Por Juan Carlos Fessia
Corrían los años 70, y los jóvenes tenían ante sí un presente que mostraba cambios: “La revolución cubana", Fidel , El Che , Raúl , la teoría tercermundista, la Iglesia Latinoamericana , la guerra fría , y en nuestro país La Dictadura Militar , todos estos componentes generaron historias paralelas que afectaron a unos y a otros de maneras y formas muy diferentes.
Por aquellos años yo tenía 20 y me dije en algún momento visitaré este país caribeño, hoy tengo 61 y el tiempo y las circunstancias se dieron.
Hace 54 años que Fidel Castro inició la destitución de Fulgencio Batista e implantó su régimen socialista y aproximadamente 49 que EE. UU. le ha mantenido un bloqueo económico, que no cesa y que perjudica a la población cubana en muchos aspectos.
Todas estas situaciones me llevaron a pensar que podía ser Cuba, llegué como turista e hice la rutina Cayo Coco, Baradero y La Habana, un mundo dentro de otro mundo, los dos primeros lugares representan el deseo de vivir, playas , diversión, teatro recreativo , atención permanente y una gran fuente de recursos para el sistema “chimeneas sin humo”, el turismo que permite buena parte de las necesidades de la isla , los hoteles tienen participación privada y del estado lo que permite una convivencia económica y rentable, todo está incluido en el paquete turístico y el visitante se encuentra muy cómodo y disfruta su estadía como si estuviera en su propio país.
El lugar es una torre de babel, canadienses, polacos, rusos, alemanes, italianos, latinos, españoles, franceses, noruegos, gran cantidad de argentinos y también norteamericanos.
Los días fueron pasando y llegó el turno de tomar el bus para llegar a La Habana, para instalarnos en el Hotel Habana Libre.
En toda la isla existen dos tipos de monedas, el Peso Cubano y el Peso Convertible Cubano (CUC ), el turista para todas sus erogaciones sólo puede utilizar el CUC, y las monedas de cambio, son el dólar americano, el dólar canadiense y el euro, estos dos últimos no tienen descuentos en el cambio, el dólar sí por el tema del bloqueo.
Esta forma de manejar las dos monedas, le permite al Estado hacer divisas con los gastos de los turistas y el cubano al pedir su propina por casi todos los servicios, también le resulta favorable dado que cada CUC representa 24 pesos cubanos y el ciudadano cubano cobra sus salarios en Pesos cubanos.
Recorrer La Habana vieja es como entrar en una burbuja del tiempo, los edificios de la época en que EE. UU. era dueña de la Isla, reflejan las inversiones que hicieron para imponer su colonialismo, y el sostenimiento del Dictador Fulgencio Batista, réplica del Capitolio y cientos de edificios de una construcción de una belleza arquitectónica admirable, actualmente estos muy derruidos están siendo habitados por ciudadanos cubanos y muchísimos están siendo reconstituidos a sus estados originales, con ayuda de la UNESCO, por ser considerado patrimonio cultural universal y además encontraremos la Habana colonial con todas sus estructuras edilicias españolas, fortificaciones, plazas de venta de esclavos, comercio realizado por portugueses, ingleses y españoles, que los traían de Africa por miles y los explotaban hasta su muerte, con el silencio de la iglesia y otros poderes de turno, el nativo africano tenía sus días contados desde que los cazaban como animales en las distintas regiones africanas . Hay muchos museos y bibliotecas públicas como feria de libros.
En La Habana tenemos la Plaza de la Revolución, donde están las figuras del Che Guevara y de Camilo Cienfuegos en los edificios de altura, el monumento a José Martí; en estos días de mi estadía en esta plaza se hizo el acto de su Santidad el Papa Benedicto XVI, con la presencia de Raúl Castro, donde se ofició una misa ceremonial que también se hizo en la Plaza Antonio Maceo y Grajales, de la ciudad de Santiago de Cuba.
En ningún momento, me sentí observado, o cuestionado por mis preguntas, sí me avisaron que caminando cruzaba el semáforo en rojo y distraído mirando cada realidad, –“he argentino, está en rojo” , por algo será.
Volviendo a las calles de La Habana nos encontramos con los distintos medios de movilidad para el turista , los famosos autos antiguos de modelos desde aproximadamente del año '38 al '56, los cuales son utilizados como taxis y mantenidos en una muy buena calidad de su estado general, también hay carruajes tipo volantas tirados por un caballo, motos con sidecar, y el famoso bongo, una moto carrozada donde va el chofer y dos tripulantes, todo muy pintoresco y también unas bicicletas que llevaban a dos pasajeros, parecidas a las que se usan en China e India. Quien maneja una moto usa casco.
Recorrer toda La Habana con cualquiera de estos vehículos, es parte del folclore del turismo cubano, los chóferes son muy simpáticos y excelentes comentaristas sobre cada cosa que se aprecia, una particularidad sorprendente es el manejo del idioma, hablan inglés, francés, alemán, ruso y otros, no menos de tres idiomas en promedio.
He tenido la oportunidad de dialogar con varios cubanos, para tener una apreciación de su forma de vida en la isla.
Habiendo realizado un trabajo periodístico, en una especie de variados reportajes, puedo narrar lo siguiente como resultados obtenidos al ciudadano : “mi abuelo, mi padre y yo somos hijos de esta revolución, tenemos educación, salud vivienda, pero nada es nuestro”; – “nacimos con el marxismo, la llegada del Papa y la convivencia positiva, de Benedicto y Raúl, trastoca nuestros años de ideología”: – “soy profesor de matemáticas, todos trabajamos para el Estado, ¿cómo hacen ustedes para salir del país tan fácilmente?; –“yo tengo bajo mi responsabilidad el carrito y el caballo, este trabaja un día y descansa dos, lo cuido, lo baño y lo alimento, pero es del estado”; - “el Papa y Raúl son más de lo mismo”; –“ hay temas que no podemos hablar abiertamente por nuestra propia seguridad”; –“somos libres a nuestra manera, tenemos todo lo que necesitamos, somos otro pueblo”; –“ la Revolución va teniendo sus cambios, comenzamos a tener nuestros propios emprendimientos, con réditos propios, debemos aprender muchas cosas del comercio, pero no estamos preparados para ejercerlo, llevará su tiempo”; – “ El automóvil (el carro ) era de mi padre, ahora pasó a estar bajo mi control”; – “todos tenemos vivienda, la responsabilidad de mantenerla es nuestra”; – “la salud es muy importante y su atención la tenemos, en algunos casos también damos propinas, u obsequios (como si fuera un plus médico).
Debo destacar, que no he observado, ni villas de emergencia habitacionales, ni favelas, como las hay en la mayoría de los países de América, existen muchísimas construcciones de monobloque, y barrios enormes con viviendas tipo Fonavi, no encontré indigentes, no se habla de la droga, no es un problema, no hay inseguridad por ningún lado, en fin, no es la panacea, pero tienen muchos menos problemas que nosotros.
En la recorrida por las acondicionadas rutas de Cuba, he observado muchas máquinas de extracción de petróleo, el cual me informaron que no es de buena calidad, (tiene mucho azufre), -la electricidad se logra mediante consumo de petróleo-, actualmente China y Venezuela les venden petróleo, ante era la URSS.-
En la ciudad de La Habana , en los distintos recorridos por rutas y entre ciudades, existen una gran cantidad de carteles como recordatorio y alusión a la Revolución, por ejemplo, “fieles a nuestra historia”; “son las ideas que hacen a un pueblo combatiente”; – “donde nace el talento mundial, Cuba”; - “gracias Che, por tu ejemplo”; - “bloqueo, genocidio más largo de la historia”; – “la Revolución es para llevarla en el alma y morir, no para llevarla en los labios”; - “Revolución al cambio, todo debe ser cambiado”; - “viva el 26 de julio”; - “el caudal de los pueblos son sus hechos” y muchos otros realizados en tapiales y/o con la infraestructura de grandes paneles.
Desde mi punto de vista, toda esta propaganda no se condice en muchos aspectos con la realidad de la isla, el tiempo también debe pasar para los cubanos.
El diario que se lee es el Granma, tiene 47 años de publicación, es de carácter internacional y se edita en español, francés, inglés, portugués, italiano, alemán y turco.
Tanto en las zonas de turismo como en la Habana, la televisión y los canales que se ven son cubanos, venezolanos, franceses, ingleses, italianos, norteamericanos, rusos y uno argentino, que pasa deportes. Además hay muy buena calidad de programas en el canal del estado, con noticias internacionales objetivas e información cultural de todo tipo.
Finalizando mi comentario, debo decir que he tenido una gran experiencia de vida en esta isla del caribe. Nuestra democracia, más allá de todas sus virtudes, deberíamos considerarla desde qué es lo que hacemos todos los días para mantener viva la llama que nos permita a todos vivir con dignidad y respeto mutuo. La educación, la pobreza, la delincuencia y la droga, no deben ser problemas de un gobierno de turno, sino de todos los estamentos de la sociedad y fundamentalmente de cada ciudadano. Viajar con criterio evaluativo, es aprender.
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