuicios que esta situación ocasiona, tanto para la Salud Pública como para los mismos animales.

No son las personas las responsables de tamaño desequilibrio, sino la falta de políticas de Estado preventivas basadas en evitar la reproducción. A esta conclusión se arriba cuando se es capaz de ver que únicamente el Estado organizado ostenta el indelegable rol de arbitrar medidas para arribar a las soluciones, y esto no es posible partiendo de la premisa que endosa culpabilidad a la gente, sino de otra diametralmente opuesta, basada en una concepción de respeto por la comunidad.

Dice la Dra. Marta Dobry: "... si se parte de premisas falsas lo único que se obtiene es una gran confusión y lo que se encuentra son «falsas soluciones» que dejan los problemas sin resolver, lo que suele ocurrir es que se insiste en aplicar «más de los mismo». Y si uno no se detiene a pensar que tal vez en las premisas es en donde está la falla, se permanecerá dando vueltas como en un carrusel, y no sólo sin solucionar los problemas sino provocando su inexorable agravación".

Una nueva mirada para un viejo problema es el punto de partida que promete un futuro de sano equilibrio entre personas y animales domésticos.


Colaboración de la Asociación Civil “El Amparo”.

Seguí a Diario La Opinión de Rafaela en google newa

Los comentarios de este artículo se encuentran deshabilitados.

Te puede interesar

Teclas de acceso