Por Redacción
El domingo 13 de marzo, la escuela “Pedro Lucas Funes” cumplió sus 50 años de vida.
Esta es hoy una realidad palpable gracias a las gestiones de un visionario, el Padre Pedro Depetris. Por eso, queremos iniciar estos encuentros hablando sobre él, el fundador de nuestra escuela, como un merecido homenaje a su obra.
El padre Pedro Alejo Depetris nació en la ciudad de El Trébol el 20 de junio de 1926.
Después de desempeñarse como Vicario coadjunto al Padre Luis Rotta, el 21 de noviembre de 1955 se radica definitivamente como Cura Párroco de San Vicente.
Desde ese momento, desarrolló una vasta actividad social, cultural y moral. Fue propulsor de la creación del Aero Club de San Vicente. En 1961 integró la Asamblea constitutiva de la fundación de la Caja de Créditos San Vicente Cooperativa Limitada, y fue parte de su Primer Consejo Directivo.
Recordemos que esta Caja de Créditos con el tiempo se transformó en el Banco Credicoop Cooperativo Limitado.
El padre Pedro fue un propulsor tenaz, tesonero, constante, con una meta fija y un objetivo realmente digno de destacar: la educación.
Ese era su fin, y habló, luchó, viajó y peleó para concretar su idea. Según palabras del escritor sanvicentino, Don Eduardo Ranea, fue poseedor de una “maravillosa obstinación” que lo llevó a concretar, hace 50 años, la creación del Instituto “Pedro Lucas Funes”, primer establecimiento educativo en la localidad en brindar estudios secundarios a los jóvenes sanvicentinos y de la región.
Este colegio que tenemos el orgullo de transitar día a día, que despacio pero sin pausa, se fue agrandando y logrando convertirse en lo que es hoy. Lo debemos a ese religioso que llegara un día a nuestro pueblo con el Señor Jesús en el corazón y la mirada puesta en el engrandecimiento de la comunidad en todas sus facetas: religiosa, económica, social, deportiva, y por sobre todo, “educativa”.
El Padre Depetris falleció el 31 de marzo de 1988 a los 62 años. Vaya para él el agradecimiento de quienes compartieron su vida y de jóvenes como nosotros, que no tuvimos la suerte de conocerlo, pero que diariamente lo tenemos presente al ingresar a la Biblioteca de nuestra escuela que lleva su nombre y , por sobre todas las cosas, concretando aquello que alguna vez soñó, “la educación para los jóvenes de San Vicente”.
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