Por María Florencia Forni
“La Fiesta”, creación colectiva por el grupo Sobredanza, fue una de las dos obras ganadoras del Concurso de Proyectos para Coproducciones del Festival de Teatro Rafaela 2011. Estrenada en el marco de ese evento, en el mes de julio, y tras haber recibido devoluciones poco favorables por parte de la crítica, el último fin de semana de septiembre y el primero de octubre fue presentada en la sala del Centro Cultural La Máscara.
Según sus creadores, el proyecto había nacido del deseo de plasmar en una obra “el fruto de la experimentación del grupo a partir de nuevas propuestas compositivas, de interpretación y trabajo corporal”. Pero esa propuesta implicaba un doble desafío.
Por un lado, si bien desde hace varios años el grupo creado por Sonia Wilson monta espectáculos de danza, “La Fiesta” era su primera obra teatral e iba ser estrenada en el marco de un festival con público y críticos muy exigentes.
Por otro lado, la idea inicial planteaba también un desafío para los espectadores, poco acostumbrados a ver obras que intencionalmente quiebran la linealidad de una historia. Porque “La Fiesta” no presenta una historia convencional, con principio, conflicto y desenlace; de modo que el componente narrativo (la sucesión de hechos) le deja lugar al componente descriptivo.
Y que un grupo “principiante” se anime a romper las reglas de composición quizás haya sido demasiado arriesgado, porque hay que conocer muy bien las normas para cuestionarlas de un modo efectivo.
MONTAJE DECADENTE
El monólogo de una mujer que confiesa sus intimidades, el baile de cuatro señoritas políticamente incorrectas, una novia insegura y reprimida que desata sus pasiones, la comunicación entre un oso a una mujer... ¿Qué es todo esto? Los creadores de la pieza tenían en claro que la yuxtaposición de escenas, la repetición, la alternancia y simultaneidad, eran elementos que emplearían en el montaje.
Y desde el día del estreno a la última presentación, el domingo 2 de octubre, la pieza había sufrido varias modificaciones. Paula Rossignoli, su directora, cuenta a LA OPINION: “desde su concepción «La Fiesta» tenía estructuralmente un espacio para la improvisación, con la intención de mantener la espontaneidad y la obra viva en cada función (...) La mirada del público nos ha guiado bastante y cuando el público era más participativo y relajado, la escena era más rica”.
FIESTA AQUI Y AHORA
Tocando algunos detalles, “La Fiesta” lograría remarcar muy bien dos aspectos que definen al hecho teatral como tal, es decir que hablan de su esencia: el carácter de lo efímero, el encuentro de cuerpos.
Si pensamos al hecho teatral como un momento único, que acontece en un aquí y ahora, en la propuesta de Sobredanza las cosas ocurren tan rápido que casi no podemos registrarlas. Pero lo cierto es que ocurren y entonces el carácter de lo efímero queda sobredimensionado.
Del mismo modo, cobra valor la idea de teatro pensado como un encuentro de cuerpos, algo que nunca ocurriría cuando vamos al cine, miramos TV, o consumimos videos en Internet. Sucede que los actores de “La Fiesta” son bailarines que saben manejar sus cuerpos cuidando los detalles y las sutilezas. Por ello, los espectadores estaríamos obligados a pensar acerca de la poca conciencia que tenemos de nuestro lenguaje corporal. “El cuerpo dice más que las palabras”, dice uno de los personajes.
Finalmente, la presencia de la música en la obra merece un tratado especial. Diego Avendaño, Luis Meinberg y Diego Paublan interpretan temas en vivo, empleando diversas fuentes de sonidos como lo son un órgano, una batería, instrumentos de percusión, una computadora, un bidón de agua y el agua misma, sus voces, sus cuerpos.
Los distintos ritmos acompañan las escenas y son parte esencial del montaje, de la pieza pensada como un todo. Y habría que subrayar que aunque los músicos permanezcan a un costado del escenario, son protagonistas. Y entonces, sugiero otra pregunta para los espectadores, ¿somos concientes de la presencia de la música en nuestra vida? ¿Qué ruidos, sonidos, melodías generamos con los elementos que nos rodean y marcan nuestro andar? Sin duda, la música compuesta por Avendaño, Meinberg y Paublan le da vida a “La Fiesta”.
REDOBLAR LA APUESTA
Luego de su estreno en el marco del FTR011, “La Fiesta” recibió comentarios poco favorables por parte del público y de la crítica especializada. En relación a ello, Rossignoli comenta: “tuvimos una experiencia difícil. Recuperar la energía después de eso fue duro porque habíamos entregado el máximo esfuerzo, pero no fue suficiente. Por una parte, asumimos lo que ya suponíamos que nos iban a decir. Sirvió para mejorar el compromiso con el trabajo y el tiempo que demanda este tipo de búsqueda creativa".
Y agrega: "Para un grupo que hace por primera vez una obra en la que crea todo, personajes, situaciones, lenguaje de movimiento contemporáneo, música, vestuario e iluminación, el estreno dentro del marco del Festival fue una exposición grande. Pero de donde más crecimos, fueron de las críticas constructivas. Tuvimos personas que lograron separarse de la idea bueno vs. malo, o de la idea del jurado circense a lo Tinelli, con herramientas para comunicar de manera más objetiva qué fallas veían en la obra. Esa mirada devolvió la confianza y las ganas de mejorar”.
FICHA TECNICA
Dirección: Paula Rossignoli. Asistente de Dirección: María Fernanda Blainq.
Autor: creación colectiva entre director e intérpretes. Intérpretes: Alejandra Abdullatif, María Fernanda Blainq, Romina Chianalino, Walter Imfeld, Carla Pieragostini, María Cecilia Previderé, Julia Torta, Guillermo Villarreal, María Laura Villalba y Sonia Wilson. Música original: Diego Avendaño, Luis Meinberg y Diego Paublan. Iluminación: Diego Laura. Diseño de vestuario: Sonia Wilson. Fotografía: Mario Liotta.
Este espectáculo es una coproducción del Festival de Teatro Rafaela 2011.
Auspician: Diario LA OPINION, Valuar; Limansky, Rizzotto Pieragostini, Nuestro de Wiltel, En Pantalla, Cablevisión Fibertel y Mario Liotta fotografías.
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